¿Volverá el acercamiento entre los partidos que defienden la Constitución?

Pablo Casado y Pedro Sánchez. / RR SS
Pedro Sánchez y Pablo Casado. / RR SS
Una vez aprobados los Presupuestos, debería producirse un acercamiento entre los partidos que defienden la Constitución para tratar de conseguir un gobierno asentado en un fuerte apoyo constitucional.
¿Volverá el acercamiento entre los partidos que defienden la Constitución?

Una mayoría de españoles vive con estupor y preocupación el aumento de la tensión política y, como consecuencia, el futuro; e incluyo en esa mayoría, no sólo a los votantes de los partidos considerados de derechas –más del 43 % de los votos en las últimas elecciones generales-, sino también a numerosos votantes  del PSOE y otros partidos de menor implantación.

Este malestar tiene causa en la postura de Podemos ante importantes problemas que afectan a todos los españoles, porque los plantea de forma extemporánea en estos momentos de crisis económica y sanitaria, de forma precipitada y, como siempre, con el ceño fruncido. Podemos compadrea de forma oportunista y torticera con los partidos políticos independentistas, aprovechando de forma inelegante y desleal la tribuna del Gobierno, días pares y días impares.

Hay otros  asuntos con los que Podemos tensiona y apremia: actitud en el viaje a Bolivia acompañando al Rey, con la firma del partidista Manifiesto de La Paz; declaraciones sobre un referéndum en el Sahara, que ya ha tenido consecuencias graves en las relaciones con Marruecos; insistencia sobre determinados asuntos económicos en contra de la postura de la UE y de una gran parte del Gobierno –salario mínimo, reforma laboral y desahucios, entre otros-; continuas embestidas contra el Rey –en definitiva, contra la Monarquía-, exigiéndole una neutralidad que los más sensatos identifican con respeto a la Constitución y a la unidad de España; críticas al poder judicial, más concretamente, al CGPJ y al Tribunal Supremo, aprovechando cualquier circunstancia y, sobre todo, las condenas impuestas a los delincuentes independentistas y el intento de concesión de indulto y modificación del Código Penal; su admiración al “recorrido ético de la izquierda abertzale”, su claro alineamiento con Bildu  y con los partidos independentistas catalanes, a quienes ve con mejores ojos negociando el referéndum de autodeterminación que en la cárcel.

La  indignación y las quejas de una mayoría transversal de españoles merece respeto y atención. Pero el insulto sistemático procaz, villano y malsonante dirigido al adversario, actitud muy frecuente en las redes sociales, es indefendible; de la misma manera que están fuera de lugar las invitaciones a “echarlos” a cualquier precio.

Se impone el análisis y la crítica dura, así como la cordura y la serenidad, para evitar ponerse a la altura del adversario y buscar confluencias con todos los partidos que defienden la Constitución; es decir, esa mayoría transversal a la que me refería al principio.

En el seno del Gobierno parece haber algo más que diferencias de criterio: unos pretenden hacer tabla rasa de los cambios producidos en España en los últimos cuarenta años, y otros consienten más de lo que el sentido común, la lealtad y la paciencia aconsejan.

Aprobados los Presupuestos, que era el objetivo prioritario del Presidente del Gobierno, dadas las incertidumbres que se ciernen sobre las ayudas europeas de las que tanto se han congratulado, debería producirse un acercamiento entre los partidos que defienden la Constitución para tratar de conseguir un gobierno asentado en un fuerte apoyo constitucional.

En estas circunstancias más que nunca, debemos afrontar el nuevo año con la esperanza de hacer posible un pacto amplio; para ello hay que pedir realismo y humildad a los posibles firmantes, pese al escepticismo generado en los últimos debates parlamentarios.

Los verdaderos demócratas deberían meditar sobre esta afirmación de Albert Einstein: “La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las faltas de los demócratas”. Es hora de que los verdaderos demócratas asuman su responsabilidad sobre la estabilidad y el futuro de España. @mundiario

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