La voladura incontrolada del PP de Casado despeja el futuro electoral a Vox

Manifestantes contra Casado y a favor de Ayuso. / @DinaBousselham
Manifestantes contra Casado y a favor de Ayuso. / @DinaBousselham

Factores personales como egos desmesurados e inseguridades, alimentados por asesores imprudentes, desequilibran la lucha electoral entre las dos derechas.

La voladura incontrolada del PP de Casado despeja el futuro electoral a Vox

Los ajustados resultados del PP en Castilla y León, donde ganó pese a no crecer en votos y apenas en escaños, llevaron a la presidenta Díaz Ayuso a reclamar imperiosamente y por enésima vez, vía libre para dirigir la organización popular madrileña. La sibilina filtración a los medios de informaciones comprometedoras sobre la adjudicación de un contrato sanitario que implicaría al hermano de la citada dirigente y que ya habían sido denunciadas en sede parlamentaria, desencadenó un ataque frontal contra Pablo Casado y su equipo. El resto es sabido. La virulenta reacción de éste y de García Egea, su número dos, ha convulsionado a su organización.

Lo que se discute no es la honestidad de la Presidenta madrileña sino el control de la organización popular de Madrid. Con más reflejos y menos escrúpulos Ayuso ha impuesto su narrativa desafiando a sus críticos a probar las acusaciones, lo que no han hecho. Por el camino se ha descubierto una sucia maniobra dentro del Ayuntamiento de Madrid que ha salpicado al Alcalde a quien probablemente han usado como hombre de paja.

Ahora bien, Ayuso y Casado no están en el mismo plano. La Presidenta gobierna sobre el apoyo electoral obtenido mientras que Casado dirige por el acuerdo exclusivo de sus correligionarios. Ella puede ser vetada internamente, incluso expulsada, lo que la empujaría a crear un nuevo partido o a sumarse a Vox, ambos escenarios malos para el PP, pero no es posible destituirla de su cargo público. Mientras que Casado puede ser sustituido directamente en un próximo congreso del partido, de nuevo con un coste de imagen y de oportunidad.

La presión de otros dirigentes ha forzado un cierre en falso de la crisis. Los presidentes de Galicia y Andalucía tienen en sus manos la solución del conflicto. Pueden optar por sustituir a Casado con el riesgo de que Sánchez convoque de inmediato elecciones generales sin darles tiempo a proyectarse electoralmente o pueden limitarse a marcarle el territorio y las aspiraciones a Ayuso. En cualquier caso el daño electoral está hecho. Casado queda debilitado mientras que el recorrido de Ayuso dependerá de vicisitudes procesales en las que sufrirá desgaste de imagen.

La oposición madrileña se ha apresurado a elevar sus denuncias a la Fiscalía. El argumentario lo han ofrecido los propios contendientes: un nuevo episodio de corrupción que se suma a una lista interminable, muchos de ellos vinculados al Gobierno de la Comunidad: Aguirre y sus varios consejeros condenados, Cifuentes, Bárcenas… y lo que aún se dirime en los tribunales.

Como es lógico, PSOE y Vox contienen la respiración. No quieren que se note la inmensa satisfacción que depara ver al principal rival suicidándose en la plaza pública y ofreciendo abundante munición para su aniquilamiento, la cual será utilizada en el momento oportuno. El calendario corre contra el PP. Estamos a un año de elecciones municipales y de doce elecciones autonómicas. Antes, en otoño, se celebrarán las elecciones andaluzas siendo totalmente imprevisibles las elecciones generales cuya fecha depende exclusivamente de la voluntad de Pedro Sánchez, quien leerá atentamente las encuestas antes de fijar la fecha.

POSIBLE SORPASSO DE VOX

Al otro lado del espectro, Vox se encuentra con un regalo inesperado. En la despiadada confrontación electoral que mantiene con el PP, éste ha despejado el camino. Si en Castilla y León el partido de Santiago Abascal triplicó votos y multiplicó por 13 los escaños, si en Cataluña logró once barriendo a sus rivales de la derecha, las perspectivas para los próximos meses son óptimas pudiendo lograr el temido sorpasso. Podemos aventurar que el próximo año veremos alcaldes y muchos concejales de Vox. Probablemente también miembros de algunos gobiernos autonómicos.

Una realidad frente a la que decaen los intentos de establecer cordones sanitarios, eufemismo para aludir al veto político. No será posible mantener a los representantes políticos de millones de electores privados de su derecho a tener no sólo voz, que ya la tienen, sino participación en los asuntos públicos. Estamos ante el mismo proceso que aconteció anteriormente con Bildu. Si en su día Herri Batasuna pudo ser ilegalizada por apreciarse vínculos con el terrorismo, sus electores pasaron a apoyar a EH-Bildu que actualmente participa en todas las instituciones, ostenta la Alcaldía de más de un centenar de municipios y ayuda con sus votos a sostener el Gobierno de Navarra. De la misma forma Vox no podrá ser excluido institucionalmente.

Vox está actuando con inteligencia y mostrando dominio de los resortes electorales. Con argumentos simples, a veces caricaturescos, apelando a la identidad y buscando la emocionalidad. Naturalmente las identidades que refuerza son diferentes a las de la izquierda. Si ésta enarbola las nacionalidades, el género o la ecología, los otros se centran en la españolidad frente a la inmigración, los sectores afectados por la crisis y los colectivos con problemas específicos. Entre ambos no hay vasos comunicantes pero sí los hay con el PP al que están vaciando de apoyos, con la colaboración inestimable de Casado, de Ayuso y de sus respectivas cohortes de dinamiteros. @mundiario

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