El virus del secesionismo catalán está resultando altamente contagioso

Quim Torra. / Archivo
Quim Torra. / Archivo

Una aplicación del 155, versión blanda como quería Sánchez con la oposición de Rivera y la tolerancia de Rajoy, ha resultado tan ineficaz que los nacionalistas le han perdido respeto.

El virus del secesionismo catalán está resultando altamente contagioso

Una vez comprobado que la aplicación del 155 no sirve para acallar la propaganda internacional, ni para terminar con el adoctrinamiento escolar, ni para acallar los medios de comunicación que falsean la realidad, ni siquiera para controlar los cuerpos armados de la Generalitat, que el castigo se reduce simplemente a convocar elecciones libres para que les devuelvan el control o más bién el descontrol de las finanzas, los partidos nacionalistas andan ahora más crecidos que nunca. Torra, como President de la Generalitat se ha crecido hasta límites que asustan, amenaza al resto de España con seguir la senda de la república catalana con presidente en el "exilio", obedecer el mandato de aquella consulta del 1 de Octubre de la que no hay actas del recuento y tuvo un tremendo fraude televisado en directo, y con ignorar la Constitución y el Estatut en virtud de la minoría que con sus votos le otorgó la mayoría de escaños en virtud de una Ley Electoral que le gusta, de hecho es lo único que no rechazan como derivado del franquismo.

Sabido es que el nacionalismo no tiene otro fin que la independencia, que coge toda cesión que le hagan de poder para reivindicar los pasos siguientes con más fuerza. Puigdemont había reivindicado 46 puntos y ahora el PSOE le ofrece 45, todos menos la autodeterminación, mientras Torra dice que él también quiere diálogo pero solo del punto 46. La situación entre el Gobierno de Sánchez y el de Torra, es exactamente la misma que había entre el de Rajoy y el de Puigdemont, que todos quieren hablar pero de cosas diferentes. Esto siempre es así, no en vano Macron, el presidente de Francia, se presentó en Córcega en los días siguientes a que los nacionalistas  corsos ganaran las elecciones ampliamente para recordarles que la Constitución impide veleidades secesionistas como todas las demás del mundo. También Ángela Merkel denegó la petición de referéndum que hizo Baviera recordando que al estar prohibida la secesión el independentismo es ilegal, igual que Estados Unidos dijo a Texas, o Italia al Véneto. Más finos anduvieron los canadienses permitiendo un referéndum pero fijando mínimo de participación, mínimo se síes, y advirtiendo que cualquier provincia o población importante donde saliese el no, se quedaría en Canada.

Sin embargo parece que los independentistas catalanes lo hicieron mejor lanzando el increíble bulo de que una Cataluña independiente dispondría de 16.000 millones de euros más y logrando transmitir al exterior la imagen de que en España sigue vivo el franquismo, que son un pueblo sometido, que quien ganó las elecciones, Inés Arrimadas de Ciudadanos, es un partido dirigido por un falangista llamado Albert Rivera, porque en el extranjero desconocen que el programa de falange era nacionalizar medios de producción y la banca, la antitesis del liberalismo, un programa mucho más cercano al llamado socialismo real. El plan era, y es, llevar a Cataluña a un estado similar al de Kosovo para obligar a la comunidad internacional a intervenir. Para ello, además de las movilizaciones y toma de calles y pueblos, manipularon la historia transformando la guerra de sucesión en una guerra de secesión en la que España conquistó Cataluña cuando en esa época Cataluña era solo un condado de Aragón, el cual optó por sumarse al bando que defendía a los Habsburgo, al igual que Baleares, Inglaterra y Austria, frente a Castilla y Francia que apoyaban a los Borbones. Barcelona fue la última ciudad en caer despues de 13 años de lucha y Baleares un año despues, en 1714.  Este guiso resultaría solo apto para ignorantes si no fuese que está dirigido a gente que vive la posverdad, la época de los fake news, de repetir una mentira hasta la saciedad y a ser posible desde niños, por algo solo España ha trasferido la competencias de educación cuya Inspección los partidos del bipartidismo se han negado a reforzar cuando lo pidió Ciudadanos. Otra vez la idea de que con cariño, paciencia y tolerancia esto se desinflará solo. Lo mismo que piensa Zapatero de la Venezuela de Maduro.

Lo malo es que visto que lo peor que puede pasar es que los mandatarios se tengan que ir a vivir a un palacete de Bélgica o Suiza, el nacionalismo se está creciendo a pasos de gigante en Baleares, Valencia, y sobre todo en el País Vasco que ya tiene una mano sobre Navarra y ha unido al PNV con Bildu para unas reivindicaciones que tenía paralizadas la existencia de ETA. La realidad es que la historia no ampara ningún nacionalismo. Un día el ser humano emigró de África y más adelante se distribuyó desde la India a todo el mundo euroasiático. Los indoeuropeos eran guerreros y de ahí surgen celtas, italos, albaneses, griegos, germánicos, eslavos, y media docena más. Múltiples tribus como los cumanos, turcos, hunos, pechenegos, normandos, búlgaros, francos, ávaros, vándalos, alanos, godos, ostrogodos, etc., etc., fueron cambiando las fronteras cada año o cada decada. Una tribu pequeña bien dirigida podía conquistar un imperio pero sus fronteras nunca fueron estables. Cuando los romanos llegan a España había celtas, vascones, tartesos e íberos. En ningún escrito o apartado de la historia aparecen catalanes ni como étnia  ni como tribu. Todas las fronteras son fruto de guerras, de invasiones y de cesiones, hoy en día quedan 87 pueblos distintos pero solo 33 forman una mayoría de algún estado. La idea de estado moderno podemos considerar que surge con la Revolución Francesa, es muy reciente, pero en tan poco tiempo nos encontramos que ya hay naciones donde la mayoría no es originario de ese lugar, podemos citar Alemania pero como ejemplo vale también Madrid o Barcelona. La idea de suprimir derechos a los no nacidos con apellidos catalanes, lo que catalanes y residentes, es una aberración propia de las invasiones bárbaras.

La conclusión es que estamos reviviendo una fortaleza de nacionalismos tribales falsos que pretenden ganar la guerra con adoctrinamiento, sin gasto ni guerra, con una ataque sufragado por el supuesto enemigo. El fruto de Gobiernos débiles como ha sucedido siempre a lo largo de la historia. Cuando un líder, emperador, rey, o presidente, era débil, sus fronteras menguaban. Ahora lidera el mundo las Constituciones democráticas de pueblos soberanos, el imperio es la ley, y los políticos no tienen derecho a ceder frente al que se alza contra ella. @mundiario

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