Los violentos que defienden a Hasél usan métodos de guerrilla urbana

Incidentes callejeros en Barcelona. / RR SS
Incidentes callejeros en Barcelona. / RR SS

La mera observacion de las acciones de los manifestantes violentos que exigen la liberación del rapero Hasél progresan en el uso de acciones del "manual del guerrillero urbano".

Los violentos que defienden a Hasél usan métodos de guerrilla urbana

Los estragos, asaltos, incendios, destrucción del mobiliario urbano, robos y pillajes que se están produciendo estos días en Madrid, Barcelona y otros lugares de Cataluña, esencialmente, justificados como actos de protesta por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, responden al conocido “Manual del Guerrillero Urbano” en su estructura, desarrollo y objetivos. Aunque se están atribuyendo a movimientos antisistema, incluso a delincuentes comunes insertados entre ellos con el refuerzo en Cataluña de los CDR (comités de defensa de la república), lo cierto es que están respaldados por Podemos, no solo por las manifestaciones del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, o del portavoz parlamentario, Pablo Echenique, sino que la  organización de estas manifestaciones en el resto del país han sido organizadas por las propias estructuras locales del partido coaligado con el PSOE en el Gobierno de España, según los sindicatos policiales, que denuncian que atacar a la propia policía es un objetivo en sí mismo de estas acciones.

Uno de los elementos más típicos de estas acciones es el asalto a bancos, símbolo supremo para estos grupos de la “opresión capitalista”, tal y como se ha venido produciendo estas últimas noches. Los alborotadores detenidos y puestos en libertad son recibidos como héroes por sus compañeros a las puertas de juzgados y comisarías. El asalto directo y los ataques a alguno de estos centros en Cataluña es una evidencia más de que se sigue a rajatabla el citado manual. El país asiste atónito a la tardía y nada contundente reacción del Gobierno, cuyo presidente tardó tres días en abrir la boca, para decir ese lugar común de que la democracia no es compatible con la violencia.

Surgido en Brasil, como modelo para combatir los gobiernos autoritarios y las dictaduras militares, el manual dice, entre otras cosas: El asalto nocturno es el más ventajoso para el guerrillero urbano, y además la oscuridad facilita la huida, si bien debe estar preparado para actuar en cualquier situación”. Entre los objetivos de sus asaltos se citan establecimientos financieros, comisarías y puestos de policía, propiedades del gobierno, medios de comunicación de masas, empresas comerciales…”.

Objetivo: desmoralizar al enemigo

Los seguidores de esta doctrina no se consideran malhechores ni dicen perseguir su propio lucro, sino el de la sociedad. “El guerrillero urbano es un enemigo implacable del gobierno y sistemáticamente inflige daño a las autoridades y a los hombres que dominan el país y ejercen el poder” Su principal cometido es “perturbar, desgastar, desmoralizar a las fuerzas de la represión”. Véase, como han denunciado en el caso de Cataluña los propios sindicatos de los Mossos, que la policía autonómica se considera objetivo directo de las acciones que son llamados a reprimir o contener.

Cuando no está operando, el guerrillero urbano debe pasar desapercibido `por su atuendo, como una persona más en medio de la sociedad, pero dotado de un especial sentido de la observación para recoger información de los pasos del enemigo, en este caso, la policía. El manual que citamos tiene partes realmente expresivas, como ésta: Para el éxito de la misión del guerrillero urbano, son indispensables el coctel Molotov”, gasolina dispositivos de construcción casera como catapultas y morteros para disparar explosivos, granadas fabricadas con tubos y latas, bombas de humo……minas, ect”

Tanto en los asaltos y acciones llevadas a cabo como reacción a las sentencias por sedición contra los políticos del “procés”, como el que vivimos estos días, se observa que algunos de los consejos del manual se han aplicado, especialmente en cuanto a utilizar medios para arrojar a la policía todo tipo de proyectiles, tornillería y adoquines, además de cohetes de feria y petardos. En cuanto a la gasolina es evidente la generalización de su uso en los repetidos incendios provocados en contenedores, vehículos diversos y mobiliario urbano.

El manual del guerrillero urbano advierte que éste debe conocer el terreno donde opera, las vías de escapa, las posiciones más ventajosas para sus acciones de avance y repliegue; es decir, todo lo que hemos visto, sobre todo en Cataluña.

Entre los recursos para crear confusión y un clima favorable a sus objetivos, el manual apunta: presentar denuncias en embajadas extranjeras, Naciones Unidas, Nunciatura Vaticana y a las comisiones jurídicas internacionales que defienden los Derechos Humanos o la libertad de expresión, explicando la violación concreta y uso de la violencia por las autoridades gubernativas en esos aspectos. ¿Les suena? @mundiario

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