Violencia política, caos social y tensión internacional: ¿Qué está pasando en Haití?

Jovenel Moise, presidente asesinado en Haití. Twitter @moisejovenel
Jovenel Moise, presidente asesinado en Haití. Twitter @moisejovenel
Las claves para entender el contexto en el que se enmarca el asesinato a tiros del presidente Jovenel Moïse y la situación actual del país más pobre de América.
Violencia política, caos social y tensión internacional: ¿Qué está pasando en Haití?

Los ojos del mundo vuelven a posarse sobre Haití: el país más pobre de América desde hace décadas. El asesinato a tiros del presidente Jovenel Moïse, este miércoles en su residencia de Puerto Príncipe, ha sacudido la política regional, pero también ha dado paso a un clima de tensión que se extiende más allá de las fronteras haitianas: República Dominicana ha decidido cerrar (y militarizar) su frontera con el país caribeño, mientras Colombia pide la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA). 

En MUNDIARIO repasamos las claves para entender qué está pasando en Haití y el contexto en el que se enmarca el magnicidio de Jovenel Moïse: 

La inestabilidad política

El último conflicto político de Haití (el único país de América que ha tenido más de 20 gobiernos en 35 años) tiene su origen en 2015: Michel Martelly, el entonces presidente, finalizó su mandato en 2016 tras unos polémicos comicios que obligaron a nombrar a un presidente interino de otro partido, mientras la autoridad electoral reconocía la victoria del nuevo mandatario. 

Jovenel Moïse asumió el cargo el 7 de febrero de 2017 (un año después de lo que se suponía) y de acuerdo con la oposición, su mandato de cinco años debía haber acabado el pasado 7 de febrero de 2021: un lustro después del final del gobierno de Martelly. El líder fallecido, por su parte, insistía en que solo había gobernado cuatro años -tardó un año en jurar el cargo-, por lo que seguiría siendo presidente hasta 2022.

Su gobierno estuvo marcado por las protestas sociales y los escándalos de corrupción, pero Moïse nunca se planteó dimitir. “La solución a los problemas que estamos atravesando actualmente no es la renuncia del presidente", dijo en 2019. "Esta solución reside en la unidad, la serenidad y la calma y la convivencia. Esa es la razón por la que decimos a todos los haitianos que necesitamos unirnos. Necesitamos mirarnos a los ojos para decirnos la verdad. Necesitamos un país unido para crear un país mejor para la próxima generación".

En enero de 2020, Moïse disolvió el Parlamento haitiano y, desde entonces, gobernaba la nación por decreto.

Elecciones presidenciales y un referéndum para aprobar una nueva Constitución 

Otra clave de la situación es que el atentado que ha terminado con la vida del presidente haitiano se produce dos meses antes de dos eventos políticos clave convocados para la misma fecha (el próximo 26 de septiembre): las elecciones presidenciales y legislativas y un referéndum para aprobar una nueva Constitución.

Moïse no podía ser candidato en los comicios porque Haití no permite la reelección presidencial por dos mandatos consecutivos desde el fin de la dictadura de los Duvalier (1986), algo que el mandatario pretendía cambiar con esta consultar popular. El proyecto no contaba con el apoyo de la oposición ni de la comunidad internacional y, de acuerdo con algunos expertos, dicha convocatoria fue "la gota que colmó el vaso" del malestar social. 

 

La crisis de seguridad en Haití 

Una oleada de protestas y huelgas paralizaron prácticamente todas las actividades de las instituciones públicas y privadas de Haití en 2018 y culminaron con la militarización de las calles de Puerto Príncipe y de otras ciudades del país caribeño. 

Pero la realidad es que más allá del caos por el clima político, la nación ha vivido sumida en una espiral de violencia: desde junio han aumentado las luchas territoriales entre las bandas armadas que se disputan el control de los barrios más pobres de la capital y que, según la oposición, cuentan la bendición del gobierno. 

Un reciente informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), una ONG especializada en la materia, reveló que tan solo el mes pasado fueron asesinadas 150 personas y otras 200 secuestradas en la zona metropolitana de Puerto Príncipe. 

Además, las fuerzas de seguridad han sido acusadas de cometer matanzas indiscriminadas contra los haitianos e incluso el Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido al país caribeño que investigue masacres en las que murieron decenas de civiles.

Haití, un país azotado por la pobreza y los desastres

La realidad económica del país más pobre de América es otro de los puntos centrales de una crisis que no es actual. De acuerdo con datos de la ONU, casi 4 millones de haitianos, de una población de cerca de 11,5 millones, padece inseguridad alimentaria y un 60% de la población vive con menos de dos dólares al día. 

Las epidemias, los desastres naturales, la inflación del país, la interferencia de poderes y las derivas totalitarias han llevado al límite a una población que continúa rogando que la comunidad internacional tome cartas en el asunto. 

 

Jovenel Moïse fue asesinado: ¿Y ahora qué? 

El primer ministro interino, Claude Joseph, se ha declarado a cargo del gobierno tras anunciar el asesinato del presidente, ha decretado estado de sitio y ha llamado a la calma a la población. El magnicidio ha conmocionado a los ciudadanos y todavía hay más dudas que certezas: en medio de este explosivo contexto político y social, no está claro quién y por qué han asesinado a Jovenel Moïse.

En una entrevista con EL PAÍS, solo cinco meses antes de su muerte, Moïse aseguró que en Haití "había un golpe de Estado en marcha organizado por un grupo de familias y empresarios 'que controlan los principales recursos del país, que siempre han puesto y quitado presidentes y que utilizar la calle para crear desestabilización'". Ahora, está por ver cómo se desarrollarán los acontecimientos tanto en las calles como en las instituciones haitianas a partir de este momento. 

Por su parte, Nicolas de Rivière, el presidente en funciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ha afirmado que el organismo evalúa convocar una reunión de emergencia para tratar la situación en la isla caribeña. Mientras tanto, la OEA ha emitido un comunicado en repulsa a este “acto criminal”. “Los desacuerdos y los disensos forman parte de un sistema de gobierno vigoroso y sólido. Los asesinatos políticos no tienen lugar en una democracia. Llamamos a poner fin a una política irresponsable que amenaza con hacer fracasar los avances democráticos y el futuro del país”, se lee en el comunicado difundido en las redes sociales. @mundiario

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