Víctimas inocentes, víctimas imprudentes y víctimas provocadas

Crisis del coronavirus.
Crisis del coronavirus.
El maldito coronavirus no distingue clases sociales, ni ricos y pobres, ni religiones, y utiliza a cualquiera para infectar a los mayores que mata y a los jóvenes que puede.
Víctimas inocentes, víctimas imprudentes y víctimas provocadas

La mayoría de las víctimas de la covid-19 son gente inocente, personas a las que les han llevado la enfermedad infectados asintomáticos que con buena voluntad visitaban a familiares mayores en las residencias de ancianos o en sus casas, y también otras que estaban en período de incubación sin saberlo y hacían reuniones en grupo o actividades donde existían superficies en las que  dejaban sus virus para que otros los recogieran y se los llevasen a la boca o a sus fosas nasales. Eran inocentes tanto el portador como el nuevo contagiado, sobre los que recayó otra injusticia más de la vida. Todos fueron a buscar ayuda en los servicios sanitarios que los recibieron con un comportamiento ejemplar, con mucha voluntad y entrega pero pocos medios. La Sanidad pública se vio pronto desbordada porque no hay hospitales en parte alguna del mundo que estén preparados con una cantidad desmesurada de UCI y UVI por si un día sucede una catástrofe, y muchos menos las residencias de ancianos que solo tiene un pequeño servicio de enfermería al mando de un médico que desvía a los hospitales cualquier enfermo grave o de riesgo. Estas víctimas inocentes empezaron a desbordar la capacidad de los establecimientos sanitarios públicos y también de los privados aunque las fuentes oficiales no lo mencionen porque en España hay afortunadamente nada menos que nueve millones de personas que pagan un seguro médico y por lo tanto no saturan la sanidad pública que no podría financiar un gasto tan grande. En estos hospitales privados también llegaron a urgencias contagiados que fueron ingresados y colapsaron sus sistema de atención al paciente. En este apartado de víctimas inocentes habría que incluir no solo a los infectados por el coronavirus sino a todos aquellos que estaban en lista de espera para quirófano y vieron retrasarse sin fecha todas las operaciones que no fueran de urgencia inminente. A saber cuanto se desplazará la lista de espera.

Si bien las víctimas inocentes son muchas no se quedan lejos las víctimas imprudentes porque si imprudente es ir a trabajar con gripe, mucho más lo es con un virus tan contagioso como el coronavirus del que hablamos. Hasta que la policía salió a las calles para imponer el estado de alarma, no eran pocos los que negaban la evidencia y formaban grupos de botellón, reuniones de amigos o aficionados al  deporte que les gusta su actividad al aire libre. Esto, junto con la gente que viajó contagiada hasta su segunda residencia o acudió al mercado o la farmacia sin adoptar medidas de protección, hizo que el virus aumentase su expansión hasta que la policía y la Guardia Civil impusieron orden en las calles y los militares levantaron nuevos hospitales de emergencia y de campaña en un tiempo record como corresponde a situaciones de catástrofe para las que si estamos preparados afortunadamente. Estas víctimas imprudente pueden ser asintomáticos o portadores pero no cabe duda de que han contagiado a mucha gente de su entorno que si pueden ser personas de riesgo por edad, hipertensión, problemas cardiopulmonares o simplemente un sistema inmunológico deprimido. Es lo que técnicamente llamaríamos un homicidio por imprudencia, claro que siempre hay responsables en primer grado y esos suelen ser políticos como veremos.

Hay un tercer grupo, el de las víctimas provocadas, y aquí entran muchas víctimas y muchos culpables ¿Quién provoca víctimas sin ser un virus? Pues todos aquellos que por razones de ambición política o interés partidista permitieron que esto llegase a la situación actual ¿y por ignorancia?, por ignorancia también. Diremos que no solo sucede en España, ahí estaba Johnson, ahora contagiado, diciendo que el Reino Unido era diferente, o Trump afirmando que esto era un tema puramente económico y chino y ahora confinando a ciudades enteras en su casa cuando probablemente sea tarde al haberse puesto EE UU en cabeza de contagios, y lo mismos sucede con Bolsonaro que tampoco se le ve muy convencido de que esto afectará a Brasil, pero volviendo a España hemos de decir que peor imposible. Es cierto que todos los partidos han apoyado a Sánchez y su Gobierno porque estamos en una situación de emergencia y no es momentos de reproches sino de buscar soluciones unidos, pero es vergonzoso, muy vergonzoso que Sánchez aprovechase las circunstancias para colar a su socio de Podemos, Pablo Iglesias,  en el CNI nada menos que en una disposición final del paquete de medidas económicas. 

Entendemos que Arrimadas apueste por aparcar las criticas para buscar soluciones unidos, es plausible como lo es que Casado apoye el estado de alarma pese a sus críticas, e incluso que Abascal lo apoye pese a recurrir al Constitucional lo de Pablo Iglesias en el CNI porque en estos momentos la unanimidad da fuerza a las difíciles decisiones que se están tomando aunque vayan tarde, pero utilizar la tregua para colar también lo del indulto a los condenados catalanes no nos parece noble y ya está recurrido aunque sea por un particular. Y todo esto sucede mientras Sánchez pide ayuda a la OTAN, que por cierto nació para combatir el comunismo y no para apoyar gobiernos con ministros de esta ideología, mintiendo sobre la fecha en que afirma tener constancia de que el virus de había descontrolado y que coloca el día 9 cuando sus propios ministros y comité de expertos afirman que fue antes, antes de las manifestaciones del 8M, de la mascletá valenciana, de la reunión de Vox, y hasta antes de algunos acontecimientos deportivos. ¿Cuántas víctimas fueron provocadas por esta imprudencia política?

Pero la mayor imprudencia fue sin duda (hasta ahora) la falta de previsión para acopiar mascarillas, trajes protectores o respiradores cuando teníamos el modelo chino y de todo Oriente y hasta de Italia ¿qué esperábamos que iba a pasar? Diez mil sanitarios contagiados frente a ninguno en Corea del Sur. Parece un escándalo o ineptitud que estemos entrando en lo álgido de la crisis cuando otros ya han salido y no sabemos ni copiar. Seguimos haciendo política, publicamos eufóricos estudios del CIS, pero no hay un gobierno de concentración ni unos Presupuestos de emergencia pese a que lo que se vende hoy se paga al contado ¿y de dónde viene el dinero? De los odiados por Pablo Iglesias y Echenique,  de Amancio Ortega y de casi todas las fortunas y empresas del país volcadas en aportar fondos y medios como también lo hacen artistas y deportistas como Messi, el Real Madrid, el Atletico o Guardiola (este solo a Barcelona) ¿y políticos?¿cuánto han aportado los políticos? Salvo algunos casos de cargos de Ciudadanos no hay noticias de nadie, ni siquiera de los más progresistas. Esperemos que esto pase pronto con las menos víctimas posibles y que más pronto que tarde todos los gestores de la crisis dimitan. @mundiario

 

 

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