La verdad sobre el sistema de pensiones, su coste y su actualización

Reunión de jubilados.

Empecemos diciendo que el coste del sistema de pensiones para el Estado no es el que se dice, que son datos falsos con la finalidad engañar jugando con las palabras.

Lo primero que hacen los agoreros es darnos la cifra del coste bruto de las pensiones, pero los pensionistas solo reciben el neto, es decir, lo que queda después de descontar lo que retorna al Estado vía IRPF, y aunque se afirma que solo el 37% de las pensiones alcanzan el importe para estar obligados a hacer declaración de la renta, también esto es falso porque han de declarar si hay dos pagadores, por ejemplo Muface y la Seguridad Social, o si hay otros ingresos de algún Plan de Pensiones o cualquier otra fuente. También hay que tener en cuenta que el pensionista no ahorra, es decir, que la totalidad de lo recibido será gravado con el IVA de todo lo que compren. Ambos impuestos suponen dinero que retorna al Estado, y aunque vaya a otro bolsillo llamado de otra forma porque en España las pensiones no se establecen con cargo a los Presupuestos Generales (PGE), el caso es que el coste de las pensiones es sensiblemente inferior al anunciado aún sin considerar lo que contribuyen las pensiones a dinamizar la economía en empresas que también pagan Impuesto de Sociedades. Lo que sucede es que al ir las pensiones contra una Caja Cerrada de la Seguridad Social, el dinero sale de un bolsillo del Estado y retorna a otro desde el que se pagan muchos lujos del país.

La solución más rápida y eficaz es pasar las pensiones no contributivas, como viudedad, horfandad o invalidez, a los PGE que se recompondrían de forma fácil aumentando los ingresos por alguna de estas vías:

- Evitando el fraude de 20.000€ en el IRPF

- Evitando el fraude de 20.000€ en el IVA

- Evitando evitando el fraude de 7.500€  por fuga de capitales a paraísos fiscales

- Destapando la economía sumergida que no cotiza (168.000€ que defraudan 26.000€)

- Que los autónomos dejen de cotizar en el mínimo porque no confían en el sistema de pensiones.

Según el Estado, que no considera los puntos antes citados, sería necesario subir el IRPF un 20% a largo plazo, es decir, que aquel que paga el 18%, por ejemplo, pase a pagar el 21,6. Es la menos acertada de todas las alternativas pero conviene recordar que cuando estalla la crisis del 2008, Suiza hace un referéndum (como no podía ser de otra manera) y una abrumadora mayoría decide mantener todos los logros sociales, algo muy diferente a la oleada de recortes que se tomó en España como camino, tanto con Zapatero como con Rajoy. Quizás la mejor alternativa sea admitir que España no es un país rico, que carece de fuentes naturales de riqueza como los países que controlan el petroleo del Mar del Norte, o como EE UU que tiene de todo, y bajar los gastos. Quizás no podamos mantener 83 universidades con 243 campus, 48 aeropuertos, tener más km de AVE que ningún otro país del mundo excepto China que es como diez veces España,  tener mas cargos políticos que cualquier otro país europeo (450.000), algunos de dudosa necesidad como Diputaciones, Consejo de Estado, o un Senado sobredimensionado y con pocas funciones.

Por último, si aún no estamos muy convencidos, se puede hacer un mix de todo esto y tendremos que admitir que si se puede, y ante la duda, si todavía queda alguna, copiemos a los demás países europeos pero sin trampas porque otros países tienen muchas más prestaciones directas como odontología, óptica, o movilidad, mientras que solo en Madrid hay una lista de espera para residencias de mayores de 6.800 ancianos y las privadas cuestan mas que cualquier pensión mientras que que en nuestro entorno hay países con residencias públicas excepcionales y con precios asumibles para un pensionista.

Nada de esto excluye que se estudie otras reformas para adaptarse al futuro según vaya cambiando, otras formas de ahorro público, privado o los dos, otros incentivos, pero siempre respetando el poder adquisitivo de nuestros mayores ya jubilados que carecen de capacidad de reacción, primero porque no cuesta lo que se dice, segundo porque es justo y se lo merecen, y tercero porque hay montones de formas para hacerlo, casi casi, con lo que nos ahorraríamos sin corrupción.  @mundiario