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Si Venezuela se enfrenta a Colombia sería derrotada en 48 horas

Colombia dispondría de la ayuda logística norteamericana para el bloqueo de las comunicaciones dentro de las fuerzas armadas bolivarianas, que en una guerra moderna es vital. Además, el ejército colombiano está bregado en la lucha contra las FAR. 

Si Venezuela se enfrenta a Colombia sería derrotada en 48 horas
Nicolás Maduro con sus militares.
Nicolás Maduro con sus militares.

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Fernando Ramos

Fernando Ramos

El autor, FERNANDO RAMOS, es columnista de MUNDIARIO. Es doctor en Derecho y en Ciencias de la Información. Es profesor titular de la Universidad de Vigo y periodista. Autor de 25 libros sobre temas de Derecho de la Comunicación, Protocolo y Comunicación institucional, es profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Está en posesión de diversos premios como periodista. El Ministerio de Defensa le otorgó la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como historiador militar. @mundiario

En marzo de 2008, durante la emisión del programa “Aló presidente”, Hugo Chávez ordenó a su ministro de Defensa el traslado de diez batallones a la frontera con Colombia. Se entrometía de este modo en un incidente entre Colombia y Ecuador, como consecuencia de las acciones del Ejército colombiano contra las FAR, que había perturbado la soberanía nacional de Ecuador. En aquella ocasión, diversos especialistas en conflictos armados estudiaron los efectos de una guerra entre Colombia y Venezuela y la conclusión fue coincidente: Venezuela sería vencida en 48 horas. Se contaba con que Colombia iba a disponer de la ayuda norteamericana para un efecto decisivo para el conflicto, el bloqueo de las comunicaciones dentro de las fuerzas armadas bolivarianas, que en una guerra moderna es vital. Además, el ejército colombiano esta bregado en la lucha contra las FAR. En cuanto a la milicia bolivariana de la que tanto alardea Maduro no tendría valor alguno en este hipotético conflicto que nadie desea.

Es difícil hallar, hasta el presente, un ámbito donde el presidente Maduro no haya acusado a los mandatarios colombianos de sus propios problemas, desde la moneda a la propia estabilidad del régimen o el respaldo y apoyo a los opositores (considerados terroristas, calificativo que merecen desde el ex presidente del Parlamento a cualquier discrepante)

Cíclicamente asistimos a la misma puesta en escenas de ataques de Maduro a Colombia, como vuelve a suceder en estos días. El presunto atentado el pasado 4 de agosto, está brindando al régimen bolivariano la pantalla para perseguir a la oposición y denunciar la complicidad de países como Colombia y otras naciones de Hispanoamérica donde se han refugiado alguno de los más significados opositores. Precisamente, ahora se encuentra en Bogotá el expresidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, cuya detención ha sido ordenada por el Tribunal Supremo, y en tal sentido se pide a Colombia su entrega.

Borges fue repetidamente amenazado de sus riesgos si mantenía su postura opositora. Tras unas fracasadas conversaciones en Santo Domingo a comienzos de este año, tuvo que exilarse con su familia. Precisamente, Diosdado Cabello acusó a Borges de estar detrás del atentado junto con el diputado Juan Requesens, cuya inmunidad parlamentaria fue violentada por la policía política del régimen.

Colombia acoge en estos momentos parte esencial del exilio venezolano, de modo que es objeto de permanente ataques y bravuconadas de Maduro, quien acusó al expresidente Juan Manuel Santos de Colombia de ser uno de los instigadores del presunto atentado. La Asamblea Nacional liderada por la oposición, pero sin capacidad legislativa tras la creación de la Asamblea Constituyente chavista, convocó una sesión este jueves para expresar su solidaridad con Borges y Requesens. Delsa Solórzano, presidenta de la Comisión de Política Interior, comunicó que ya se había comunicado con el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con la Organización de Estados Americanos y la Unión Interparlamentaria Mundial, para informarles de la situación de este nuevo quebrantamiento de la inmunidad parlamentaria en Venezuela. Por otro lado, Colombia ha decidido retirarse de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), por entender que esa organización se ha convertido en un "cómplice de la dictadura venezolana”.

En cuanto a la lejana posibilidad de un conflicto armado entre Venezuela y Colombia, los especialistas coinciden en que el país de Maduro llevaría la peor parte. No porque se dude del valor del soldado venezolano, sino por otra serie de factores logísticos.

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Mujeres del Ejército bolivariano.

Las fuerzas en presencia son parecidas, en torno a os 250.000 efectivos en Venezuela y 286.000 en Colombia, que dispone de otros 5.000 de reserva. Nadie toma en serio que sirvan para mucho, salvo la presión en las calles a favor del régimen y las amenazas a la oposición, los 300.00 milicianos bolivarianos, que de todos modos están fuertemente armados. En cambio, los soldados de Colombia son considerados como referente internacional en varias áreas de estrategia y táctica militares en temas relacionados con la lucha contraguerrilla. Este reconocimiento lo han subrayado las Naciones Unidas por su eficacia dentro de la Fuerza Multinacional de Paz y Observadores (MFO) en Sinaí. ​

De todos modos, estos son meras elucubraciones, juegos de guerra sobre el tablero. Pero las bravuconadas ayer de Chávez y ahora de Maduro ha que los especialistas se aventuren a especular, Y especular es sólo eso. @mundiario