Valentín Carrera convierte el auto de imputación de la Infanta en 1001 tuits por amor

Captura de Twitter.

Nuevo género de periodismo político: autos y sentencias judiciales son ya parte de un paisaje que trasciende las páginas de sucesos y acapara portadas, telediarios y redes sociales.

Nuevo género de periodismo político: autos y sentencias judiciales son ya parte de un paisaje que trasciende las páginas de sucesos y acapara portadas, telediarios y redes sociales.

Los juzgados españoles llaman a declarar cada día a miles de imputados por presuntas faltas, delitos o crímenes de cualquier tipo con una simple citación firmada por el secretario judicial y muchas veces ni eso, con un sello estampado sobre el folio a tantos de tantos. Sin embargo, para citar ante un juzgado ordinario a la Infanta de España, doña Cristina Federica de Borbón y Grecia, “ha sido preciso escribir poco menos que un tratado de derecho procesal”.

Este tratado de derecho es el Auto de 7 de enero de 2014 dictado por el juez José Castro. Una pieza de indudable valor histórico, jurídico y literario que será estudiada en el futuro por especialistas en los anales de la decadencia borbónica, según comenta el periodista Valentín Carrera a este periódico. Una pieza clave por la que el juez Castro pasará a la historia como "el primer juez que sentó en el banquillo a un miembro de la Casa Real". Y una impugnación "torticera y forzada" por la que el fiscal Horrach y sus acólitos de la Agencia Tributaria pasarán directamente a "la historia de la infamia", precisa.

El periodista Valentín Carrera, columnista de MUNDIARIO, autor del reciente libro de investigación Pescanova Crimen Perfecto, ha emprendido el reto de trasladar el auto de la Infanta a la red de microblogging Twitter: “El auto tiene 227 folios con un total de 650.297 caracteres brutos (contando gráficos, tablas, etc), que me propuse trasladar a monodosis de 140 caracteres, en un lenguaje directo, primando la concisión y la claridad. El desafío requería reducir el texto a 1001 tuits, es decir, a 140.140 caracteres, eliminando los quinientos mil restantes. Pero Twitter tiene su propia filosofía y normas. Tuitear el #autoInfanta no significa transcribirlo: no se trataba de reescribir El Quijote letra a letra, como quería Borges de Pierre Menard. El reto era ensayar un lenguaje distinto al judicial, tan prolijo y farragoso, sin traicionarlo, aunque debo decir que el #autoInfanta está escrito con notable corrección y frescura, para lo que estila en el foro”.

Un nuevo género

En cierto modo, estamos ante un nuevo género de periodismo político: autos y sentencias judiciales son ya parte de un paisaje que trasciende las páginas de sucesos y acapara portadas, telediarios y redes sociales.

“Llegue o no el asunto hasta sus últimas consecuencias –prosigue Carrera-, el #autoInfanta es ya un documento de verdadero interés periodístico que ha sido analizado y resumido por todos los medios de comunicación. El caso Urdangarín alcanza de lleno a la familia y a la Casa Real, a la monarquía como institución y al rey Juan Carlos I como padre, como suegro y como rey. Es una mancha negra que afecta a la clase política representada por el bipartidismo dinástico PP-PSOE, que en materia de coronas se lavan las manos, y a toda la sociedad española que contempla estupefacta el deterioro progresivo de esta monarquía caduca y la caída de sus dioses.”

Los 1001 tuits por amor serán tuiteados durante diez días, a razón de cien diarios, hasta la declaración de la Infanta en el Juzgado de Palma, prevista para el 8 de febrero de 2014, numerados correlativamente, con el hastag #autoInfanta, a través de la cuenta @1001tuitsxamor

“Aunque la tentación ha sido grande –concluye Carrera- he evitado comentarios y opiniones subjetivas, dejando el contenido del #autoInfanta en su esplendorosa desnudez: la desnudez de la Infanta y de su esposo ante la Ley, por amor. Yo también estoy enamorado de Urdangarín y todo esto lo hago por amor; y por dar gusto a Su Majestad que pidió máxima transparencia. Hay que ayudar a la Casa Real, que lo están pasando mal”.