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¿Una autoridad mundial?

¿En un mundo globalizado y con una tecnología de enorme poder y una demografía muy elevada con una veintena de grandes culturas necesitamos una autoridad política mundial?

¿Una autoridad mundial?
Una sesión de la ONU.
Una sesión de la ONU.

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’. @mundiario

Parece ser que Benedicto XVI, en 2009, en la encíclica, Caridad en la Verdad, defiende la necesidad de una autoridad mundial, siguiendo ideas de la encíclica Populorum Progressio del Vaticano II. También parece ser que la misma sugerencia la hizo Juan XXIII y Francisco I, siguiendo a sus predecesores.

Hay que plantearse seriamente en el actual estadio evolutivo histórico o psicosociológico de la humanidad, a y en todos los niveles, hay que plantearse seriamente si el mundo necesita, para vivir y sobrevivir una Autoridad Mundial, una Autoridad Política Mundial. Por supuesto dicho concepto o concepción de Autoridad Mundial, puede tener muchas interpretaciones, y según la ideología-filosofía-cultura-religión puede pensarse en una autoridad mundial, de un corte o de otro. Pero reflexionemos mínimamente sobre algunos aspectos de dicha necesidad:

> Nos extraña hasta cierto punto, que tantos se rajen las corbatas y rompan sus trajes cuándo se habla de una autoridad política mundial, cuando a lo largo de milenios, la humanidad, ha ido pasando, simplificando, de la tribu, a Ciudades-Estado, a Naciones-Estados y terminando en Imperios. Sean imperios antiguos: hititas, egipcios, asirio, etc., sean todos los imperios intermedios, romano en Occidente, y sean todos los imperios sucesivos a los romanos, que han existido o se han intentado. Por lo cual, el proceso parece que histórico y natural, es que las naciones-Estado, que es diríamos la situación actual, cerca de doscientas, evolucionen hacia Federaciones Superiores, ciertamente, ahora hay que conseguir ese objetivo, no por la conquista económica o política o militar o religiosa o cultural, sino de mutuo acuerdo y en paz y bajo los Derechos Humanos.

O dicho de otro modo, para el bien común, de cada pueblo-sociedad-nación-Estado y desde luego por y para el bien de la Humanidad, de la especie humana, y del resto de especies vivas y existentes en el planeta, y para el futuro de la Humanidad, de las nuevas generaciones que han de venir, necesitamos concebir y aceptar, que la solución más fácil y eficiente y verdadera, y que no se quede en palabras, es en paz, mutuo acuerdo, tolerancia, es la aceptación de una Autoridad Política Mundial. No es cuestión de aceptar o de elegir, sino una necesidad histórica irremediable.

> El mundo no puede entrar en una guerra económica mundial, o si se quiere decirlo más suavemente, en una competencia mundial económica, a nivel global, sin límites, sin leyes y sin normas, porque producirá enormes flujos de personas que se quedarán desempleadas, enormes masas de población se verán obligadas a migrar, cosa que se está viendo, con todas las consecuencias que eso está trayendo, enormes conflictos financieros y económicos, y posiblemente, surgimiento de crisis económicas mundiales, ya que el mundo está globalizado en gran parte a nivel económico, y desde luego, ya no se pueden abordar soluciones, solo desde las Naciones-Estado, sino que se necesita, una autoridad política mundial, que de forma consensuada imponga soluciones reales y eficientes, necesitamos la paz mundial.

O dicho de otro modo, siguiendo el pensamiento de Agustín de Hipona y de Kant, entre otros, necesitamos encontrar sistemas teóricos y prácticos políticos mundiales de gestión mundial. No podemos esperar más.

> El mundo ha llegado a un poder de conocimiento, a ese tándem de ciencia y tecnología, de conocimientos, que el ser humano hoy tiene el poder de la autodestrucción, el nivel tecnológico científico ha alcanzado tal desarrollo, que la humanidad puede autoextinguirse, poder que jamás lo ha tenido, pero que lleva con nosotros ya casi setenta años. Por lo cual, es una razón esencial, para alcanzar un poder político efectivo mundial, para que de este modo, las desavenencias entre territorios y geografías y culturas y economías y lenguas e ideologías, y otras razones, no lleven al mundo, no haya peligro de llevarlo al borde de la extinción.

En el siglo veinte hemos pasado por dos guerras mundiales, con consecuencias enormes de tragedia, crueldad, violencia, muertes, injusticias, en el mundo, como jamás, posiblemente el mundo no lo había vivido, desde fechas antiguas, y desde luego, organizadas en una razón instrumental tal eficiente, que las consecuencias fueron nefastas. Sufrimos también una guerra fría, que era demasiado caliente, teniendo y temiendo el horno nuclear, el peligro de esa espada de Damocles, por encima de nuestras cabezas, durante décadas…

Existen doscientos Estados, con doscientos ejércitos, doscientos ejecutivos, doscientos Parlamentos, docenas de ideologías que pueden entrar en conflicto en cualquier momento… con consecuencias impredecibles e imprevisibles… Doscientos jugadores en el tablero mundial del go o del ajedrez, son demasiados jugadores, para que la partida salga bien.  

> Pero existe un grave problema, existen en el mundo varias docenas de culturas-ideologías-civilizaciones-filosofías-religiones-macrovisiones que en cierto modo, tienen muchos puntos en común, pero en otros, no se ponen de acuerdo…

Parece que además de abogar por una Autoridad Mundial, se necesita que se creen programas de investigación mundiales, para que las diversas ideologías-culturas-religiones-filosofías, los humanos, cientos de millones de personas que están bajo esos parámetros, deseen y quieran y sepan vivir en paz, bajo el mismo paraguas de una Autoridad Mundial, en paz y en tolerancia y en equidad y en fraternidad bajo la sombrilla de los Derechos Humanos... @mundiario