La UE insiste en no reconocer a Guaidó como presidente interino de Venezuela

El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores (cancilleres) de la Unión Europea, durante una sesión ordinaria en Bruselas, Bélgica. / Euronews
El Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores (cancilleres) de la Unión Europea, durante una sesión ordinaria en Bruselas, Bélgica. / Euronews
La UE asegura que “la única salida para la crisis de Venezuela pasa por retomar negociaciones políticas para una transición hacia unas elecciones presidenciales creíbles".
La UE insiste en no reconocer a Guaidó como presidente interino de Venezuela

En la política y la diplomacia, la legitimidad lo es todo. De hecho, ese es el trasfondo de la dicotomía o dilema de poder que actualmente mantiene estancada la crisis más profunda del continente americano, que es una verdadera preocupación de escala humanitaria; la de Venezuela. Una nación que hasta hace 10 años fue una potencia petrolera, con una moneda estable y una economía pujante, hoy es el campo de batalla de dos élites políticas que buscan controlar o mantener los vastos recursos financieros de ese Estado.

Son dos partes diametralmente opuestas y radicalmente enfrentadas en una espiral de tensión discursiva, pero con acciones que demuestran sus intenciones de anularse mutuamente. Una sumida en sanciones de las grandes potencias mundiales, que afectan los dineros y privilegios expoliados de los fondos públicos para la cúpula de poder del régimen de Nicolás Maduro, y por otro lado, el simbólico ‘gobierno encargado’ que dirige, de forma opaca, Juan Guaidó. 

Pero aún en medio de ese complejo contexto en cuyo centro está la población venezolana, desgastada por la hiperinflación, la desigualdad de la dolarización, la pobreza y el desempleo, un importante actor de la escena internacional ha vuelto a dejar clara su posición sobre una crisis que, inminentemente, requiere de una mediación externa, no como injerencia, sino como factor de conciliación por el bienestar del país, para evitar una autodestrucción interna sobre las ruinas de la deteriorada Venezuela actual. 

Es por ello que los 27 Estados miembros de la Unión Europea han evitado seguir reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, pues, en una clara posición diplomática de neutralidad y realismo, Europa no quiere tomar partido político, sino actuar como mediador para evitar un escenario de violencia, anarquía y estallido social en el país sudamericano por la asfixia que provoca la crisis económica en una población cuyo 90% está sumido en la pobreza de ingresos y el 70% sufre la pobreza extrema. 


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El efecto de esta decisión sobre la estrategia de la oposición

La burocracia de las reuniones y discusiones en la sala situacional de la política exterior europea no ha dado resultados positivos, pues ahora Bruselas, como segunda potencia clave en el conflicto venezolano -detrás de Estados Unidos- solo se limita a reconocer a Guaidó y sus socios políticos como “interlocutores privilegiados e importantes de la oposición del país”. Así que esta vez, la presión del Parlamento Europeo sobre las capitales no ha surtido efecto. Incluso a pesar de que el propio Guaidó emprendió en febrero de 2020 una gira internacional que lo llevó al Parlamento Europeo para solicitar apoyo y presión contra el régimen de Maduro, cuando Bruselas sí lo reconocía como presidente encargado, casi un año después, los ministros de Exteriores (cancilleres) de la UE prefieren dejar de reconocer al líder opositor como un presidente, lo cual le resta a Guaidó mucha fuerza en un importante canal diplomático con potencias clave como Francia, Alemania, España, Italia y Suiza, que tienen la capacidad de imponer sanciones individuales mucho más precisas sobre los fondos en cuentas extranjeras de los funcionarios militares que sostienen al chavismo en el poder.

Pero los europeos siguen optando por la sensatez frente al totalitarismo y la dictadura que se impone en Venezuela, pues otra vez han condenado la celebración de las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre, cuya validez rechazan y dejan entrever una percepción de fraude por la falta de garantías democráticas mínimas en ese proceso electoral, que estuvo controlado política y logísticamente por el Gobierno de Maduro

Por el contrario, los cancilleres de la UE insistieron en que “la única salida para la crisis pasa por retomar negociaciones políticas para una transición hacia unos comicios creíbles inclusivos y transparentes para todos los niveles de Gobierno”. La propuesta de Europa sigue siendo la misma en la que ha insistido desde que inició su cruzada de presión contra el régimen de Maduro: negociar. Probablemente, por eso decidió desmarcarse de Guaidó en una relación de estadistas para solo darle apoyo político en aras de lograr una percepción de relativa imparcialidad rumbo a un eventual proceso de negociación en el que Europa sirva como mediador entre el chavismo y la oposición, esto con el objetivo de ambos se hagan concesiones mutuas para activar una transición que alivie progresivamente la crisis económica.

Y al dejar de reconocer a Guaidó también como presidente de la Asamblea Nacional, pues el Parlamento venezolano ahora es dominado (de facto) por el régimen de Maduro, la UE opta por enfocar sus estrategias diplomáticas en lograr una negociación con apoyo internacional (de Estados Unidos, Canadá, la ONU e incluso el Vaticano) a fin de bajar la peligrosa tensión que hay en el país. @mundiario

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