La UE advierte de un “margen estrecho” para un acuerdo que evite la salida brusca del Reino Unido

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El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen / El País.
Londres pisará el acelerador para llegar a un Brexit brusco, no diplomático y técnicamente favorable a sus intereses el 1 de enero de 2021, pues no está dispuesto a seguir pagando aranceles, cuotas, intereses y comisiones aduaneras a Bruselas.
La UE advierte de un “margen estrecho” para un acuerdo que evite la salida brusca del Reino Unido

El tiempo se agota. Los británicos ya no quieren sentirse ni ser ‘europeístas’ por muy europeos que sean, pero no por un asunto de identidad política, sino por lograr esa independencia económica, fiscal, financiera y comercial que Londres cree poder tener gracias a su estatus como la sexta economía más grande e importante del mundo. Para el bloque que durante décadas ha sido el paradigma del desarrollo en Occidente, es un golpe muy duro, pero busca amortiguar la caída lo más posible. 

La Unión Europea intenta que la negociación llegue a buen término, pero las posiciones radicales de los británicos no dejan mucho margen de acción a los enviados de Bruselas. El equipo negociador del Gobierno de Boris Johnson no planea ceder en un punto clave, como la política de competencia en proyectos laborales, inversiones, comercio exterior e innovación tecnológica. Los británicos son proteccionistas y nacionalistas en esos aspectos tan delicados de su vida nacional, tanto así como lo ha sido el Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. 


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Mientras Londres busca un acuerdo justo, su interpretación de equidad y equilibrio dista mucho de lo que Europa ve como adecuado, pues la UE intenta convencerlos de que es posible una relación mutua con libertad de capitales entre ambos territorios, libertad migratoria y competencia justa en materia de mercados laborales y empresariales. El Reino Unido no quiere hacer concesiones y eso es lo que mantiene el bloqueo en una negociación que no ha avanzado prácticamente nada desde que la nación insular se separó del bloque de los 27 en enero de este año, poco antes de que estallara la pandemia, para suerte de los británicos. 

Según reseñó El País, el jefe del equipo negociador de la UE, Michel Barnier, explicó este lunes a los embajadores de los países miembros del club europeo que “el acuerdo aún es posible si ambas partes con capaces de salvar los escollos que quedan, pero eso requerirá que el Reino Unido apueste por un trato justo”.

Precisamente, los británicos no planean ceder aguas territoriales a la UE para la entrada de buques mercantes o barcos pesqueros de compañías francesas, alemanas o españolas. Tampoco prevén otorgar estatus especial de residencia a los ciudadanos no británicos radicados por motivos laborales en la Gran Bretaña. Este conflicto de intereses que Londres juega para sí mismo terminará por perjudicar a la economía británica si se deslinda de cualquier vestigio comercial que lo una con otros motores de la economía europea y global, como Alemania y Francia.

“Vamos a dar todas las oportunidades a este acuerdo, que todavía es posible”, ha afirmado este lunes el diplomático francés Barnier antes de reunirse con sus colegas de los 27 Estados miembro de la UE en el Consejo Europeo, en Bruselas, Bélgica.

Luego de la infructuosa reunión del primer ministro británico Boris Johnson con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el primero apuesta por un Brexit duro sin ningún tipo de acuerdo, pues busca mantener el estatus quo con condiciones comerciales, aislacionismo y deudas sin saldar a Bruselas, mientras que su contraparte tratará de contener, de aquí al domingo, una separación de facto que levante un telón de acero diplomático, económico y migratorio entre el Reino Unido y la Unión Europea.

“No puedo decir qué ocurrirá o no en estos días. Sin embargo, lo que puedo decir es que estamos plenamente dedicados a intentar alcanzar un acuerdo con el Reino Unido”, dijo el portavoz de la Comisión Europea, Daniel Ferrie.

Por lo tanto, Londres pisará el acelerador para llegar a un Brexit brusco, no diplomático y técnicamente favorable a sus intereses el 1 de enero de 2021, pues no está dispuesto a seguir pagando aranceles, cuotas, intereses y comisiones aduaneras a Bruselas.

Eso es lo que mantiene esta relación inestable en un permanente jaque. “Si el Reino Unido quiere un acceso sin problemas al mercado único de la Unión Europa, es bienvenido, pero siguiendo nuestras reglas. De lo contrario, deberá afrontar barreras comerciales y aranceles. Estamos en la última milla de la negociación, pero es la más importante”, ha zanjado Von der Leyen. 

Boris Johnson, ignorando esa oferta, sólo se ha limitado a decir que es “muy probable” que haya un Brexit sin acuerdo. Los ciudadanos británicos, entretanto, parecen estar de acuerdo con esta dinámica, pues todo indica que el gran perdedor será la UE, aunque también la economía mundial. @mundiario 

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