Ucrania atraviesa un invierno crítico con la fatiga de sus aliados en plena guerra
Kiev debe afrontar una temporada decisiva en medio de una ofensiva rusa contra infraestructuras críticas, la fracturación interna y el cansancio dentro y fuera de la guerra.
La situación en la guerra de Ucrania muestra un estancamiento que socava la esperanza de una victoria, con la contraofensiva ucraniana lanzada en junio que no ha producido los resultados deseados. La línea del frente, que se extiende a lo largo de 1.000 kilómetros, apenas ha experimentado cambios, y ahora son los rusos quienes avanzan en puntos clave como Avdiivka.
Las críticas internas a Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, están surgiendo debido a la falta de avances y a la dificultad para acordar nuevos paquetes de ayuda. Este apoyo es vital para que Kiev pueda mantener el ritmo en un conflicto que se ha convertido en un devorador de recursos y vidas humanas.
Javier Jordán, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada, señala que el "fracaso de la ofensiva de primavera-verano es un punto de inflexión" y que el escenario actual no puede prolongarse indefinidamente. A pesar de que los aliados seguirán brindando ayuda, las expectativas de revertir la situación han disminuido.
La contraofensiva lanzada en junio no ha logrado penetrar las líneas rusas de manera significativa, y el estancamiento se ve agravado por la llegada del invierno, que ralentiza las operaciones y afecta la infraestructura energética ucraniana, blanco de los bombardeos rusos con drones.
La falta de avances también se atribuye a la limitada capacidad proporcionada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y a las decisiones estratégicas del liderazgo ucraniano. La batalla de Bajmut, en la que se insistió, dio tiempo a los rusos para fortificarse.
Falta de material militar en Ucrania
Guillermo Pulido, editor de Revista Ejércitos y analista militar, destaca que Ucrania enfrenta desafíos estructurales, incluyendo la falta de material y personal, así como problemas de financiación. La guerra de desgaste liderada por Rusia ha transformado el conflicto en una lucha donde se utiliza mucho material y se registra un alto número de bajas.
La falta de material, incluyendo armas y municiones, y la dificultad para reparar el equipo dañado debilitan la posición de Ucrania. A diferencia de Rusia, que puede movilizar a una gran cantidad de personal, Ucrania se enfrenta a la realidad de tener la mayor parte de sus fuerzas en combate.
La situación se agrava con la falta de munición y la entrega de armamento "a la carta" por parte de los aliados, sin un suministro planificado. La escasez de una industria de guerra funcional constante complica aún más la capacidad de Ucrania para sostener el conflicto.
Fatiga en los aliados de Ucrania
El cansancio también se refleja en los aliados de Kiev, con la paralización de nuevos paquetes de ayuda en el Congreso de Estados Unidos y bloqueos en la Unión Europea. El agotamiento de los recursos y el cambio de foco a otras crisis globales contribuyen a la disminución del entusiasmo.
La profesora Ruth Ferrero Turrión destaca que la apertura de negociaciones de adhesión por parte de la Unión Europea envía un mensaje simbólico de unidad, pero Rusia mantiene una posición fuerte y la reducción de ayudas podría favorecer a Moscú.
En el frente político, las rivalidades internas en Ucrania se intensifican, con críticas hacia Zelenski y el resurgimiento de figuras como Petro Poroshenko. El desgaste político se suma al desafío militar, y el futuro de Ucrania en el conflicto depende de la capacidad para resistir y mantener el apoyo internacional. @mundiario