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Trump y América Latina: ¿imperarán las políticas de desprecio?

Donald Trump solo ha brillado por el tono despectivo para referirse a los latinos y la apuesta por una política migratoria "más estricta y militarizada". No es un buen augurio para la región su corte populista y proteccionista a ultranza.

Trump y América Latina: ¿imperarán las políticas de desprecio?
Donald Trump.
Donald Trump.

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Cristina Murgas

Cristina Murgas

La autora, CRISTINA MURGAS, es colaboradora de MUNDIARIO y directora de Comunicación Financiera e Institucional de QUUM. Figura entre los influencers FinTech de Iberoamérica. @mundiario

“Make America Great Again” ¿Hasta qué punto la victoria de Donald Trump será crucial en las relaciones con América Latina? En pocas horas despierta América Latina y se encontrará una nueva pesadilla: Vivimos la de Venezuela con la opresión de Maduro, el pueblo colombiano enfrascado en cómo afrontar un proceso de paz digno tras la victoria del NO al Acuerdo de Paz impulsado por Juan M. Santos, Brasil con su crisis económico- política y, ahora una de las principales economías de la Alianza del Pacífico, México, afronta las duras amenazas del presidente número 45 de Estados Unidos. Pero, no hay que olvidar que México es su segundo mercado de exportación más grande del mundo, después de Canadá.

Estados Unidos también es segundo socio comercial de Chile.  El Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 2003, fue el segundo acuerdo que EEUU pactó con un país del sur de América, tras el NAFTA, con Canadá y México. A éste habría que añadir el polémico Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), impulsado por Barack Obama, y en el que Chile es uno de los 12 países involucrados; siendo, además, uno de los tres latinoamericanos, junto con México y Perú.

Lo cierto es que América Latina no es prioritaria para EE UU. Trump no ha hecho manifestaciones concretas sobre las relaciones con la región. Solo ha brillado por el tono despectivo para referirse a los latinos y la apuesta por una política migratoria "más estricta y militarizada". No es un buen augurio para la región su corte populista y proteccionista a ultranza.

En el caso colombiano, se entra en un periodo de incertidumbre solo si apoyará el proceso de paz. Hasta ahora el presidente Obama había apoyado vehementemente las negociaciones de Santos, principal aliado internacional del Gobierno colombiano y había prometido 450 millones de dólares para el posconflicto.

Expertos en política internacional como César Augusto Niño señalan que “Trump podría afectar circunstancial y estructuralmente la relación diplomática entre Washington y Colombia teniendo en cuenta que ha dicho en varias oportunidades que va a revisar profundamente los acuerdos comerciales firmados hasta el momento. Pero esta decisión no le compete únicamente al presidente sino al congreso de los Estados Unidos”.

Cuba y Venezuela tampoco escapan a las amenazas de Trump.  Prometió 'mano dura' contra ambos regímenes, llegando incluso a esbozar una cancelación del acuerdo con La Habana, pese a que en el pasado se mostró a favor del fin al bloqueo de la isla.

Su campaña ha generado grandes heridas por sus controvertidas intervenciones y su falta de experiencia en gestión política. Quizá en la realidad no vaya a ser tan agresivo, tenga que rectificar en sus formas y, lo que viva América Latina, sea el abandono. Tristemente los latinos se han dividido y también han llevado al excéntrico magnate a la Casa Blanca. Quizá el voto latino que también le ha dado la victoria le haga reconsiderar su visión hacia la región. Hace falta ahora ver la hoja de ruta del impulsor del nuevo imperialismo norteamericano que en su primer discurso ha cambiado el tono y ha mostrado una forma más moderada al mundo.