Trump exige 25.000 millones de dólares para salvar a los jóvenes inmigrantes

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Toronto Star
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Toronto Star

El presidente de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa un plan migratorio que propone la regularización masiva de 1,8 millones de dreamers en el plazo de una década a cambio de fondos para el muro con México.

Trump exige 25.000 millones de dólares para salvar a los jóvenes inmigrantes

Donald Trump no tira la toalla. El presidente de Estados Unidos insiste en poner precio al futuro de más de 800.000 inmigrantes que llegaron a la nación norteamericana siendo apenas unos niños, y esta semana ha aumentado la oferta: 25.000 millones de dólares para su polémico muro con México a cambio de salvar a los dreamers.

La estrategia de moneda de cambio del mandatario republicano ha estado en el aire desde hace algunos meses, pero ahora el inquilino de la Casa Blanca ha decidido aumentar los números en el cheque para la construcción. Según detalla el diario español El País, la Administración estadounidense presentará el próximo lunes un plan en el que reclama al Congreso la dotación de la abultada cifra antes mencionada para el proyecto fronterizo con el vecino del sur (antes pedía 18.000), a cambio de mantener en el país a los soñadores.

En esa línea, representantes del Gobierno han explicado que la nueva propuesta migratoria plantea el otorgamiento de la ciudadanía para unos 1,8 millones jóvenes inmigrantes en el plazo de 10 o 12 años. Por supuesto, existen ciertas consideraciones al respecto: para empezar, quienes quieran optar al beneficio deben cumplir con serie de requisitos entre los que destacan principalmente el empleo y formación, además de un “buen comportamiento”.

Sin embargo, Trump, fiel a su trayectoria como gurú de los negocios, no pretende dar su brazo a torcer sin obtener un gran beneficio a cambio. El proyecto del presidente deja claro que la regularización no estará supeditada tan solo al muro, sino a otra batería de medidas importantes, como la agilización de las deportaciones, el fin de la lotería de visados, el freno a la acogida de padres de inmigrantes ya establecidos o el refuerzo de la frontera con Canadá, añade El País.

 

Las reacciones a la nueva jugada del magnate neoyorquino no han tardado en aparecer. La Casa Blanca aplaudió la propuesta, calificándola de “extremadamente generosa”, ya que amplía el número de jóvenes que pueden tramitar su acceso a la ciudadanía.

En el otro extremo, los representantes del ala demócrata, criticaron la osadía del jefe de Estado norteamericano e incluso tacharon al mandatario de “secuestrador”. “Los dreamers no deberían ser rehenes de la cruzada de Trump por romper familias y desperdiciar miles de millones de dólares de los contribuyentes en un muro que no sirve”, señaló el senador demócrata Dick Durbin. Lo propio hizo su colega en la Cámara de Representantes, Luis Gutiérrez, quien añadió que los 25.000 millones para el muro no eran más que “un rescate para los dreamers”.

Sin embargo, vale la pena destacar que los cuestionamientos no solo llegaron de la banca contraría. Algunos senadores republicanos como Lindsay Graham y Bob Corker, -que trabajan en una propuesta menos agresiva, que tenga más posibilidades en la cámara alta-, tampoco vieron con buenos ojos el proyecto que el polémico Trump ha puesto sobre la mesa.

El tema migratorio fue una de las perlas de Donald Trump en su carrera por la Casa Blanca. El líder republicano prometió “mano dura” contra los indocumentados y esto permitió acelerar su pulso en medio del sector republicano más radical. Pero, tras un año en el poder, los deseos del presidente siguen sin convertirse en órdenes y esto ha enfurecido hasta a sus más acérrimos simpatizantes. "El presidente aún no ha vendido a su votantes. Pero creo que es importante que sus partidarios le dejen claro que lo están vigilando”, advirtió esta semana Mark Krikorian, el director ejecutivo del Centro de Estudios de Inmigración, un grupo de extrema derecha. @mundiario

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