Trump intercede y Egipto pospone el voto de condena a Israel en la ONU

Abdelfatá al Sisi, primer ministro de Egipto.
Abdelfatá al Sisi, primer ministro de Egipto.

El presidente electo se comunicó con Abdelfatá al Sisi, presidente egipcio, para que pospusiera la noción en la sede del organismo internacional. Estados Unidos e Israel refuerzan sus relaciones.

Trump intercede y Egipto pospone el voto de condena a Israel en la ONU

A cuatro semanas de tomar el cargo, Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, se tomó un nuevo escenario en la política internacional al solicitar a Barack Obama que vetase la propuesta de resolución de condena de los asentamientos en territorios palestinos ocupados, la cual fue presentada por Egipto ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Horas antes de que la noción fuer votada en la sede del organismo, el magnate llamó por teléfono a Abdelfatá al Sisi, presidente de Egipto, y logró convencerlo de retirar el texto con el argumento de "efectuar nuevas consultas", por lo que la votación fue aplazada de forma indefinida.

El futuro presidente estadounidense no se movió por sí solo, según comentan en Israel, sino a petición del primer ministro del país europeo. Netanhayu temía que el despacho de Obama, con el que ha tenido serios apretones en los últimos ocho años, se negara esta vez a hacer valer su voto (lo cual ya hizo en 2011 ante un debate parecido igualmente en la ONU) y simplemente decidiera optar por la abstención, por lo que la resolución de Egipto quedaría aprobada. Cuando el Gobierno de Israel se avisó sobre los repetidos silencios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, que insinuaban que el veto no iba a ser opción para Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, sus funcionarios se pusieron en contacto con los altos cargos del equipo de Trump para pedir su intervención.

El fruto de la extraña intervención del republicano fue inmediato. El despacho del presidente de Egipto admitió este viernes que al Sisi recibió una llamada de Trumo. "La llamada telefónica afectó al proyecto de resolución ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre los asentamientos israelíes", avisó El Cairo en un comunicado. "Los dos líderes coincidieron en la importancia de darle a la nueva Administración (Washington) la oportunidad de tratar de manera exhaustiva todos los aspectos de la causa palestina para lograr un arreglo integral", rezaba el documento.

Trump, quien durante su campaña prometió llevar la Embajada de Jerusalén a Tel Aviv, defendió que Washington usara su poder de veto para detener la iniciativa del país africano. "La resolución que se está considerando en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con respecto a Israel debería ser vetada", publicó en su Twitter. Si fuese aprobada, argumentó posteriormente en un comunicado "situaría a Israel en una posición muy débil para negociar (…) La paz entre israelíes y palestinos solo llegará a través de un acuerdo negociado por ambas partes y no por las imposiciones de Naciones Unidas”.

Al Sisi, un simpatizante declarado de Trump, intenta mejorar las relaciones entre El Cairo y Washington, que provee a Egipto con una ayuda militar anual de hasta 1.300 millones de dóalres desde hace casi 40 años, la segunda más alta tan sólo detrás de Israel, precisamente. Egipto se ha distanciado de sus habituales aliados árabes suníes por su posición de apoyo a Bachar el Asad, presidente de Siria, en medio del conflicto en aquel país. De hecho, ha perdido una buena porción del generoso apoyo financiero que llegaba de las arcas de Arabia Saudí y las monarquías del Golfo tras el golpe de Estado en 2013 en el que cayó el presidente islamista Mohamed Morsi.

La propuesta de condena a los asentamientos tampoco es que se haya perdido. Cuatro Estados miembros del Consejo de Seguridad -Nueva Zelanda, Venezuela, Malasia y Senegal- han avisado que presentarán la misma iniciativa a votación si El Cairo no se decide este mismo día si se mantiene o retira su oferta. El borrador dejaba claro que "los asentamientos israelíes en territorios palestinos, incluido Jerusalén Este, no tienen validez legal y constituyen una flagrante violación de la ley internacional y un gran obstáculo para conseguir la solución de los dos Estados, así como una paz firme, duradera y completa".

La propuesta igualmente exigía que Israel cesara inmediatamente todas sus actividades en los territorios ocupados, a la vez que advertía a la comunidad internacional que no reconociera ninguna alteración de las fronteras establecidas antes de la guerra de 1967 si no hay un acuerdo entre los bandos involucrados. En caso de que se le diera luz verde, esta resolución puede acarrear consigo sanciones internacionales a Israel.

Casi 600.000 colonos se han establecido desde hace casi 50 años en la parte oriental de la Ciudad Santa, anexionada por el Estado judío, y en más de 200 colonias distribuidas en Cisjordania. Luego de los Acuerdos de Oslo de 1993, el Ejército israelí cuenta con el control pleno sobre el 60% de territorio cisjordano e interviene alegando razones de seguridad en el resto; aparte, mantiene un bloqueo terrestre y naval sobre la Franja de Gaza, que abandonó hace 10 años.

La oficina de Obama ha defendido la solución de los dos Estados y se ha opuesto firmemente a la expansión de las colonias. Washington impulsó negociaciones de paz entre israelíes y palestinos desde 2012, pero el diálogo entre ambos se rompió dos años después. Un alto mando del Gobierno de Israel aseguró a Reuters que se sospechaba que el demócrata había coordinado con los palestinos una "emboscada" al Consejo de Seguridad. "Ha sido una violación del compromiso básico (de EE UU) de proteger a Israel en la ONU", admite la fuente. "Imploramos a la Casa Blanca que no siguiera adelante", avisa otro funcionario, "y les advertimos de que, en caso contrario, no tendríamos más remedio que recurrir a Trump".

Netanhayu entretanto, canceló el jueves su agenda oficial pues el anuncio de la votación en el Consejo de Seguridad le pilló desprevenido. El jefe de ministros se había expresado en reiteradas ocasiones respecto a su temor que el presidente de Estados Unidos pudiese dejar de vetar una resolución de condena a las colonias tras las elecciones del 8 de noviembre, las cuales dejaron como ganador a Trump, mas no creía que fuera tan rápido.

Tras haber congregado a su Gabinete de Seguridad -los ministros más importantes del Ejecutivo que toman las decisiones en caso de guerra o grave crisis- Netanyahu organizó durante más de 10 horas, de acuerdo al rotativo local Haaretz, una estrategia de presión diplomática para intentar detener el sufragio en la ONU. Lo logró tras haber llamado a sus contactos telefónicos por medio de sus agentes en Washington y la ONU.

En teoría los despachos de Netanyahu se comunicaron con los de su homólogo egipcio, aunque pese a su fluida y cercana relación, no se llegaron a hablar directamente. La cooperación antiterrorista de ambos bandos ha aumentado hasta niveles no conocidos por la amenaza que representa la presencia de grupos afines a ISIS en la frontera común en la península de Sinaí. @hmorales_gt

 

 
 

 

 
 

 

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