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Trump cambia de estrategia para evitar la presencia de más testigos en su juicio político

El presidente estadounidense se vuelca al Twitter para cuestionar la invitación de más personas en el proceso iniciado en el Senado. Sin embargo, la cantidad de mensajes que escribe en la red social no evita que los demócratas presenten sus argumentos en su contra por el escándalo político de Ucrania. 
Trump cambia de estrategia para evitar la presencia de más testigos en su juicio político
Donald Trump. / Twitter
Donald Trump. / Twitter

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Rodrigo Chillitupa Tantas

Rodrigo Chillitupa Tantas

El autor, RODRIGO CHILLITUPA TANTAS, escribe en MUNDIARIO. Es periodista peruano de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Trabajó como redactor en los periódicos Todo Sport, Nuevo Sol y el Grupo La República. Fue corresponsal en Lima de Segundo Enfoque de Argentina. Actualmente colabora con la revista CARETAS. @mundiario

Donald Trump ha cambiado de estrategia para enfrentar su juicio político. El presidente estadounidense se ha volcado a Twitter para cuestionar la presencia de más testigos en el proceso iniciado en el Senado, donde se discute si cometió abuso de poder y obstrucción a la justicia por el escándalo político de Ucrania.

Este miércoles, por ejemplo, Trump ya llevaba 125 mensajes, entre tuits originales y retuits, pulverizando la anterior marca que estableció el pasado 12 de diciembre, día en que la Cámara baja aprobaba los artículos del impeachment. Este jueves ha continuado la tormenta tuitera con nuevos post. 

La nueva ofensiva de Trump comenzó en Davos, donde asistió al Foro Económico Mundial. Allí, el mandatario republicano insultó a los gestores del impeachment, el grupo de congresistas que ejerce de acusación, mientras estos empezaban a exponer su caso contra él. Y aseguró a los periodistas que lamentaba no estar personalmente en el Senado para sentarse “en la primera fila” y mirar a “los rostros corruptos” de los demócratas.

La reacción de Trump tiene relación con el número de votos para evitar su salida de la Casa Blanca. Es decir, los 53 republicanos que necesita para que el juicio siga fiel al guion que ha escrito con Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana. Los demócratas necesitarían 20 votos republicanos para destituir a Trump, algo prácticamente imposible, pero con solo arañar cuatro a esos 53 podrían llamar a testigos y solicitar más documentos.

Sin embargo, los demócratas no pierden la esperanza. Después de una insólita reprimenda la madrugada del miércoles del juez John Roberts, presidente del Tribunal Supremo al que la Constitución encarga la supervisión del juicio en el Senado, Jerry Nadler, uno de los congresistas demócratas que ejerce de fiscal, que ofendió los senadores republicanos tachándolos de “desleales” la madrugada del miércoles, agradeció después su “escucha templada” y su “paciencia”.

Como sea,  la agresividad la pusieron el presidente y los republicanos, escalando sus ataques a los legisladores demócratas que presentaron el caso, a los que Trump llegó a calificar en Twitter de “depravados” y “deshonestos”. Fuera de la cámara del Senado, durante los recesos, los republicanos criticaban el proceso y aseguraban que la exposición de los demócratas no les ofrecía nada nuevo. @mundiario