Trump asegura que no va a ceder la victoria a Biden y eleva la tensión en Georgia

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El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, en el patio de la Casa Blanca. / NBC
El rumbo del Gobierno de Biden estará marcado por lo que ocurra en el estado de Georgia, pero no solo se decidirá allí el balance de poder en EE UU, sino también el futuro peso político de Trump en un país tan dividido.
Trump asegura que no va a ceder la victoria a Biden y eleva la tensión en Georgia

Los ánimos están a flor de piel en Estados Unidos. La mayor potencia mundial inició 2021 con un clima político en el que se juega el futuro de la democracia liberal más poderosa del planeta. Lo que ocurra a partir de este 5 de enero será clave para determinar la estabilidad política, económica y social del gigante norteamericano por los próximos cuatro años luego de un Gobierno que generó cierto nivel de prosperidad, pero a costa de provocar la división y polarización social más profunda de la historia estadounidense.

Y es que el presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a agitar a la opinión pública nacional e internacional con otra estrategia desesperada para aferrarse a un poder que tiene fecha de vencimiento, el 20 de enero, contra cualquier pronóstico y maniobra legal adicional que intente ejecutar el mandatario republicano. 


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“No, no. No voy a ceder (la victoria a Joe Biden)”, advirtió este lunes por la noche el presidente saliente Donald Trump en un mitin en Dalton, Georgia, horas antes de que arrancara en este estado la última batalla electoral estadounidense. 

Esta polémica declaración implica que el líder republicano muy probablemente nunca llegue a admitir su derrota, lo que complicaría el traspaso de poder e incluso podría llevar la tensión política a un escenario de ausencia de Trump en la ceremonia de investidura de Joe Biden el 20 de enero como presidente en funciones, lo cual marcaría un episodio inédito en la historia de Estados Unidos como el punto de quiebre parcial de una democracia sólida, pero con varias fisuras pendientes por cubrir debido al daño político-social causado por el mandatario saliente.

El presidente volvió a criticar el trabajo del secretario de Estado del territorio sureño, el republicano Brad Raffensperger, a quien presionó por teléfono el pasado domingo para que “encontrase” los votos suficientes, concretamente 11.780, que anularan la victoria electoral de su rival demócrata en las elecciones del pasado 3 de noviembre. 

El actual jefe de la Casa Blanca aprovecha sus últimos 15 días en el poder para hacer campaña a favor de los candidatos republicanos al Senado por el estado de Georgia, con el objetivo de ganar una base importante de seguidores radicales que nutran su maquinaria política postpresidencial para así captar el capital electoral que necesita a fin de lanzarse nuevamente a la presidencia en la carrera de 2024, cuando culmine el mandato de Joe Biden. Trump tiene todo calculado y busca apuntalar sus redes de apoyo, campañas de recaudación de fondos y la fuerza de su movimiento más antisistema que político, reflejado en la figura del ‘trumpismo’, la nueva ala ultrarradical y ultranacionalista del centenario Partido Republicano.

En una completa negación de su derrota, enfrascado en una realidad personalista y lanzando decenas de acusaciones infundadas que solo buscan agitar la opinión pública y la percepción social del sistema democrático estadounidense sobre los supuestos fraudes cometidos en los comicios, Trump animó a sus seguidores a acudir este martes a las urnas para votar en la segunda vuelta de la carrera al Senado en Georgia, que definirá el partido que controlará la Cámara Alta y, por ende, la mayoría de las leyes fuertes que garantizarán la viabilidad y el poder del Gobierno de Biden para hacer cambios importantes en materia económica, social, institucional, judicial y de seguridad. 

“No se van a llevar esta Casa Blanca. Vamos a luchar hasta el final”, esbozó el neoyorquino. Los colegios electorales han abierto a las 07.00 (hora local estadounidense) y cerrarán 12 horas después.

Así se refirió Trump a que hará todo lo posible para evitar que los demócratas se hagan con el control del Senado, el epicentro del poder de las leyes en Estados Unidos, pues si eso ocurre, con su mayoría en la Cámara de Representantes del Congreso, los aliados de Biden tendrán vía libre para aprobar el segundo paquete de rescate económico y otras medidas que Trump y los republicanos rechazan por su evidente desconexión con la realidad social de la población norteamericana.

Biden venció a Trump en Georgia por 11.779 votos, según el escrutinio, que se sometió a un recuento y fue certificado por las autoridades republicanas del Estado. El presidente introdujo varias querellas para anular en los tribunales los resultados de la elección en ese territorio, pero fueron denegadas por los jueces locales.

Asimismo, Trump quería anular la victoria de Biden antes de la segunda vuelta de las elecciones para el Senado en Georgia “porque de lo contrario la gente simplemente no va a votar”, según él. “No quieren votar. Odian al Estado, odian al gobernador (Brian Kemp) y odian al secretario de Estado”, advirtió el presidente estadounidense a Raffensperger en su conversación telefónica, grabada y difundida por el diario The Washington Post.

El rumbo del Gobierno de Biden estará marcado por lo que ocurra en Georgia esta semana, pero no solo se decidirá el balance de poder en Washington, sino también el futuro peso político de Donald Trump en un Estados Unidos dividido, polarizado y sesgado por la peculiar ideología del magnate republicano sobre la economía, la sociedad y el rol de la primera potencia global en el mundo. @mundiario 

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