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La tragedia por la explosión en Beirut reaviva las protestas contra el Gobierno

La fuerza policial ha respondido con gases lacrimógenos a una manifestación. El presidente de Líbano plantea la posibilidad de que una interferencia externa como "un cohete o una bomba" pueda estar relacionada con la detonación.

 
 

La tragedia por la explosión en Beirut reaviva las protestas contra el Gobierno
Explosión en Beirut. / Pixabay
Explosión en Beirut. / Pixabay

Maira Perozo

Periodista.

En medio del dolor y el caos que ha dejado la devastadora explosión en la capital del Líbano, este viernes se reavivaron las protestas en contra del Gobierno.

En la tragedia han muerto al menos 154 personas y han resultado heridas más de 5.000. No obstante, la Policía del Líbano ha utilizado gases lacrimógenos en la noche del jueves para dispersar a decenas de manifestantes enfurecidos por la explosión en el puerto de la capital, que en su mayoría atribuyen a la negligencia e incompetencia de las autoridades.


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La detonación que causó una onda expansiva que afectó a buena parte de la ciudad, contenía 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas desde que fueron trasladadas desde un barco hace seis años, sin que el Gobierno haya reparado antes en el asunto. La rabia e impotencia han hecho que los protestantes arremetieran contra los pocos comercios ya golpeados por la tragedia y lanzaron piedras a la policía en el barrio del Parlamento, según la Agencia Nacional de Información.

El enfrentamiento se dio luego de que los manifestantes intentaran irrumpir en la plaza de Nejmé, en la que se encuentra el Parlamento, ante el incremento de las tensiones y las críticas a las autoridades por la situación que atraviesan.

Para este sábado está prevista otra manifestación antigobierno, pese a la crisis económica en que se encuentra sumida la capital frente a una catástrofe para la que exige ayuda internacional ante la falta de medios. Ya las protestas sociales se corrían desde el pasado otoño, pero el detonante de la explosión reavivó el malestar de un pueblo tras el anuncio del Gobierno de que aplicaría una tasa para las llamadas de voz a través de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Viber, con el fin de financiar al endeudado Estado libanés.

En su momento, el confinamiento por la pandemia interrumpió las manifestaciones, pero el malestar sigue latente y se ha disparado tras la explosión en el puerto de Beirut.

Esa tensión la sintió el presidente francés Emmanuel Macrón, durante el recorrido por el barrio de Ashrafie, acompañado de libaneses que gritaban “¡Revolución”, “¡Abajo el Gobierno corrupto!”, “No les deis ayudas a nuestros dirigentes!”. Además, los políticos y ministros libaneses que se presentaron en la zona siniestrada fueron recibidos con pedradas, abucheos y botellazos.

Por su parte, el presidente del Líbano, Michel Aoun, asegura que no están claras las causas de la explosión y ha planteado que alguna interferencia externa podría estar relacionada con la catástrofe. Paralelamente un grueso de la población, aún busca a personas desaparecidas e intenta lidiar con los graves destrozos en una amplia zona de la ciudad.

Al menos 120 heridos están en estado crítico, según el ministro de Salud del país, Mohamad Hasány ha destacado que en algunos casos los cristales que saltaron por los aires tras la explosión en un radio de varios kilómetros han obligado a someter a los lesionados a “cirugías minuciosas”. El llamado de los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, Charles Michel, ha llegado este jueves solicitando a los países de la Unión Europea (UE) intensificar su apoyo al Líbano. @mundiario