La tozudez de Rajoy puede dejar al votante de derecha sin rumbo y a la deriva
Dicen en Ciudadanos que no se puede gobernar de espaldas al PP, ya que los votantes le han concedido mayoría de bloqueo en el Congreso y absoluta en el Senado.
Es verdad que no habrá cambios que requieran una mayoría cualificada del Parlamento sin contar con el PP. Es una mera cuestión de números y leyes pero hay otra razón importante y son los 7.300.000 votos que a pesar de darles la victoria por una amplia diferencia, no podrán hacer oír su voz.
El culpable de todo esto será Pedro Sánchez, pero solo en los hechos y no tanto en las razones. También Albert Rivera a manifestado que encargar a Mariano Rajoy la regeneración de España no parece muy coherente a raíz de los acontecimientos que viene ocurriendo, y razón no les falta a ambos.
La tozudez de Rajoy al no admitir que sus posibilidades de formar gobierno son nulas está llevando al país a una situación difícil que no solucionarán unas nuevas elecciones. España ya se dividió en cinco partes (derecha, izquierda, centro, populistas y nacionalistas), y así continuaría si volvemos a las urnas por lo que seguirían siendo necesarios los pactos que tanto cuesta lograr. Pedro Sánchez no es un líder que arrastre masas ni siquiera que logre cohesionar su partido, pero tiene en su mano formar una mayoría que le permita acceder a la presidencia. Solo tiene que ceder a las exigencias de Podemos y sus agrupaciones amigas, que ya han negociado la colaboración de ERC y el PNV si en el programa se mantiene el referéndum. No les vendría mal a los independentistas que el referéndum que pretenden hacer para su constitución republicana, estuviese antecedido por un referéndum legal de autodeterminación. Todos los partidarios de la independencia, o al menos del derecho de autodeterminación, daríán saltos de alegría generando en las calles un entusiasmaos similar al del Frente Popular de la segunda república, aunque sigan sin tener una mayoría de votos ni una mayoría social. El único problema es que hay mucha gente en el PSOE, y gente influyente, que piensan que si aceptan esas exigencias serían devorados en poco tiempo y su centenario partido se dividiría una vez más. De ahí la necesidad de pactar con Ciudadanos que se está ganando el respeto do todos, y lograr que el PP se abstenga.
No debería ser difícil de entender para el líder de un partido que se verá en breve plazo inmerso en un juicio donde Bárcenas salpicará de lodo a todo el PP que ya está casi cubierto con los casos de Valencia y Madrid. Rajoy debería comprender la necesidad de que aparezcan responsables y que nuevas caras regeneren el partido. No es imaginable en el mundo real que un presidente de una empresa compareciese ante la junta de accionistas para decir que es inocente de todos los desfalcos, corrupciones, y delitos cometidos porque él no se enteró de nada. Sin embargo este no debe ser el mundo real porque los accionistas, en este caso los votantes, le han vuelto a otorgar su confianza. Es él el que por responsabilidad se debería echar a un lado porque en España la derecha sociológica ocupa la mitad del electorado (las dos Españas de siempre), y si el PP deja de ser su referencia surgirán partidos de extrema derecha que cubran esa laguna. Sus votantes se refugiaran en el centro y la extrema derecha.
Si Mariano Rajoy ama a España como dice, y carece de posibilidad de gobernar ni ahora ni con nuevas elecciones, sería conveniente que asumiese su responsabilidad en la corrupción y deje que su partido puede participar en el cambio que tendrá lugar con las reformas constitucionales, aunque no sea presidiendo el gobierno. Quizás la solución esté en buscar alguien de consenso, aunque fuese independiente, pero que el programa recoja aspiraciones que puedan reunir a un nümero suficiente de parlamentarios para poder realizar los cambios necesarios.