Torra y el declive de España ponen fin a las soluciones de Sánchez

Jornada de reflexión antes de ir a las urnas. / RRSS

La problemática española no la resolverá un solo partido ni con mayoría absoluta. Será necesario sumar fuerzas y alcanzar consensos para reformar la Constitución igual que se hizo en 1978.

Nunca se paró un golpe de estado con palabras y tampoco se parará el que está a punto de producirse en Cataluña o la insumisión que ya se ha producido. Los separatistas se han descolgado de la Constitución, el Estatuto, las leyes, las resoluciones judiciales y la Monarquía, y amenazan con seguir su rebelión bajo el mando supremo de Puigdemont salvo que el Gobierno autorice un referéndum legal de autodeterminación que saben imposible pero que les permite ir ganando tiempo para continuar el adoctrinamiento, el fomento del odio y la radicalización que llevará a bloquear las carreteras y ciudades por los seguidores agrupados en sus seguidores los CDR, ANC u Omnium. Gracias al recién llegado Sánchez han logrado además financiación y tolerancia con una insurrección que alcanza incluso a sus fuerzas armadas, los mossos que apoyaron el esperpento del 1-O que ahora ponen en valor. 

La gente inteligente no debería consentir que sus actuaciones estén dirigidas por las hormonas o los sentimientos, deben trasladar la toma de decisiones a la cabeza y tener un objetivo que además de ambicioso sea posible, y mediante la razón encontrar caminos que conduzcan a él. Esto es lo que diferencia a los constitucionalistas de los sediciosos, el pragmatismo de la utopía. Sabemos que hay gente que funciona por impulsos y por eso habría que abandonar los individualismos, las acciones de un partido e incluso actuaciones de política pura.para buscar un consenso de todos los partidos junto a tecnócratas e intelectuales que puedan aportar algo a un consenso amplio para adecuar la Constitución a la España actual. No debe asustar porque todas las constituciones del mundo democrático han sido enmendadas y solo la española  está prácticamente virgen.

España da síntomas de agotamiento, el Process anda crecido con Torra envalentonado y amenazador, la prima de riesgo sube, nuestra Bolsa es la que más baja en todo Occidente como también baja el turismo y las afiliaciones a la Seguridad Social mientras sube el paro y la inmigración anda crecida. Nadie puede dudar que estas cosas suceden con gobiernos  débiles que no pueden tomar decisiones fuertes salvo las hechas a escondidas como censurar y prohibir que Informe Semanal (TVE) haga un resumen de los 100 días del Gobierno de Sánchez pese a estar realizado por profesionales de El País, El Mundo y el Abc. Es una pequeña muestra del proceso de depuración de cargos realizada por Sánchez y de depuración y censura encargada a Podemos en TVE. 

Dentro de este hipotético gobierno de concentración que dé lugar a una segunda transición tan exitosa como la del 77/78, sería necesario aglutinar 2/3 del Parlamento, lo que se llama una mayoría cualificada, y por eso tanto el PSOE como el PP deben estar dentro, como también debe estar sin lugar a dudas Ciudadanos por ser quien ganó las elecciones en Cataluña donde reside el problema más grave, y por ser quien más sabe de ella ya que es su cuna, su lugar de nacimiento, es más, es el único partido que nació como catalán y ahora es nacional español, y por supuesto también tecnócratas e intelectuales porque el tiempo de la política pura toca a su fin a pesar de los últimos coleteos a los que asistimos viendo como los medios de comunicación y empresas públicas desalojan a sus profesionales para colocar afines al poder aunque carezcan de experiencia o cualificación.

La puerta debe estás abierta a la deseable entrada de partidos que quieran seguir los cauces constitucionalistas, sea Vox o Podemos o incluso nacionalistas, que también los hay con ganas de poner fin a esta difícil situación. El proceso no sería fácil y debería estar liderado por quien ganase unas elecciones inmediatas permitiendo así tomar decisiones duras y difíciles, recomponer el imperio de la ley con autoridad, y traer a España una política educativa donde haya una sola historia para todos, un carnet sanitario nacional, y se fije en la Constitución las competencias no transferibles. Algo tan básico pero que exige admitir que hoy la cosa pública no es solo cosa de políticos ni de amigos o simpatizantes del nepotismo, de ideales o discursos, que los tiempos actuales piden expertos, intelectuales independientes y políticos estadistas que antepongan el Estado  a su partido, los españoles a los afiliados, que sean pragmáticos......y, si puede ser, honrados.

Seguir con procesos de distracción en base a decretos ley o resucitando a Franco, es como si un bosque se quema mientras los bomberos orinan en los árboles cercanos para humedecerlos. No está mal pero no vale para nada. @mundiario