¿Tiene salida el alcalde Manuel Martínez en la Diputación de Lugo?

Diputación de Lugo. / losviajeros.com
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La situación en que ha puesto el PSdeG - PSOE al alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, le ha abocado a la única salida posible, con la consiguiente inestabilidad institucional.

¿Tiene salida el alcalde Manuel Martínez en la Diputación de Lugo?

Si uno se pone en la piel del alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, no puede hacer otra cosa que sentirse pisoteado, humillado e utilizado por su propio partido. Por un PSdeG - PSOE dirigido actualmente por Gómez Besteiro, que va a dejar una herencia envenenada a su organización política. Quizás la necesidad de la propia organización le hubiese abocado a ello y estaría más justificado, pero el error mayor es que todo ello lo han hecho para dar satisfacción a un BNG, grupo con apenas representación como para condicionar el funcionamiento de la institución que comandan actualmente. 

Como es bien conocido, Manuel Martínez iba a ser el presidente de la Diputación de Lugo con el respaldo de una gran parte de los socialistas de la provincia. Pero el Bloque dice que no lo quiere y Gómez Besteiro acepta la negativa a pocas horas de producirse la votación, sin que el propuesto anterior tenga posibilidad de asimilarlo. Pero es que, además, el secretario general socialista quiere que Martínez se haga el harakiri y vote en su contra, y a favor de lo que impone el Bloque. Y pretende que ponga buena cara y que sea disciplinado y que apoye a sus enemigos y que ponga la cama.

Para compensar la indignidad a la que se le somete y conseguir su apoyo en una moción de censura, le prometen un cargo de relevancia en la propia Diputación, se lo dan por escrito, se  comprometen todos sus compañeros de corporación. El se lo cree y da su voto a favor de la moción de censura que permite gobernar nuevamente al PSdeG - PSOE con el BNG.  Pero a la hora de designar las funciones dentro del grupo de gobierno el Bloque vuelve a impedirle el paso, no acepta nada para Martínez después de darles el susto de quedarse sin sillón en la diputación,  y el grupo socialista acepta de forma reincidente. Lo deja tirado una vez usado para la votación. Y nuevamente pretende su equipo que no diga nada, que se calle, no se enrede, que se vaya a su concello.  

Ante esta utilización, a nadie puede extrañarle que Manuel Martínez se revuelva, que sus colegas alcaldes socialistas, con muchos años en el cargo y bregados  en la batalla política, se rebelen. El partido les pide que no enreden. Eso les dice Besteiro y eso les recomiendan los de Madrid. Y además expulsan del partido al que denominan alcalde díscolo, en lugar de considerarlo víctima de fuego amigo. 

Es cierto que todos los cargos –e incluso militantes- de los partidos políticos deben sacrificarlo todo para que su organización alcance el poder, pero no creo que este principio lleve implícito que ese sacrificio se convierta en un holocausto donde no quede nada del paciente cargo militante. Y esto viene ocurriendo con relativa frecuencia entre los socialistas gallegos, donde muchos representantes electos duran un suspiro después de ser usados como arietes contra el partido del poder.  Por eso ahora tiene en pie de guerra a Lugo, que se une a Ourense. En Pontevedra no tiene problema porque en esa provincia no se atreve a meterse. Y A Coruña está casi tranquilizada. Pero el saldo de toda Galicia no parece muy esperanzador. En definitiva, muchos favores está haciendo Gómez Besteiro a los contrincantes en Galicia

Hay que felicitar al PP porque tiene su mejor aliado electoral en el actual secretario general del PSdeG-PSOE, mientras dure.

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