Esa tarde de noviembre todos escuchaban con atención la radio en aquel minúsculo coche...

Orillamar, Vigo, 20 de noviembre de 1975/ Maribel Zamudio
Orillamar, Vigo, 20 de noviembre de 1975. / Maribel Zamudio

Aquel día, al igual que hoy, también llovía. No entiendo por qué están todos tan serios. Nadie habla y parecen tan enfadados… evoca esta autora en su artículo.

Esa tarde de noviembre todos escuchaban con atención la radio en aquel minúsculo coche...

Aquel día, al igual que hoy, también llovía. En aquella época no existían la redes sociales y la televisión obedecía ordenes, pero todo el mundo escuchaba con atención la radio en aquel minúsculo coche. Yo iba detrás, en el medio y sin cinturón. Jugaba con un bote vacío de Digoxina en el que escondía pesetas. Tenía cuatro, ¡era casi rica! 

Estaba contenta. Me había librado del colegio para acompañar a mi madre a su examen de conducir.

Recuerdo el mar y la Avenida de Orillamar en Vigo que, desde mis ojos de cinco años, me parecía inmensa y amenazante. Recuerdo el olor a sal y a naftalina de los abrigos de los señores que iban sentados a mi lado.

Por la calle había muchos hombres de verde, de esos que llevan el sombrero negro que brilla. Creo que como mamá siga tan de nerviosa acabará por atropellar alguno.

No entiendo por qué están todos tan serios. Nadie habla y parecen tan enfadados… Tienen el gesto crispado y no paran de darle órdenes… Creo que va a suspender otra vez. ¡Genial! Así me libraré del colegio un día más.

Entre la lluvia, el vaho del parabrisas, y la radio, yo me preguntaba si no acabaríamos en el agua al pasar la curva de Bouzas. No fue así. Por los pelos, pero no. Para sorpresa de todos, incluida la mi madre, le pidieron que abandonase el vehículo: –¡El día ya es bastante difícil sin necesidad de complicarlo más! Puede usted abandonar el coche y darle las gracias a Franco señora. Esta usted aprobada.

¡Vaya! No sé quién es ese Franco pero mi mamá esta contentísima. Lo celebramos las dos, el carné de conducir ¡claro!, con un chocolate con churros en el Liceo de Bouzas.

Esa tarde de noviembre todos escuchaban con atención la radio en aquel minúsculo coche...
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