¿Tan seguro está Rajoy de que no llegará a producirse la independencia unilateral de Cataluña?

Diada 2015 en Barcelona.
Diada 2015 en Barcelona

¿Tiene algún as en la manga para impedirla? ¿Cómo piensa convencernos a los ciudadanos de que no nos hallamos ante un proceso contagiosamente irreversible?

¿Tan seguro está Rajoy de que no llegará a producirse la independencia unilateral de Cataluña?

¿Tiene algún as en la manga para impedirla? ¿Cómo piensa convencernos a los ciudadanos de que no nos hallamos ante un proceso contagiosamente irreversible?

La eventual pérdida del 20 por ciento del PIB español en caso de la hipotética secesión de Cataluña no resultaría tan devastadora. Sin él, España aún continuaría siendo el quinto país europeo más rico de Europa, muy por delante de Polonia.

Pero existen otros posibles efectos más peligrosos: el principal de ellos, el efecto contagio sobre otras regiones europeas, desde Groenlandia hasta Córcega, espoleadas por la impunidad del incumplimiento de las leyes y la gratuidad de la ruptura institucional.

Dentro de nuestro país, la situación aun podría ser más complicada: ¿quién disuadiría, en ese caso, de la conveniencia de la separación de facto a los independentistas que agitan otras regiones españolas, desde Euskadi hasta Galicia?

De hecho, antes de haberse consumado el llamado proceso catalán éste ya está perturbando a las regiones vecinas. El Conseller de Justicia del Principado, Germà Gordó, ha prometido la presunta nacionalidad catalana post-independentista al colectivo lingüístico formado por las islas Baleares, la Comunidad Valenciana, el Rosellón y la llamada Franja del Ponent aragonesa.

Aunque a algunos pueda parecerles ridículo, este pancatalanismo resulta contagiosamente turbulento. En las Baleares, donde aumenta día a día el independentismo radical, no digamos. Pero también sucede en la Comunidad Valenciana, bastión aparentemente inexpugnable del PP hasta hace bien poco. Allí, el alcalde de Puzol, Enric Esteve, ya ha modificado la letra del himno regional, para que la Comunidad deje de “ofrendar nuevas glorias a España”, como reza la letra de la canción institucional.

Esta acción ha sido salpimentada por otras más, desde la retirada de alguna enseña nacional hasta el recorte simbólico de actos españolistas. Para echar más leña al fuego, el Conseller de Educación valenciano, Vicent Marzà, acaba de programar la inmersión escolar en la lengua vernácula, mientras que el alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha anunciado el uso prioritario del valenciano en la comunicación municipal.

Así están las cosas. Y esto no ha hecho más que empezar. ¿Tan seguro está el Gobierno de Mariano Rajoy de que no llegará a producirse la independencia unilateral de Cataluña? ¿Tiene algún as en la manga para impedirla? ¿Cómo piensa convencernos a los ciudadanos de que no nos hallamos ante un proceso contagiosamente irreversible? Ardo en deseos de saberlo.

¿Tan seguro está Rajoy de que no llegará a producirse la independencia unilateral de Cataluña?
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