Sumar e IU enfrían el impulso de Podemos: la unidad de la izquierda, en pausa hasta 2027
La propuesta de Irene Montero para liderar una candidatura de unidad de la izquierda ha encendido el tablero político de un espacio que aún no ha comenzado a negociar seriamente su futuro. Tan solo un día después de que la exministra de Igualdad fuera anunciada como la apuesta electoral de Podemos, tanto Sumar como Izquierda Unida (IU) han marcado distancias con el partido de Ione Belarra, reclamando calma y procedimientos democráticos para conformar cualquier lista conjunta de cara a las elecciones generales de 2027.
El movimiento de Podemos no ha sido una sorpresa. Desde su salida del Gobierno, Montero ha sido percibida como la figura con más proyección del partido, y su candidatura era esperada. Sin embargo, su proclamación ha generado malestar en el resto de actores del espacio a la izquierda del PSOE por lo que consideran una precipitación innecesaria. Faltan más de dos años para los comicios, y desde Sumar, IU y Más Madrid se cuestiona la utilidad de abrir este debate ahora, cuando la prioridad debería ser la agenda legislativa.
La coordinadora general de Sumar, Lara Hernández, ha sido tajante. “Será la gente. No será ni Pablo Iglesias, ni Ione Belarra, ni Yolanda Díaz, ni Lara Hernández quienes hablen de las condiciones de la unidad cuando toque, porque quedan dos años para 2027”. Hernández ha recordado que su organización ya ha establecido en sus documentos fundacionales que cualquier candidatura debe ser fruto de primarias abiertas. Así, ha querido trasladar un mensaje de respeto a Podemos, pero también de firmeza ante cualquier intento de imponer liderazgos.
Desde IU, el tono ha sido similar. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha insistido en que la unidad de la izquierda no puede construirse con designaciones “a dedo”. Ha apostado por unas primarias abiertas y democráticas donde puedan concurrir tanto representantes de los partidos como ciudadanos independientes. Maíllo no ha descartado que sea su propia organización la que encabece una futura candidatura unitaria, siempre que así lo decidan las urnas internas.
Malestar a la izquierda del PSOE
Más allá del proceso, lo que subyace es una pugna de fondo por el liderazgo del espacio progresista alternativo al PSOE. Podemos ha evitado comprometerse explícitamente con unas primarias conjuntas, alegando que ahora no es el momento de discutir candidaturas, sino de construir un proyecto político desde la calle y los movimientos sociales. El secretario de Organización, Pablo Fernández, ha defendido que Montero representa “una tarea política” que busca “poner en pie a una izquierda de poder y de Gobierno” capaz de canalizar el descontento social y convertirlo en fuerza electoral. Sin embargo, ha evitado comprometerse con reglas comunes con el resto de formaciones.
En Cataluña, los Comunes también han criticado el anuncio de Montero. Aina Vidal, su portavoz adjunta en el Congreso, ha advertido que “avanzar debates para los que faltan más de dos años no ayuda” a consolidar una candidatura unitaria. Más Madrid ha ido en la misma línea. “Nosotros lo que queremos es hablar de coaliciones para abordar la cuestión de la vivienda, para abordar la subida del salario mínimo interprofesional; no queremos hablar constantemente de elecciones a la ciudadanía, no queremos generar más inseguridad hablando de campañas electorales”, ha remarcado la diputada Tesh Sidi.
Durante el acto de relanzamiento de Podemos, no se mencionó la posibilidad de integrar a otros partidos, sino de construir una plataforma con la “sociedad civil organizada” y con los “desencantados” del actual Gobierno de coalición. Un mensaje que ha sido interpretado por algunos como una forma de excluir —o al menos condicionar— a actores como Sumar o IU. La estrategia de Podemos parece pasar, de momento, por tomar la iniciativa y marcar perfil propio, aunque eso implique tensar las costuras de una posible alianza futura.
Lo que está claro es que la unidad de la izquierda más allá del PSOE no será sencilla ni automática. Los principales actores implicados coinciden en la necesidad de una sola candidatura, pero difieren profundamente en el método, los tiempos y las personas. Mientras Podemos busca capitalizar el desgaste del Gobierno y posicionarse como motor del cambio, Sumar e IU insisten en que el liderazgo debe surgir de un proceso colectivo, participativo y sin imposiciones. @mundiario