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MUNDIARIO

Hay suficiente respaldo parlamentario al Gobierno para abordar la reconstrucción

El Gobierno de Pedro Sánchez  se encuentra ahora con un amplísimo catálogo de resoluciones parlamentarias aprobadas sobre las que puede construir nuevas alianzas, fraguar apoyos presupuestarios y, sobre todo, mantener la iniciativa política.

Hay suficiente respaldo parlamentario al Gobierno para abordar la reconstrucción
Pedro Sánchez. / Anamaría Tudorica
Pedro Sánchez. / Anamaría Tudorica

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

La creación de una comisión parlamentaria para la reconstrucción económica y social fue propuesta por el PP como alternativa a una reedición de los Pactos de la Moncloa que impulsaba el Gobierno. Tras poco más de dos meses de debates y luego de escuchar a más de un centenar de comparecientes, la Comisión elaboró cuatro documentos relativos respectivamente a: Sanidad y Salud Pública, Reactivación Económica, Unión Europea, Políticas Sociales y Sistema de Cuidados. Sometidas a votación, los tres primeros documentos fueron aprobados, con votaciones diferentes para cada uno, mientras que el último fue rechazado.

El Gobierno se encuentra así respaldado por un abanico muy amplio de partidos, diferente según los temas. Se trata de apoyo político, que no evitará debates futuros, pero que deja al Ejecutivo con un margen de maniobra muy grande, ante los Presupuestos y ante legislaciones sectoriales. Tras meses muy difíciles por la gestión de la pandemia, el curso político finaliza con el Gobierno consolidado como reflejan las encuestas electorales más recientes.

El Partido Popular sólo se ha comprometido en los dos primeros documentos, relativos a políticas sanitarias y europeas. Debe subrayarse que de los cuatro documentos, el de política sanitaria es el más elaborado, con un claro equilibrio entre la autonomía de gestión de las Comunidades Autónomas y los mecanismos de cooperación y coordinación a través de la Administración Central. Dicho de otra forma, unos y otros parecen haber extraído conclusiones de la reciente crisis epidemiológica. Entre las 87 resoluciones aprobadas destacan, entre otras más técnicas, las relativas a profesionalización de la gobernanza, mejora de la coordinación interadministrativa, refuerzo del Ministerio mediante la creación de un Centro Estatal de Salud Pública y Calidad Asistencial, el compromiso de acabar con la precariedad laboral y la temporalidad estructural, el impulso de la Atención Primaria, los incentivos retributivos para los profesionales sanitarios o el incremento de la financiación hasta alcanzar la media comunitaria. Un conjunto de medidas claras que deberían de suponer un punto de inflexión en el Sistema sanitario español, tras la dura prueba a la que ha sido sometido.

El bloque de Unión Europea incluye 94 resoluciones, en gran medida voluntaristas, dirigidas a los órganos comunitarios. Aun así representan un respaldo claro a la actuación del Gobierno en los foros europeos, evitando una disensión que podría minar la posición negociadora del Estado español.

Las medidas de Reactivación económica, 194 propuestas, han sido aprobadas por una diferencia mínima, sin el respaldo de parte de la mayoría parlamentaria que sustenta al Gobierno. Son un cajón de sastre que abarca desde los mercados financieros hasta el deporte, desde reiteraciones del programa electoral socialista hasta definiciones etéreas como reducir la brecha fiscal con Europa, sin cuantificar,  ¿una décima?, ¿un punto?, ni acotar temporalmente.

Todavía peor es el documento de Políticas sociales, 20 resoluciones sobre asuntos sociales, pensiones, vivienda o educación, plagado de afirmaciones voluntaristas y de asuntos secundarios, mientras brillan por su ausencia compromisos estratégicos sobre los problemas citados. Como si no hubiese voluntad de abordarlos o como manifestación de las profundas diferencias que sobre dichos temas mantienen los grupos políticos. Lo cierto es que no fueron aprobadas ni siquiera por los apoyos habituales al Gobierno. Se ha ofrecido como explicación que la diferencia estribaba en el apoyo a la enseñanza concertada. Es una excusa inverosímil aunque ilustra el mínimo interés que suscitan las políticas de educación, ciencia y cultura.

Lo relevante es que el Gobierno se encuentra ahora con un amplísimo catálogo de resoluciones parlamentarias aprobadas sobre las que puede construir nuevas alianzas, fraguar apoyos presupuestarios y, sobre todo, mantener la iniciativa. Si todo falla, aún puede convocar elecciones anticipadas en las mejores condiciones. @mundiario