La suerte de Luis Villares parece estar echada, solo falta ejecutarlo

Miembros de En Marea. / Instagram @enmareagal
Miembros de En Marea. / Instagram @enmareagal

Gracias sobre todo a Anova, que logró el aplazamiento de la decisión formal, la defenestración de Villares no será efectiva hasta después de las municipales del 26 de mayo.

La suerte de Luis Villares parece estar echada, solo falta ejecutarlo

Sentenciado está, lo que se aplaza es la ejecución. Podemos y Esquerda Unida querían apartar ya a Luis Villares de la portavocía de En Marea en el Parlamento gallego. Tone Gómez-Reino, Yolanda Díaz y compañía creen que el juez en excedencia no debería permanecer ni un día más en el cargo. Le responsabilizan de la situación crítica en que se encuentra el espacio rupturista desde hace meses. Personalizan en él todos los males que aquejan a la plataforma creada para ocupar el vacío político que dejó la malograda Alternativa Galega de Esquerda (AGE). A Villares no le perdonan que, mientras los "beiristas" se echaban a un lado, decidiera presentar listas propias a las elecciones del 28-A con la marca de la casa, en competencia con En Común-Unidas-Podemos, con lo que las autodenominadas candidaturas de unidad popular obtuvieron solo dos escaños en el Congreso, frente a los cinco que juntos habían alcanzado en 2016.

Gracias sobre todo a Anova, que logró el aplazamiento de la decisión formal, la defenestración de Villares no será efectiva hasta después de las municipales del 26 de mayo. No hay fecha señalada. Pero el actual portavoz de los mareantes ya es un cadáver político. En ningún caso, pase lo que pase ese día, podrá salvar la cabeza. Los verdugos lo tienen todo dispuesto. De nada le va a servir que las mareas municipales salgan bien paradas de la cita con las urnas. Ferreiro, Noriega y Suárez hicieron lo posible por evitar que la más que previsible ruptura del grupo parlamentario de En Marea afectase negativamente a las expectativas electoral de los alcaldes rupturistas. Eso no significa que simpaticen con Villares y estén dispuestos, llegado el caso, a echarle una mano.

El resto de los grupos políticos de O Hórreo dan por descontado que el próximo periodo legislativo, tras el verano, vendrá cargado de importantes novedades. Aunque no se descarta que renuncie al escaño, lo seguro es que Villares dejará de ser el jefe de filas de En Marea y pasará a encabezar un grupo mixto con sus incondicionales, mientras que los socialistas estrenarán portavoz, con la incorporación como nuevo diputado del líder del Pesedegá, Gonzalo Caballero. Tales novedades se escenificarán ante la opinión pública en el debate sobre el estado de la autonomía, que con toda probabilidad –y salvo causas de fuerza mayor– los populares fijarán para los primeros días del mes de octubre.

Desde que arrancó la actual legislatura, en otoño de 2016, entre los diputados autonómicos de PP, PSOE y Benegá se cruzaron apuestas sobre cuánto podría aguantar unido el grupo de En Marea, vistos los antecedentes de lo ocurrido con AGE. Nadie o casi nadie creía que la ruptura, que se da por descontada, se haría esperar tres años. Cuando se materialice, constituirá una mala noticia para los muchos miles de gallegos que confiaron en la apuesta política encabezada por Villares y apadrinada por Beiras. La dinámica parlamentaria se complicará notablemente con la creación, en su caso, del grupo mixto. El único que tendría motivos para alegrarse sería Feijoo por aquello de que la fragmentación de la izquierda le beneficia. Ahora bien, esa alegría no podrá ser completa si, como apuntan las proyecciones de voto y los sondeos, en las elecciones del año que viene entran en el reparto de la escena parlamentaria gallega dos nuevos actores, Ciudadanos y Vox, compitiendo en el ámbito ideológico del que hasta ahora el PP tenía el monopolio. @mundiario

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