Entre el sueño y la realidad en Estados Unidos

Donald Trump y Barack Obama en la Casa Blanca. / @AristeguiOnline
Donald Trump y Barack Obama en la Casa Blanca. / @AristeguiOnline

Un presidente tremendamente popular como Obama deja el poder y se lo entrega a un hombre con una popularidad baja, pero triunfador de las elecciones presidenciales del país mas dicotómico del planeta. Destaquemos aquí algunas realidades.

Entre el sueño y la realidad en Estados Unidos

Como presidente, Obama tomo ciertas medidas cuyo impacto son calificadas como negativas al interno del país. Al menos eso dijo la votación. La lentitud con la que se movió la economía, le dieron la oportunidad a China para que tomara el liderazgo en la política económica mundial; la reiterada del ejercito de Irak, le dio la oportunidad al grupo ISIS para crecer e instalarse, en algunas zonas de Medio Oriente. Una política demócrata de no inmiscuirse y dar libertades de gestión a gobiernos dictatoriales, mas un retraso de toma de decisiones en políticas de migración y una apertura a Cuba, lo único que lograron es enardecer al americano nativo de 200 años, el gringo-gringo, como lo conocemos los latinoamericanos. Ese que se encuentra en el interior de EE UU, y que se ha visto afectado directamente por esas políticas.

Es ese americano el que voto por Trump, es ese americano el que se ha visto limitado en sus negocios por su competidores chinos, es ese americano el que pone los números gruesos en el ejercito, y que patrióticamente detestan a Isis y a cualquier figura de gobiernos antidemocráticos en el mundo, hacia los cuales Obama tuvo complacencia, es ese americano el que se siente excluido por las plazas de trabajo que se llevan los inmigrantes. 

Por otro lado el 73% de los norteamericanos son cristianos, y el 48% asisten a una iglesia semanalmente, esto quiere decir que creen literalmente en la Biblia, en la creación y en la estructura de la familia, hombre mujer.

No quiero profundizar más la explicación de  la aceptación de Obama o de Trump, pero definitivamente en uno de mis análisis, expongo que esta mayoría fue la que le dio la espalda a los demócratas en las ultimas elecciones. Como latinos, vemos la política americana desde nuestra óptica pero eso se convierte en un error, a la hora de examinar hacia donde se dirige la política del gobierno republicano actual.

Obama nos tiene cautivados con las inmensas deferencias hacia su esposa: un caballero, un romántico, un paladín de las expresiones y eso lo ha dejado con uno de los presidentes mas populares de los últimos años. En el caso de Trump es diferente: es un díscolo en su liderazgo, totalmente irreverente con los errores que trae la espontaneidad y que no se pueden curar con las asesoría de imagen. Un salvaje en ciertas respuestas, y un macho arrogante, que cree en Dios y en las iglesias que defiende leyes a favor de la familia tradicionales, y una cantidad de lógicas mas. 

Irónicamente el romántico de Norteamérica que cautivó a su pueblo por el trato  a su esposa y a su familia, fue castigado en el voto, por las personas que defiende la familia, la seguridad económica y ese espíritu americano de libertad. Ese mismo pueblo que tiene carencia de unidad familiar, y que no resiste la vorágine de los tiempos cambiantes. Que busca la moralidad desde todos los puntos de vista, porque están sumergidos en un río de confusiones éticas, entre el derecho al aborto, la defensa de la vida, la legalidad de las drogas y la decisión de autoproclamarse del sexo que sientan.

Al final es una lucha eterna entre el mundo ideal y el mundo real. Lo que queremos que sea y lo que es. Aunque muchas veces vivimos de los sueños siempre hay un realista que nos aterriza... ese realismo parece ser el destino, al menos, en los próximos cuatro años.

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