#SOSCUBA: Nos quitaron tanto que hasta nos quitaron el miedo

Protestas en Cuba. / TW
Protestas en Cuba. / TW
La acción desatada hace soñar a muchos cubanos, dentro y fuera de la isla, que el cambio es posible y está más cerca que nunca. Pero el futuro aún es incierto.
#SOSCUBA: Nos quitaron tanto que hasta nos quitaron el miedo

Mélany le marca desde La Habana, Cuba, a su mamá, quien vive en Ciudad de México. Le dice que “algo raro está pasando”. Que estaban esperando a su abuelo quien trabaja muy cerca del Malecón. Al mismo tiempo le advierte que “si se cae la llamada” probablemente sea porque “corten el internet”. Casi como de guion de película se “cae el internet en Cuba”. En ese momento el reloj marcaba poco más de la una de la tarde, hora de Ciudad de México. De inmediato la mamá de Mélany se comunica con sus familiares de Miami. Básicamente todos los cubanos tienen familia en Miami. La familia, que reside en el sur de la Florida, le explica lo que está sucediendo en Cuba. La inmejorable red de comunicación que han construido los cubanos en el exilio, les permite compartir noticias del levantamiento en Cuba, pues “la cosa está mala”. 

Después de las siete de la noche, Mélany logra volver a contactar a su mamá, quien para ese momento está desesperada. Sin embargo, la comunicación es intermitente y logran enviar y recibir un par de mensajes de texto. Después de esa hora todo es mera especulación. La comunicación entre la madre de Mélany y su familia en Miami no cesa hasta ya muy entrada la noche. Los cubanos en Ciudad de México avisan que se van a pronunciar frente a la Embajada cubana en Ciudad de México. La madre de Mélany no lo piensa dos veces y se prepara para ir a “hacer algo por Cuba”. El grupo de cubanos frente a la Embajada cantan y “comparten”. Algunos asoman lágrimas en los ojos. El pensamiento de todos se encuentra en Cuba. Sonríen entre ellos. No es necesario decir lo que piensan porque todos lucen en su rostro la esperanza de que las cosas en Cuba cambien. 

El domingo 11 de julio, la mayoría de los hogares en Europa y América Latina estaban pendientes de la final de la Eurocopa y comentando la nueva era aeroespacial privada. Para quienes tenemos familiares y amistades en Cuba fue diferente.

El domingo 11 de julio, la mayoría de los hogares en Europa y América Latina estaban pendientes de la final de la Eurocopa y comentando la nueva era aeroespacial privada. Para quienes tenemos familiares y amistades en Cuba fue diferente.

En San Antonio de los  Baños, un municipio conocido porque en éste se encuentra una importante escuela de cine, apadrinada por García Márquez, se había producido un levantamiento popular durante el transcurso de la mañana dominical. Los mensajes de apoyo, instando al levantamiento popular en la isla no se hicieron esperar. Las redes sociales jugaron un papel crucial en este sentido. En Miami se vivió una verdadera euforia que desembocó como muchas veces, en la emblemática Calle 8. El flujo de información fue continuo y había especial interés por saber si la efervescencia popular era generalizada. Lo que comenzó en San Antonio de los Baños no fue tampoco un hecho espontáneo. En la retórica del exilio cubano en Miami, la idea de invitar a los cubanos a manifestarse contra la dictadura ha sido un argumento repetido hasta la saciedad. También hay que considerar que este evento no podría explicarse sin los antecedentes de lo ocurrido con el Movimiento San Isidro MSI. En este episodio,  la policía de Cuba desalojó por la fuerza a los 14 jóvenes que realizaban desde hacía una semana una huelga de hambre y un plantón para exigirle al gobierno la liberación de uno de sus miembros, según confirmaron a BBC Mundo testigos en el lugar y miembros del Movimiento San Isidro. Dentro de este movimiento un activista cobró notoriedad: Luis Manuel Otero Alcántara. A partir de la resonancia que logró este movimiento los artistas cubanos más conocidos compusieron la canción “Patria y Vida”. El nuevo himno libertario cubano.

 

Durante la operación policial, los servicios de redes sociales, el principal canal de comunicación que utiliza el grupo, fueron suspendidos de forma temporal en la isla. Horas más tardes, la página en Facebook del portal estatal Las Razones de Cuba, indicó que se trató de una acción de "las autoridades sanitarias cubanas" con el objetivo de "certificar la violación del protocolo de salud para los viajeros internacionales" por la pandemia de Covid-19. Es importante esto último y que fue lo mismo que justamente ocurrió este domingo. Poco después de la una de la tarde, hora local, el servicio de internet comenzó a fallar. Sin embargo, ya para esa hora, en muchas provincias se había prendido la pólvora. En un muro, pintado a mano, se leía: “Nos quitaron tanto, que hasta nos quitaron el miedo”. Y es que la acción colectiva desatada este domingo hizo soñar a muchos cubanos, dentro y fuera de la isla, que el cambio era posible y estaba más cerca que nunca. Muchos videos grabados con teléfonos móviles documentaban los conatos de represión tanto del cuerpo de policías como de los agentes de la Seguridad del Estado. Muchos civiles fueron arrestados. Brigadas de choque pro-gobierno fueron activadas y se dieron enfrentamientos en el parque de la Fraternidad, en los perímetros del imponente Capitolio habanero. Por el emblemático Malecón habanero caminaron alrededor de un millar de cubanos, principalmente jóvenes, gritando consignas como ¡Abajo la dictadura! O algunas más coloquiales como ¡Díaz-Canel, Singao! Y fue justo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba quien en televisión abierta advirtió que “la orden del combate está dada: a la calle los revolucionarios”. Sugiriendo que habría que enfrentar de manera violenta a quienes protestaban en relativa paz, pues los saqueos y daños a las autos policiales fueron mínimos, si consideramos el ánimo social y el tamaño de los reclamos.

Las secuelas de una economía quebrada, mas las secuelas de la pandemia promovieron una anomia social que llegó a un punto climático este inolvidable domingo. La austeridad llegó a escenarios de guerra. Las colas kilométricas por comprar un pedazo de pollo llegaban a ser de 10 o 12 horas, si es que se alcanzaba a comprar.

Las secuelas de una economía quebrada, mas las secuelas de la pandemia promovieron una anomia social que llegó a un punto climático este inolvidable domingo. La austeridad llegó a escenarios de guerra. Las colas kilométricas por comprar un pedazo de pollo llegaban a ser de 10 o 12 horas, si es que se alcanzaba a comprar. Después el régimen instrumentó la compra de alimentos en dólares americanos, a través de unas tarjetas. Mismas que debían ser abonadas desde el exterior. Es decir, en algún momento se comercializaba con tres distintas monedas: pesos cubanos, dólares americanos y moneda convertible, mejor conocida como CUC. El surrealismo de la cotidianidad cubana presentaba escenarios de lo más variopintos. En una economía “planificada” el mercado negro ha sido en realidad el mercado de los cubanos. No era difícil percatarse de esto. En el portal de compra y venta entre particulares, conocido como Revolico era posible percatarse de las demandas más apremiantes de la sociedad cubana. En donde era posible encontrar lo mismo masajistas especializados en mujeres a pasajes aéreos a Rusia o Guyana. Comprar condones u hojas de afeitar. Lo que es claro es que el internet cambió la vida de la sociedad cubana como al resto del mundo, aunque en Cuba a otro ritmo y muchísimo más costoso, claro está. En este sentido es válida la pregunta: ¿acaso la efervescencia del domingo pasado hubiera sido posible sin una herramienta como el internet que facilitó Obama durante su acercamiento con el régimen cubano? 

Desde Miami los influencers cubanos como Otaola y Eliezer Dávila promovían el hashtag  #SOSCUBA. No fue en vano, ya que éste fue el grito de guerra digital del alzamiento popular del domingo. Muchos cubanos, quizá inocentemente o, convencidos por la retórica ultraconservadora que prima en el sur de la Florida, llamaban a la intervención militar americana. Es decir, lo que al principio era una intervención humanitaria para paliar a los menesterosos de la isla, ahora ya se había modificado para pedir, de plano, el desembarque de los Marines. Algunas autoridades locales de Miami de ascendencia cubana sugerían lo mismo. Más inteligente, la congresista cubanoamericana Maria Elvira Salazar advirtió a las autoridades cubanas que sus compatriotas en Cuba “no estaban solos”, sugiriendo que la administración Biden podría intervenir por causas humanitarias ante las peticiones de demócratas y republicanos.

Trump siguió la línea conservadora de Robert Kagan, en el sentido de que Estados Unidos no debería cargar con los problemas de otras regiones nunca fue una oferta de campaña amenazar con una invasión al régimen cubano sino aislarlo y profundizar el bloqueo. De hecho las remesas hacia Cuba fueron atajadas al prohibir la operación de Western Union. Biden tiene en este momento una oportunidad para recuperar las simpatías perdidas por los republicanos y contrarrestar la narrativa del socialismo.

Por lo pronto, habría que preguntarse qué dirá Biden a todo esto. Recordemos que Trump siguió la línea conservadora de Robert Kagan, en el sentido de que Estados Unidos no debería cargar con los problemas de otras regiones, pagando el costo económico por la defensa geoestratégica. Es decir, nunca fue una oferta de campaña amenazar con una invasión al régimen cubano sino aislarlo y profundizar el bloqueo. De hecho las remesas hacia Cuba fueron atajadas al prohibir la operación de Western Union. Luego entonces, Biden tiene en este momento una oportunidad para recuperar las simpatías perdidas por los republicanos y contrarrestar la narrativa del socialismo que tantos frutos dio al partido conservador, aunque no los suficientes como para quedarse en la presidencia. Biden bien podría promover un diálogo entre la nomenclatura cubana y ciertos actores y grupos de la sociedad civil dentro de la isla. Podría también negociar la tan preciada ayuda humanitaria que permitiría solventar la crisis que ahora ahoga a la sociedad cubana. En realidad podría ser un actor clave en estos momentos en que se antoja un tránsito pacífico a la democracia. Una transición de terciopelo que a todos conviene. Por supuesto que no será fácil que la nomenclatura longeva permita estas cesiones. Ya no es una cuestión revolucionaria, sino de mera supervivencia. Lo más inteligente en estos momentos es no pedir todo o nada. Tener la suficiente flexibilidad para lograr los apremiantes cambios, aunque éstos no parezcan radicales. Una transición gradualista luce poco glamorosa desde Miami, pero creer que va a existir una intervención militar como ocurrió en Panamá parece un tanto desquiciado.

El exilio cubano debe de construir una narrativa un poco diferente a la que ha ventilado hasta ahora. Su endogamia y arrogancia no le han permitido entender que el mundo no acaba ni termina en Estados Unidos. No comprende mucho del contexto internacional y, lo que entiende, es harto reduccionista. Nunca ha logrado construir aliados en el organigrama internacional con otras entidades que podrían ser muy aprovechables. Por ejemplo, en estos momentos es predecible que en México el presidente Obrador se deslinde del asunto cubano invocando a Juárez y a la Doctrina Estrada. Sin embargo, en una sociedad tan dividida como la mexicana, esos clivajes puede aprovecharlos a su favor. Muchos de los detractores y enemigos de AMLO serían los aliados naturales anticastristas del exilio cubano. Pero esto no sólo en México sino en muchos otros países conspicuos para el régimen cubano –y para el exilio cubano-. Su propósito debería ser lograr desmantelar la retórica del David contra el Goliat, en donde la pequeña isla caribeña se enfrenta al gigante americano; retórica que le ha generado abundantes dividendos. Desde el exilio se debería también hacer un esfuerzo por denunciar el atropello sistemático a los derechos humanos pero, no sólo como un asunto entre cubanos, sino como un problema humanitario. Y esto no va a ser creíble mientras no se solidarice con otras agendas que, hasta el momento ha despreciado. En esta nueva posible agenda es importante dar voz al cubano de pie. Recordemos que muchas de las demandas del exilio desde Miami no eran apreciadas por los cubanos de la isla. Especialmente cuando se pedía a Trump en profundizar el bloqueo y las sanciones contra la isla, dando al traste a los lastimados bolsillos de la sociedad cubana. De hecho este tipo de temas dividieron el voto republicano en el condado de Miami Dade, por ejemplo, durante las últimas elecciones presidenciales.      

En la ecuación de la crisis económica isleña, que se había profundizado a partir de la administración Trump, las redes sociales fue lo que el fax, durante la crisis China, en la plaza de Tiananmen en 1989. Especialmente ahora que el cubano de a pie puede conectarse a internet con datos móviles. Una de las herencias de Obama que en estos momentos sería indispensable para coordinar las movilizaciones.

El futuro de las protestas del domingo pasado aun es incierto. Mucho depende de las alianzas que se logren construir tanto los cubanos isleños como los continentales. Es redituable el apoyo de los reguetoneros puertorriqueños y de otros artistas caribeños, siempre y cuando no se trivialice el movimiento, pues ya hasta Mia Khalifa insultaba al presidente cubano con un español con acento extranjero. La parodia política hace eco, pero no puede desplazarse el reclamo con el único recurso, más allá de la simpatía congénita de los cubanos. Requieren también de intelectuales y formadores de opinión de mayor calado. Si logran ganar la empatía que podría generar el drama cubano, el consenso internacional de que ha gozado la dictadura podría irse diluyendo. Incluso por parte de la izquierda más crítica y, también, atraer la mirada de los liberales.  Venezuela podría ser evidencia empírica para no cometer los mismos errores. Errores que no han logrado desmantelar la dictadura de Maduro, a pesar de que este régimen ha provocado la ola migratoria más dramática del continente americano. Después de todo, existe un claro consenso entre cubanos y no cubanos: el fin de la dictadura y el precio que ha costado para el cubano de pie, la promesa revolucionaria, ya que 62 años sin democracia ni libertad ha sido demasiado tiempo para generaciones enteras que nacieron después del 59. Una Revolución que, paradójicamente, se convirtió bastante en conservadora. Al parecer el conservadurismo y la intolerancia han privado en ambos lados del estrecho de la Florida.

Crucemos los dedos por el futuro, aún incierto, de un país que ha vivido un drama que aún muchos no entienden. En la madrugada del lunes comienzan las detenciones en Cuba, pero un grupo de cubanos valientes en Miami quieren ir en bote y lanchas particulares a aguas territoriales cubanas. Solo esperan que las autoridades americanas se los permitan. Es de madrugada y ni Mélany ni su madre duermen. Ya no salen ni entran mensajes. Seguramente están unidas en sus pensamientos. @mundiario

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