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MUNDIARIO

No, no somos un gran país (aunque le cueste creerlo)

El tópico de que somos un gran país o que no hay otro sitio igual para vivir queda desmentido por la cruda realidad de la situación económica y social de España.
No, no somos un gran país (aunque le cueste creerlo)
Una bandera de España en una papelera.
Una bandera de España en una papelera.

Fernando Cueto

Publicitario y consultor.

Llevamos décadas refugiados en los versos patrióticos que popularizó Manolo Escobar: «La gente canta con ardor./ ¡Qué viva España!/ La vida tiene otro sabor./ España es la mejor». Tantas que hemos llegado a creernos que, efectivamente, vivimos en una suerte de paraíso terrenal al que nos aferramos como un mantra inagotable. Enarbolamos el orgullo de ser el país de Nadal, de Gasol, de Alonso, de la selección nacional; la tierra de Lorca, Machado, Unamuno y Juan Ramón Jiménez. Tenemos una gastronomía rica y un tiempo envidiable, al menos para la mayoría de los europeos, aunque esto último no sea mérito de nadie. Todas estas cosas nos sirven como coartada ante el mundo para proclamar lo que siempre hemos creído: que somos el mejor país del mundo. Pero esto encierra la misma verdad que una moneda con la cara de Popeye. Y no sólo porque arrastremos la maldición que nos hizo tomar siempre las peores decisiones en momentos claves de la historia, como señala Pérez-Reverte, no, las cifras muestran la dolorosa verdad que no quereos reconocer. Aquí van algunos:

>  Tenemos una economía maltrecha con una deuda del 110,2%  del PIB que nos sitúa como uno de los países con más deuda respecto al PÎB del mundo.

> Destacamos por estar entre los países con mayor tasa de desempleo, el 16,26% según la Encuesta de Población Activa que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), con 3,72 millones de personas paradas en el tercer trimestre de 2020.

> La última tasa de variación anual del IPC publicada en España es de octubre de 2020 y fue del -0,8%.

> Ocupamos el puesto 41 del ranking de percepción de corrupción del sector público formado por 180 países.

> El indicador de confianza empresarial descendió un 19,53% si lo comparamos con el mismo trimestre del año pasado.

> En octubre de este año se registró un total de 1.349.789 de personas dependientes, de las cuales 233.228 no reciben ninguna prestación a pesar de tener derecho a ella.   

> España ha sufrido históricamente una tasa de abandono escolar superior a la media de la Unión Europea. Antes de la crisis afectaba al 30%, el doble que el promedio de la UE. Y sobre un total de 30 países los estudiantes españoles ocupan la posición 24.

Sólo se me ocurre que somos líderes o estamos cerca de serlo, al menos en el mundo occidental, en ser una sociedad dividida que busca el permanente enfrentamiento, siempre dispuestos a convertirnos en protagonistas de uno de esos duelos a garrotazos que inmortalizó Goya; en sostener a quienes forman, posiblemente, una de las peores clases políticas de Europa; en ser cantera ingente de talento para otros países, con muchas de nuestras mejores mentes escapando del negro presente que se les ofrece aquí. Somos líderes en derrotarnos colectivamente en cada decisión que tomamos.

Mejor nos iría si abriésemos los ojos y nos despojásemos del tópico para empezar a construir aquello que deseamos. Al menos así podremos decir que lo intentamos. @mundiario