Hay que someterse a las leyes pero que nadie nos pida fe en la justicia...

Símbolos de la justicia.
Símbolos de la justicia.

Como decía el texto de una pintada, 'robar es un delito solo para los pobres'. Sobre los que cae todo el peso de la ley, como le ocurrió a un hombre en un pueblo de Lugo.

Hay que someterse a las leyes pero que nadie nos pida fe en la justicia...

En un artículo anterior para MUNDIARIO cité una viñeta de Máximo en la que el humorista presentaba a la divinidad mirando lo que estaba ocurriendo aquí abajo y exclamaba: “Me sorprende a veces la realidad”.

Es que la realidad supera con frecuencia al mejor relato de ficción imaginado por el mejor autor. Este es el caso de ese hombre de 61 años que estaba procesado por robar un trozo de jamón deshuesado, un cartón de vino y algunos embutidos en una vivienda unifamiliar del concello de Barreiros en la Mariña lucense y “aceptó” una condena de  un año de cárcel.

Y tuvo suerte, porque el fiscal calificó los hechos como un “delito de robo con fuerza en las cosas” y pedía que le fuese impuesta una pena de tres años. Dice la crónica judicial que todo el material sustraído fue valorado por el propietario de la vivienda en unos 30 euros y los daños causados en la casa en 75 euros.

Esta sentencia es de la semana pasada y seguro que fue dictada conforme a derecho, no sé si por un juez progresista o conservador, de acuerdo con esa clasificación que hacen los políticos que acaban de repartirse el gobierno del Poder Judicial en un nuevo pacto vergonzoso y obsceno.  

Pero unos días antes, en la Audiencia de A Coruña se leyó otra sentencia, la del Prestige en la que, salvo los nueve meses impuestos al capitán por “desobediencia”, no hubo condena para nadie después del desastre causado por aquella chatarra navegando en forma de barco que contaminó la costa gallega y causó miles de millones de pérdidas económicas. Al parecer, los verdaderos responsables no estaban en el banquillo de los acusados.

Y muchos días antes hubo otras sentencias suaves para implicados en episodios de corrupción clamorosos con miles de euros estafados o defraudados al erario público. Hoy mismo están en la mente de todos los casos Gürtel, Bárcenas, ERE de Andalucía, Palau, Marbella, Nóos o la mamandurria de los sindicatos en la formación, por citar los más conocidos, aparcados en las dependencias judiciales que, al final, quedarán en leves condenas a “cabezas de turco” alos que el gobierno de turno acabará dando el indulto.

En fin, que hay que creer en el Estado de derecho –aunque los políticos lo hagan legislando a su conveniencia–, hay que someterse a las leyes y hay que acatar la sentencias aunque sean desconcertantes. Pero que nadie nos pida fe en la justicia porque, como decía el texto de una pintada, “robar es un delito solo para los pobres”. Sobre los que cae todo el peso de la ley, como le ocurrió al hombre de Barreiros.

Hay que someterse a las leyes pero que nadie nos pida fe en la justicia...
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