GEOPOLíTICA

Siria, Ucrania y Venezuela, tres objetivos para socavar el poder militar de Rusia

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Soldados rusos.

Según este autor, EE UU desató una serie de campañas de desestabilización con resultados dispares, contra los gobiernos de Damasco, Kiev y Caracas. ¿Un relanzamiento de la Guerra Fría?

Siria, Ucrania y Venezuela, tres objetivos para socavar el poder militar de Rusia

Según este autor, EE UU desató una serie de campañas de desestabilización con resultados dispares, contra los gobiernos de Damasco, Kiev y Caracas. ¿Un relanzamiento de la Guerra Fría?

> Siria: la expulsión rusa de Oriente Medio

Desde hace tres años, Estados Unidos busca exportar sus particulares valores democráticos financiando a las organizaciones terroristas, con Al Qaeda entre ellas, para derrocar al régimen sirio en otra de sus revoluciones de diseño.

Desde Jordania, Obama autorizó a la CIA a operativizar a “comandos” para penetrar en Siria, prestándole además el abastecimiento clandestino de armamento, logística y de inteligencia. Naturalmente Washington no es el único jugador, pero su puño presiona sobre un colchón al que convergen otros intereses regionales.

Arabia Saudí y Qatar financian y arman a organizaciones terroristas que han llegado a enfrentarse, motivados por diferentes estrategias de fondo. En este conflicto se evidenció ante la luz, la alianza que comparten desde hace años, Tel Aviv con la oscurantista monarquía wahabita de Riad, impulsada tanta por silenciar el genocidio palestino, como disminuir la influencia iraní. Arabia busca extender su versión delirante del Islam y ajustar cuentas con los vestigios del nacionalismo árabe, tal como hiciera en Irak y como lo busca en Siria, cuya presencia en el Líbano irrita a Israel.

Pero Siria, además de sus vínculos estratégicos con Irán, cuenta además con otro punto que lo hace peligroso para Estados Unidos: una histórica alianza con Rusia, que tiene en el puerto de Tartus, una base militar desde 1971, en un acuerdo de la entonces Unión Soviética con el Partido Baath Arabe Socialista, que en aquel momento dirigía Hafez al Assad, padre del actual presidente sirio.

En 2006, Rusia condonó tres cuartas partes de la deuda de U$S9.600 millones de Siria, a quién pasó a proveer de armamento, y dos años más tarde el gobierno de al Assad aceptó que el puerto comenzar a albergar buques de guerra, por lo que la armada rusa comenzó a remodelarlo en 2009.

Ese enclave ruso, heredado desde la Guerra Fría, es de vital importancia ya que garantiza la proyección de su poder hacia el Mar Mediterráneo, y sobre Medio Oriente, a menos de 350km de la base que la OTAN tiene en Incirlik, Turquía.

> Ucrania: desmontando el bloque oriental

Tras la implosión soviética, Occidente avanzó con agresividad sobre los países que se encontraban dentro del Pacto de Varsovia, versión oriental de la OTAN. Como piezas de dominó, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Estonia, Hungría, Lituania, Letonia, Eslovenia, Bulgaria fueron cayendo bajo la órbita del Euro-OTAN, junto con Croacia, tras la intervención militar que detonó a Yugoslavia, aunque ese país no pertenecía a la órbita rusa. En noviembre de 2013, Moldavia y Georgia ingresaron en la Alianza Oriental, en una acción que también incluía a Armenia, Azerbaiján, Georgia, Bielorrusia y Ucrania.

Esa negativa fue el pecado que Estados Unidos y Europa no le perdonaron al ex presidente ucraniano Víctor Yanukovich, el hombre por el que Moscú apostaba para no perder terreno hacia el oeste para crear una significativa alianza económica.

Pero Estados Unidos y la Unión Europea desarrollaron de principio a fin un golpe de Estado que terminó con la destitución parlamentaria de Yanukovich, en un tratamiento express de apenas una hora, el 22 de febrero de 2014, y una convocatoria a elecciones tres meses más tarde.  Al mismo tiempo resolvieron la liberación de Yulia Timoshenko, mientras su socio político, Alexander Turchinov asumía la jefatura del Parlamento, y por ende, la presidencia interina del país.

En pocas horas, Washington se apresuró a legitimar al nuevo gobierno, en palabras de Susan Rice, consejera de Seguridad Nacional de Barack Obama, durante una entrevista a la NBC.

Tras el caos desatado, la Unión Europea ofreció un rescate de €20.000 millones, según sea el resultado y la actitud del vencedor hacia occidente. Por las dudas, todos los líderes políticos que quedaron en carrera son prooccidentales y manifiestos antirrusos.

Mientras los ministros de finanzas del G20 se reunían en Sidney, la titular del FMI, Christine Lagarde aseguró que “por supuesto que estaremos preparados si las autoridades ucranianas se dirigen al FMI, sea para pedir consejo o para discutir sobre ayudas financieras vinculadas con reformas económicas”.  El Departamento de Estado ya había adelantado que apoyará cualquier gestión de Ucrania ante el FMI para solicitar “ayuda” financiera.

En el oriente de Ucrania, especialmente en Crimea, región fuertemente ligada al industrialismo ruso, se registraron importantes protestas contra la destitución de Yanukovich, y mientras en Kiev se izaban banderas de los separatistas chechenos y del Ejército de Libre de Siria, en Sebastopol se levantaba la bandera rusa.

Crimea es un territorio autónomo cedido por la URSS a Ucrania y donde el 60% de la población es rusófila y rusófona. El titular del parlamento de Crimea, Vladimir Konstantinov, adelantó el 20 de febrero que ya evalúan la secesión de Ucrania:

"Tenemos solo una alternativa, en este caso no pueden haber dos o tres: la de denunciar la decisión del Comité Central [del Partido Comunista de la URSS] sobre la entrega de Crimea. Como señal de una amistad secular, una república soviética entregó Crimea a otra república que actualmente es un país que se llama Ucrania. Ahora vemos lo qué está pasando con esta 'amistad'. Y si deja de existir un país, pierden vigor todas las actas diplomáticas, dando lugar a una nueva situación jurídica y política".

Por su parte, el ex premier soviético Mikhail Gorbachev, afirmó que"a los consultores de Occidente habría que sacarlos de Ucrania con tractores".

Además de la importancia económica que tiene Ucrania, el mayor país de la Europa Oriental, es un vital enclave militar para Rusia, que en Sebastopol, Crimea, afinca la Flota del Mar Negro, la principal amenaza naval de la OTAN.

En 2007, el entonces presidente Viktor Yushchenko, había anunciado que la Flota del Mar Negro debería abandonar Ucrania después del 2017, pero Yanukovich acordó en 2010 con su par ruso Dmitri Medvedev una extensión de la permanencia naval rusa por 25 años, renovables por cinco más a partir de 2042.

Con el nuevo contexto, Rusia aceleró su presencia en Sebastopol y el comandante de la Marina de Guerra, Viktor Chirkov, anunció que incorporará seis submarinos diésel-eléctricos del proyecto 636, sumergibles de tercera generación indetectables, para fortalecer su capacidad operativa en el Mediterráneo.

> Venezuela, la proyección estratégica en América

La injerencia estadounidense en Venezuela es la más evidente, fundamentalmente porque no tiene la misma dimensión de jugadores remotos que oculten su mano, como ser el caso de Bruselas en Ucrania o los salafistas en Siria, Libia, Egipto, Irak y Chechenia.

El primer intento de golpe de Estado se vivió en 2002 contra Hugo Chávez, donde la National Endowment Democracy (NED), un brazo de la CIA, financió la huelga petrolera y la agitación social, que terminó con el presidente depuesto por horas. En esa acción encubierta, la embajada estadounidense tuvo una participación fundamental.

En aquellos años de George W. Bush, Venezuela era parte de una estrategia para apoderarse de las reservas petrolíferas de ese país, y un año más tarde, tal como sucedió, de Irak, bajo el pretexto de las armas de destrucción masiva.

Venezuela posee las reservas de petróleo más importantes del planeta, superando las de Arabia, pero con una importancia geoestratégica mayor: un buque petrolífero tarda 45 días en llegar a las refinerías de Texas desde el Golfo Pérsico, partiendo desde una de las regiones más inestables, donde el 40% del petróleo debe atravesar el Estrecho de Ormuz, controlado también por Irán.

Desde Venezuela, un buque tanque apenas demora 4 o 5 días.

Independientemente de los resultados, Estados Unidos aplica las mismas estrategias de desgaste para socavar la legitimidad del gobierno, que desde la llegada de Chávez a la presidencia en 1999, ganó 18 de 19 elecciones, incluyendo referendos revocatorios que no convoca ningún otro país democrático. Nicolás Maduro sucedió a Chávez, y ganó las elecciones el 14 de abril de 2013, y menos de diez meses más tarde, se puso en marcha el movimiento opositor para derrocarlo.

En aquel acto electoral, plagado de veedores internacionales, cuando el chavismo logró la victoria, el secretario de Estado, John Kerry, desconoció el resultado y pretendía ungir desde Washington al candidato respaldado por los Estados Unidos, Henrique Capriles.

Además de la NED, también la USAID canalizó dinero a la oposición golpista. En una de las marchas contra el gobierno, el líder opositor Leopoldo López anunció que no iban a cesar hasta derrocar al chavismo. En el momento más álgido, se desató una auténtica campaña de desinformación para denunciar a Maduro por una brutal represión, utilizando imágenes de Chile, Siria, Brasil, Honduras y España.

Bajo la fachada de patrocinar programas para la sociedad civil, la NED y la USAID diseñan y financian acciones clandestinas para desgastar y derrocar gobiernos, tal como pasa en Venezuela. Así la NED puso en práctica programas como “Responsabilidad”, “Educación Cívica”, “Ideas democráticas y valores”, “Libertad de Información”, “Derechos Humanos”, con cientos de miles de dólares durante 2010.

En el presupuesto federal estadounidense 2014, los fondos para la oposición en Venezuela del presupuesto estadounidense alcanzan los cinco millones de dólares. Faltaría agregar el resto del dinero encubierto, que sería  muy superior, y el que se activa desde Colombia, regenteado por el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, hombre vinculado al narcotráfico y los paramilitares, denunciado (¿y utilizado?) por la DEA.

El CERP (Center for Economic and Policy Research) publicó un relevamiento sobre los cables del Departamento de Estado difundidos por Wikileaks, en relación a Leopoldo López, quién fue la cabeza visible de la intentona contra Maduro de febrero de 2014. En los mismos, quedan asentadas una serie de reuniones con diplomáticos y políticos estadounidenses celebraron con López, sobre quién venían reportando al menos desde 2006.

Pero López ya no era una novedad para los Estados Unidos, ya que fue una figura política que participó del golpe de estado contra Hugo Chávez, en abril de 2002.

Pero Venezuela tiene otro interés geopolítico de vital importancia, junto a los recursos hidrocarburíferos: una creciente y sólida alianza militar con Rusia, vista únicamente entre la Unión Soviética y Cuba durante la Guerra Fría.

Entre 2005 y 2007, Caracas y Moscú comenzaron a suscribir acuerdos armamentísticos por U$S4.400 millones

En noviembre 2008, una flota de buques rusos liderada por el mayor crucero nuclear del mundo, “Pedro El Grande” llegó a Venezuela para realizar ejercicios con la armada local, provenientes de la base de Tartus.  

Ese mismo año, forzado por la negativa de Estados Unidos de suministrar los repuestos, municiones y misiles para los F-16 de la Fuérza  Aérea de Venezuela, Chávez firma un acuerdo con Rusia para la adquisición de 24 cazas Sukhoi Su-30, junto con helicópteros de combate Mil Mi-17 y Mil Mi-35 y Mil Mi-26 para transporte, junto con aviones Ilyushin para abastecer de combustible a los Sukhoi en vuelo.

En agosto de 2013, cuatro buques lanzamisiles de la Flota del Mar Negro llegaron al puerto de La Guaira, liderado por la nave insignia Moskva, para realizar ejercicios militares en el Caribe.

Un mes antes habían arribado a territorio venezolano dos bombarderos estratégicos supersónicos Tu-160, para participar de los ejercicios conjuntos, y Caracas manifestó la intensión de armarse con ese modelo de naves.

Lejos de un arranque militarista, la cooperación entre Venezuela y Rusia en materia de Defensa es la única respuesta lógica que puede tener Caracas para defenderse del asedio estadounidense, que despliega al menos siete bases militares en Colombia, Honduras, Panamá, Aruba y Curazao, y especialmente a sus reservas de 297 millones de barriles de petróleo.

Rusia, asediada en todos los flancos por el aumento de la presión estadounidense, anunció por boca del ministro de Defensa, Sergei Shoigu, que negocia con el bloque del Alba la posibilidad de instalar bases militares en Nicaragua, Cuba y Venezuela, donde Chávez ya se había manifestado favorablemente en 2009, para alojar bombarderos Tu-160.

Siria, Ucrania y Venezuela, tres objetivos para socavar el poder militar de Rusia
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