Síndrome de La Habana: EE UU sospecha que una energía dirigida está detrás de los casos

Embajada de los Estados Unidos en la Habana. / Krokodyle
Embajada de los Estados Unidos en la Habana. / Krokodyle
Un comité de la Casa Blanca concluye que los extraños síntomas que han sufrido unos 1.000 espías, diplomáticos, soldados y funcionarios en varios países "podrían deberse a estímulos externos".
Síndrome de La Habana: EE UU sospecha que una energía dirigida está detrás de los casos

Estados Unidos sospecha que una energía electromagnética dirigida está detrás de una buena parte de los casos del síndrome de La Habana, la misteriosa dolencia neurológica que se registró por primera vez en Cuba en 2016 y que ya ha afectado a unos 1.000 funcionarios en todo el mundo.

El enigma de los presuntos ataques al personal estadounidense en el extranjero vuelve a estar en el centro de un polémico debate gracias a un documento firmado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés). De acuerdo con el informe al que ha tenido acceso The New York Times, el pasado 20 de enero la inteligencia norteamericana concluyó que en la mayoría de los casos, los extraños dolores de cabeza o cuello, vértigo repentino, náuseas y fenómenos sensoriales que sufrieron espías, diplomáticos, soldados y otros funcionarios en varios países habrían estado relacionados “con el estrés y otras causas naturales”.

En el documento, el servicio de espionaje estadounidense señala que gran parte de casos reportados podrían deberse “a condiciones médicas sin diagnosticar” o “cansancio” y descarta la tesis de que el síndrome responda a una campaña liderada contra Washington por una potencia extranjera como Rusia. La conclusión de la agencia de seguridad, que ha admitido que continúa investigando algunos casos “sin explicación”, ha desatado una ola de indignación entre las diplomáticos que aseguran haber presentado síntomas.

energía electromagnética dirigida

Ahora, un comité de expertos creado por la Casa Blanca para investigar “los incidentes de salud anómalos (AHI, por sus siglas en inglés)” relacionados con el síndrome de La Habana ha determinado que los síntomas son "genuinos y convincentes". El panel de expertos, compuesto por profesionales con experiencia en áreas relevantes de la ciencia, la medicina y la ingeniería, entre otras, ha deslizado que algún tipo de energía electromagnética, especialmente emitida en una radiofrecuencia concreta, podría ser una explicación "plausible" de los síntomas.

“Un subconjunto de AHI no puede explicarse fácilmente por condiciones ambientales o médicas conocidas y podría deberse a estímulos externos”, subraya el informe. “El ultrasonido también explica plausiblemente las características principales, pero solo en escenarios de acceso cercano y con lagunas de información”, añade el documento, que puntualiza además que “los factores psicosociales por sí solos no pueden explicar las características centrales, aunque pueden causar otros incidentes o contribuir a los síntomas a largo plazo”.

Para llegar a esta conclusión, los especialistas han revisado docenas de informes y más de 1.000 documentos clasificados sobre una variedad de temas científicos, médicos y de inteligencia, entre ellos informes de inteligencia confidenciales, informes de incidentes de AHI y análisis de tendencias.

Según Eric Lander, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, el comité ha trabajado durante casi nueve meses estudiando el caso, y es el primero de varios grupos de expertos en tener un acceso tan extenso "a informes de inteligencia y datos de pacientes". La Casa Blanca, entre tanto, ha dejado claro que la investigación no está centrada en descubrir quién es responsable de por incidentes, sino en determinar los mecanismos que podrían estar detrás de los ataques al personal estadounidense.


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Los hallazgos del panel de expertos elegido por el Gobierno se alinean con las conclusiones a las que había llegado la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina, que en un informe publicado en diciembre de 2020 ya sugería que los ataques podrían ser provocados por un arma de microondas o un dispositivo de energía dirigida.

La Administración del presidente Joe Biden confirmó en mayo del año pasado que investigaría los misteriosos episodios que, hasta entonces, habían afectado a unos 130 funcionarios estadounidenses en países como Cuba, China, Siria, Tayikistán, Alemania, Austria, Francia, Suiza, Colombia o Australia e incluso en ciudades como Washington y Miami, en los últimos cinco años.  

Síndrome de La Habana 

Sin embargo, el caso más sonado a nivel mundial hasta la fecha es el que le dio nombre al “síndrome”: el escándalo de los “ataques sónicos” a diplomáticos en la embajada de EE UU en La Habana. El enigma de los incidentes sacudió la sede de la misión diplomática permanente de EE UU en la isla y encendió las alertas internacionales a finales de 2016, cuando una “agresión sónica” provocó repercusiones significativas como mareos, confusión mental, sordera y lagunas de vocabulario básico en los afectados (entre ellos, además, trabajadores de la sede de Canadá en Cuba).


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Desde entonces, las teorías en torno al extraño caso han apuntado hacia un tercero como responsable. La mirada se fijó principalmente en Moscú, que no tardó en tildar las acusaciones en su contra de "hipótesis fantasiosas".

La situación ha obligado a Biden a investigar el trasfondo de los ataques, en medio de críticas al Departamento de Estado por “minimizar el problema”. La CIA ha creado la mencionada célula de focalización para tratar de recopilar información sobre los episodios dentro y fuera del país. Y el pasado otoño el Congreso aprobó, con apoyo de demócratas y republicanos, una ley para apoyar económicamente a las víctimas del caso.

En un discurso el pasado mes de noviembre, el secretario de Estado, Antony Blinken, se comprometió a trabajar “para llegar al fondo del misterio” de los "incidentes de salud anómalos", un problema que entonces calificó como una "prioridad urgente" para EE UU. @mundiario

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