Violencia vicaria: las siguen matando, también en vida

Violencia  / Archivo Mundiario.
Violencia machista. / Archivo Mundiario.

Casi 40 menores han sido asesinados desde 2013 por sus progenitores o las parejas y exparejas de sus padres, víctimas de la violencia de género. Esos son los datos de la violencia vicaria.

Violencia vicaria: las siguen matando, también en vida

Este jueves terminábamos el día con la noticia de la aparición del cuerpo de Olivia, una niña asesinada por su padre con el único fin de matar a su madre en vida. Una niña convertida en instrumento para causar el máximo dolor a una madre.

Eso es la violencia vicaria. Un término que se ha hecho familiar en los últimos meses por un programa de televisión, pero que siempre ha estado ahí cada vez que alguien pronunciaba la frase “Te voy a dar donde más te duele”

De eso se trata, de golpear donde más duela. Y no hay nada que le haga más daño a una madre que la pérdida de sus hijos. Un dolor que te desgarra las entrañas, que te fulmina de la cabeza a los pies. Un dolor inaguantable que te hace la vida insoportable.

Eso es lo que justamente pretenden estos asesinos. Causar el mayor dolor posible. Porque matar a la madre no es suficiente. Ese dolor se acaba con la muerte. Demasiado rápido. Pero matarle a sus hijos es prolongar la agonía a lo largo de su vida. La muerte en vida o una vida de muerte.

Y no, a pesar de lo que quieran argumentar algunos, esto no es un parricidio. Aquí la crueldad no va dirigida al sujeto al que se asesina, sino que el asesinato es simplemente un medio para causar el mayor sufrimiento y agonía posible a la persona a la que sí se quiere hacer daño.

Olivia (y probablemente su hermana) no son las únicas que se han convertido en arma arrojadiza. Desde que se contabilizan los casos en 2013, ya van cerca de 40 menores que han sido víctimas de alguno de sus progenitores o de sus parejas o exparejas en casos de violencia de género.

"La violencia contra las mujeres a lo largo del mundo se ha pasado por alto con demasiada facilidad", dice Mary Beard y los datos así lo corroboran porque ya en 2019 escribía aquí en Mundiario que era esencial una  transformación de la sociedad lo más rápidamente posible para evitar muertes innecesarias y las cifras siguen creciendo. No lo dejemos pasar. Es cuestión de todos y todas.

1.096 mujeres asesinadas por violencia machista desde 2003, 18 durante el 2021, y 39 menores desde 2013, 2 en 2021. Estas son las cifras de la vergüenza. Unos números a los que Olivia nos ha obligado a poner cara y prestar nuevamente atención. Como sociedad no podemos permitir que las sigan matando, también en vida. @mundiario 

Violencia vicaria: las siguen matando, también en vida
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