El Senado de EE UU, entre la espada y la pared
La primera votación sobre el futuro, no de Kavanaugh, sino de todo el país, será el viernes, mientras que se espera que la Cámara Alta tome la decisión final el fin de semana. La votación será esencial para determinar los resultados de las elecciones legislativas de noviembre.
El Senado estadounidense de mayoría republicana se juega la suerte de todo un país con la difícil decisión de aceptar o no la nominación de Brett Kavanaugh como juez para el Tribunal Supremo. Acusado por abusos sexuales de parte de cuatro mujeres diferentes, el juez conservador ha visto como su vida se somete al circo político y el escrutinio de los medios, sin mencionar las indagaciones limitadas que está llevando el FBI para determinar si acaso el nominado del presidente Donald Trump llegó a casi violar a una chica durante su adolescencia, o mostrar sus genitales a otra en sus años de universidad. El presidente republicano del Senado, Mitch McConnell, declaró casi en último minuto que este viernes la Cámara Alta celebrará un voto de procedimiento, mientras que la decisión final será tomada el fin de semana, muy probablemente el domingo.
La nominación de Kavanaugh ha movilizado protestas y testimonios muy chocantes de parte de las víctimas de abusos sexuales que no comprenden por qué el Senado permitiría que un hombre acusado por abusos sexuales forme parte del más alto tribunal del país, un cargo vitalicio que le permitirá al juez influenciar casos de índole social relevantes para la sociedad estadounidense. Si bien las acusaciones contra Kavanaugh no han sido comprobadas en su totalidad, si es cierto que existen muchas inconsistencias que hacen de la aprobación de su nominación algo difícil.
Los republicanos y Trump apuran esta elección debido a que el próximo mes los senadores se enfrentan a las legislativas donde queda en juego qué partido será mayoría en el Senado, algo que podría jugarle en contra al presidente por distintas razones políticas, y que le hacen querer un juez conservador en el Supremo lo antes posible. Los legisladores republicanos solo pueden darse el lujo de perder a uno de sus 51 senadores si damos por hecho que los 49 votos demócratas serán contra el juez, de esta forma resultaría un empate donde el vicepresidente Mike Pence tendrá el voto definitivo.
La votación del juez se retasó una semana luego de que los senadores conservadores moderados Jeff Flake, Susan Collins y Lisa Murkowski, pidieran que el FBI llevara una investigación para esclarecer algunos hechos sobre el pasado de Kavanaugh. Este jueves los senadores tendrán acceso a las pesquisas de la organización, y así determinar si acaso el juez es una buena opción para presidir el Supremo.
A pesar de que el FBI ha intervenido, el proceso ha estado lleno de polémicas. Por un lado llama la atención que ni Kavanaugh ni la primera mujer que los acusó, Christine Blasey Ford, hayan sido interrogados por los agentes. También se ha filtrado que la Casa Blanca ordenó una investigación muy limitada donde pedía que solo llamaran a testificar a cuatro personas, una lista que supuestamente el FBI alargó luego de saberse nuevos detalles del pasado del juez, quien supuestamente presentó algunos problemas con el alcohol en su juventud. Este factor parece ser el determinante en las acusaciones contra Kavanaugh, puesto que los testimonios de las mujeres coinciden en afirmar que todos los incidentes ocurrieron cuando el conservador había bebido un poco más de los esperado.
Además, se ha demostrado que el juez mintió ante el Senado al asegurar que no había coincidido con Deborah Ramírez, una de las víctimas, y tampoco formaba parte de su círculo social; días después, los medios filtraron una foto de ambos en una boda donde ejercieron como padrino y madrina respectivamente. Lo que pueda pasar estará sujeto a los votos de Flake, Collins y Murkowski, quienes solicitaron la investigación y criticaron recientemente a Trump por burlase de Ford durante uno de sus mítines. @mundiario