De secuestradores y asesinos a políticos, este es el polémico acuerdo de paz de Colombia

Miembros de las FARC. / EP
Miembros de las FARC. / EP

Ayudas económicas para los guerrilleros, subvención del Estado a las FARC para conformar un partido político o ausencia de penas de cárcel. Las víctimas de los guerrilleros deberán olvidar el rencor y la rabia para votar ‘sí’ al acuerdo de paz.

De secuestradores y asesinos a políticos, este es el polémico acuerdo de paz de Colombia

“Llevamos prácticamente 52 años continuos de lucha política y armada”, comentan desde las FARC. Un enfrentamiento de más de medio siglo de duración que el Gobierno Nacional de Colombia y las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo) han acordado poner fin. Dicen ellos que de manera definitiva, aunque eso deberán decidirlo los ciudadanos colombianos en un plebiscito (consulta que el Estado colombiano somete al voto popular para su aprobación o rechazo) que se celebrará el próximo 2 de octubre y que ya tiene pregunta: ¿Apoya usted el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?. La pregunta debe ser respondida con un "Sí" o un “No”.

No es ésta la primera vez que se intenta llegar a la paz. Ya en 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla, que llegó al poder tras realizar un golpe de estado, puso fin a la época conocida como La Violencia por medio de las amnistías y cerca de 5000 guerrilleros dejaron las armas.

La Violencia se sitúa en el período comprendido entre 1948 a 1958 que estuvo marcado por los enfrentamientos entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, caracterizados por ser extremadamente violentos, incluyendo asesinatos. De hecho se estima que este período de violencia en Colombia se cobró la vida de entre 200.000 y 300.000 personas y la migración forzosa de más de dos millones de personas, equivalente casi a una quinta parte de la población total de Colombia, que para ese entonces alcanzaba los 11 millones de habitantes.

Durante este período y antes de la llegada de Rojas Pinilla y su amnistía, un grupo de liberales ya se había retirado al campo y organizado la resistencia con apoyo del Partido Comunista. Allí, en el campo, se desarrollaba gran parte de la lucha armada contra los caciques y hacendados conservadores.

¿Todos los guerrilleros liberales y comunistas dejaron las armas con la negociación del general Gustavo Rojas Pinilla? No, un grupo de comunistas no lo hicieron y se refugiaron en Marquetalia (un pequeño territorio del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas en el departamento del Tolima en Colombia), una zona montañosa conocida desde entonces como República de Marquetalia y en la que los guerrilleros armados buscaron escapar del acoso de las autoridades. Pero en 1962, y ya nos acercamos al nacimiento de las actuales FARC,  la llegada a la presidencia del conservador Guillermo León Valencia, provocó una incursión de fuerzas militares del gobierno en la zona con el fin de la “pacificación total del territorio nacional”, tal y como informó el Gobierno de la época.

Y se forman las FARC

Nada se consigue en esta incursión de fuerzas militares del gobierno, los guerrilleros huyen, y es cuando los comunistas firman el Programa agrario de los guerrilleros: “De la agresión iniciada contra las colonias de Marquetalia, el Pato, Riochiquito y El Guayabero nacimos las FARC-EP como respuesta armada que se propone la toma del poder político en el país, en conjunción con la inconformidad y la rebeldía de las grandes masas de desposeídos del campo y la ciudad. Nuestra primera declaración política se conoce como Programa Agrario de los Guerrilleros y en él se expresa que nos alzamos en armas porque en nuestro país están cerradas las vías de la lucha política legal, pacífica y democrática”. Y desde 1964 las FARC han llevado a cabo su lucha armada a la que se une, según las propias FARC la promoción de “luchas sociales y políticas en defensa de los intereses populares y hemos buscado en múltiples ocasiones llegar a acuerdos de paz que pongan fin al largo desangre que azota a nuestro país”.

Sus ideas quedan claras en su Programa agrario que se ha mantenido hasta el día de hoy y que probablemente extiendan en su nueva faceta de políticos, sin el uso de las armas, si así lo deciden los ciudadanos colombianos el próximo 2 de octubre: “Hacemos parte de la marea mundial contra el imperialismo y el neoliberalismo, contra la guerra, contra la destrucción del medio ambiente, contra el patriarcado y toda forma de discriminación entre los seres humanos. Creemos en la integración Latinoamericana y Caribeña, creemos que toda nación tiene derecho a su soberanía, a decidir libre y democráticamente su destino, sin injerencias extranjeras. Soñamos con un mundo mejor, sin abismales diferencias económicas y sociales, en paz y armonía. Un mundo en el que un día termine por fin la explotación capitalista”.

¿Qué va a pasar con los guerrilleros?

Ahora, tras un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP han acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno. Y la pregunta clave actual es ¿qué va a pasar con los guerrilleros? Hay que pensar que se debe llevar a cabo la reinserción de los combatientes de las FARC, estimados en al menos 7.000 efectivos, además de una extensa red de milicianos que pueden sumar en torno a 8.000 personas. 

Muchos de ellos han pasado gran parte de su vida casi sin contacto con la sociedad civil, en campamentos recónditos, bajo la única dirección de sus superiores guerrilleros y sin saber hacer mucho más que empuñar las armas. ¿Qué les depara el futuro? ¿Qué va a pasar con ellos de ahora en adelante?, se preguntan acertadamente desde la BBC.

De inicio, los guerrilleros deberán iniciar el proceso de preparación para reincorporarse a la vida civil. Lo harán en las llamadas "zonas veredales transitorias de normalización”, 22 en total, y durante los 6 primeros meses posteriores a la firma oficial del acuerdo, que se espera para el 26 de septiembre. Estas zonas son responsabilidad de las FARC y los que permanezcan en los 6 campamentos habilitados dentro de estas zonas también. Es curioso el dato que se encuentra dentro del acuerdo que dice que las fuerzas del Estado no podrán volar por debajo de los 1.500 metros en las zonas donde está concentrada la guerrilla. También es curioso que las autoridades civiles no armadas puedan entrar con libertad en las 22 zonas veredales, pero tengan prohibido el acceso a los 6 los campamentos.

Alrededor de las zonas habrá un área de seguridad, de un kilómetro de distancia respecto a la frontera de la zona, donde no podrá haber fuerza pública, excepto aquellos que formen parte de los equipos de monitoreo y verificación: integrantes de una misión política de Naciones Unidas, representantes del gobierno y de las FARC.

Durante el período de estos 6 meses en que los guerrilleros accederán a estas zonas veredales, las FARC pueden llevar a cabo, en coordinación con el gobierno, formaciones para capacitar a los guerrilleros en labores productivas o en educación básica primaria, secundaria o técnica.

Lo guerrilleros que no accedan a estas zonas veredales serán directamente atacados por el ejército.

¿Y el desarme para cuándo?

180 días. Este es el tiempo del que disponen los guerrilleros para deponer las armas desde la firma oficial del acuerdo. La entrega de armas (o dejación de armas, como se llama en el acuerdo) se hará bajo la verificación de observadores internacionales pertenecientes a la misión de la ONU y se producirá de forma progresiva a los 90, 120 y 150 días del día de la firma oficial del acuerdo, el 26 de septiembre. (Las armas recogidas se fundirán para crear tres monumentos que se colocarán en La Habana, Nueva York y un lugar a determinar en Colombia).

Llegados a los 180 días de la firma se certificará el desarme por parte de la ONU y dejarán de existir las zonas veredales y los campamentos, con lo que los guerrilleros pasarán a vivir y mezclarse con el resto de la población de Colombia. Será esta la prueba de si realmente la paz llegó a Colombia pues las víctimas de los guerrilleros deberán olvidar el rencor y la rabia, más aún si se tienen en cuenta las ayudas económicas que los guerrilleros van a recibir para reinsertarse en la sociedad. 

Ayudas económicas para los guerrilleros

> Primero, todos los exguerrilleros recibirán al salir de las zonas veredales un ingreso de 2 millones de pesos (US$680) denominado "asignación única de normalización".

> Una vez que salgan de las zonas veredales, todos los guerrilleros recibirán durante 24 meses una renta básica mensual de 620.000 pesos (US$210), equivalente al 90% del salario mínimo en Colombia, siempre que no tengan ninguna fuente de ingresos.

> Además, cada excombatiente tendrá derecho a recibir un ingreso por valor de 8 millones de pesos (US$2.700) para "emprender un proyecto productivo individual o colectivo".

¿Habrá condenas de cárcel?

> Para quienes reconozcan prontamente su responsabilidad en infracciones muy graves (como secuestro o asesinatos), las sanciones no serán de prisión, sino de penas de reparación a las víctimas (trabajo social en comunidades afectadas por el conflicto), de entre 5 a 8 años.

> A quienes reconozcan su responsabilidad, pero lo hagan de manera tardía, se les impondrá una pena privativa de la libertad de entre 5 y 8 años en una prisión ordinaria.

> Quienes no reconozcan su responsabilidad y sean declarados culpables de conductas muy graves por el Tribunal para la Paz, serán condenados a pena privativa de la libertad que no será menor de 15 años ni superior a 20.

El acuerdo final contempla que el gobierno colombiano puede otorgar la amnistía "más amplia posible" para los delitos políticos (de rebelión) "y conexos". 

De secuestradores y asesinos a políticos

Si el 2 de octubre los ciudadanos colombianos aprueban el acuerdo de paz que puede leerse íntegro aquí, las FARC se convertirán en partido político. De forma temporal, las FARC designarán unos voceros que participarán en el Congreso y en el Senado (tres en cada cámara), con voz pero sin voto, y solo en las discusiones que tengan que ver con la puesta en práctica de los acuerdos.

Pero tras esta temporalidad, el Estado colombiano dará dinero a las FARC para que creen un partido político. Unos US$2,4 millones serán destinados a la nueva organización, que solo será reconocida cuando se haya terminado el proceso de desmovilización y desarme.

Cuando sean reconocidos como partido político, el acuerdo recoge que el Estado garantizará a las FARC una representación mínima de cinco asientos en la Cámara y cinco en el Senado, independientemente de si los ciudadanos les votan o no. Si logran los escaños electoralmente, entonces no se les sumará nada.

Lo explicado aquí quizá sean los puntos más controvertidos de aceptar por parte de aquellos que sufrieron los secuestros en sus propias carnes o de las familias que perdieron a seres queridos a manos de la guerrilla. Una de ellas, Annie Correal, es periodista y ha escrito en The New York Times su propia experiencia con las FARC. Su padre Jaime Correal Martinz, fue secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1999. Lo tuvieron cautivo en las montañas durante 8 meses. “No lo secuestraron por ninguna razón en particular.  Suponían que tenía dinero y en aquella época el secuestro era común en Colombia, una de las maneras de financiación de la insurgencia, junto al tráfico de cocaína”, narra Annie Correal. Su padre no podrá decidir este acuerdo de paz pues murió recientemente, sobrevivió al secuestro, otras víctimas que lo acompañaron durante su captura no han podido decir lo mismo. Pero Annie Correal se pregunta: “¿El acuerdo es algo que él, como víctima de las FARC, apoyaría?

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