El sector empresarial de Nicaragua se subleva contra el presidente Ortega

Daniel Ortega.
Daniel Ortega.

De manera sutil, los empresarios más importantes del país centroamericano le han exigido al presidente que respete la Constitución un día después de haber borrado del Parlamento a su oposición. 

El sector empresarial de Nicaragua se subleva contra el presidente Ortega

Durante 10 años el sector privado de Nicaragua se mantuvo sentado sobre el regazo del presidente sin apenas molestarle. Sin embargo, los últimos acontecimientos desatados desde el Organismo Ejecutivo han molestado a los más importantes empresarios del país, agrupados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), y le han exigido al mandamás del país que respete la Constitución y evitar "la concentración del poder en perjuicio de la democracia". El día de ayer, el titular del Ejecutivo dio un duro golpe tras despojar de sus escaños en el Legislativo a sus principales opositores, lo cual ha sido considerado por los legisladores como un "golpe de Estado".

El Tribunal Electoral de Nicaragua, al servicio de Daniel Ortega, emitió el viernes un fallo en el que destituía de sus puestos a los diputados opositores, tanto titulares como suplentes. Luego de las elecciones de 2011, Ortega contaba con 91 plazas en el Legislativo contra las 62 de sus rivales, quienes eran una piedra en el zapato al denunciar todas las irregularidades del Ejecutivo. Desde el momento del fallo de la autoridad electoral, el presidente sandinista tiene en sus manos el poder absoluto en el Legislativo y el Ejecutivo de Nicaragua.

Pero las filiales de poder de Ortega no se limitan al Tribunal Electoral y el Organismo Legislativo, sino se extienden hasta la Corte Suprema, la cual ha bendecido al presidente con medidas que le han garantizado su extensión en el poder, los juzgados y los tribunales de cuentas y las alcaldías del país. A la vez, se ha echado a la bolsa la lealtad del Ejército e inyectó pavor por su figura en la Policía, por lo que prácticamente ninguna institución estatal escapa a su control. Por si fuera poco, consiguió que se aprobara la denominada Ley de Seguridad Soberana, la cual permite a Ortega someter a la población aun a expensas de violar sus derechos, según se han quejado organizaciones que velan por los Derechos Humanos.

El sector privado considera que la última medida de Ortega "debilita la democracia representativa, el pluralismo político y la división de poderes". Por lo tanto "resulta imperioso y urgente que nos propongamos y dispongamos a la brevedad a establecer las condiciones mínimas para fortalecer la institucionalidad democrática de nuestro país".

En paralelo se manifestó la Camara de Comercio Americana de Nicaragua, que es una institución que vela por el intercambio comercial entre Estados Unidos y el país centroamericano. La cámara aseguró que la medida tomada por el mandatario "profundiza la crisis política e incertidumbre que vive el país".

En los despachos opositores apenas se está empezando a asimilar un golpe que les ha dejado sobre la lona. "(El fallo a favor de Ortega) Constituye la demolición del último bastión de la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho, porque violenta todos los procedimientos legales y destruye las bases del sistema constitucional nicaragüense", se quejaron los diputados destituidos. De acuerdo a sus propias palabras en una conferencia de prensa brindada el viernes mismo, los legisladores y los líderes opositores llevarán su caso ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pese a que Ortega tiene vía libre para hacer lo que se le da la gana, la incertidumbre le sigue haciendo sombra, especialmente con la inestabilidad que vive actualmente Venezuela, su madrina política y soporte económico.

El gobierno del actual presidente ha aumentado los índices de corrupción, azota sin piedad cualquier intento de sublevación en su contra y ha expulsado sin escrúpulos a activistas, periodistas, académicos y hasta diplomáticos extranjeros. Pese a todo, sus índices de popularidad no parecen alterarse en lo más mínimo. Hay quienes, no obstante, considera que Ortega y los sandinistas hacen todo esto como preparación a su ocaso. "¿Sobrevivirá Ortega al desgaste de la corrupción desenfrenada y el efecto nocivo del personalismo en la centralización del poder, con más represión? La liquidación del pluralismo político al menos sugiere que el régimen se está preparando para su mala hora", advierte Carlos Chamorro, periodista. @hmorales_gt

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