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Sánchez e Iglesias llevan su pacto de Gobierno a los presupuestos con subidas fiscales

Será Nadia Calviño quien dé la cara en Bruselas por las cuentas españolas pero de puertas adentro, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han querido tener todo el protagonismo de los Presupuestos Generales del Estado. Son todavía muchas las incógnitas para poder hacer una valoración definitiva.
Sánchez e Iglesias llevan su pacto de Gobierno a los presupuestos con subidas fiscales
Pedro Sánchez y Pablo Casado. / Borja Puig de la Bellacasa de Pool Moncloa
Pedro Sánchez y Pablo Casado. / Borja Puig de la Bellacasa de Pool Moncloa

José Luis Gómez

Periodista. Editor de MUNDIARIO.

En ausencia de Nadia Calviño, la vicepresidenta económica, el presidente Pedro Sánchez y uno de sus cuatro vicepresidentes, Pablo Iglesias, comparecieron para anunciar una subida de impuestos en plena recesión, con alzas tributarias a grandes empresas y rentas altas a fin de cerrar los Presupuestos Generales del Estado. También reducirán las desgravaciones a los planes privados de pensiones. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicó las cuentas una vez aprobadas en el Consejo de Ministros. Y ahora toca remitir el anteproyecto al Congreso, donde su primera votación podría celebrarse la semana del 11 y 12 de noviembre. Se habla de recaudar más de 9.000 millones en dos años. Mucho escaparate para tan poco dinero.

Entre otras medidas, sube el impuesto de sociedades para grandes grupos empresariales, limitando las exenciones por dividendos y plusvalías generadas por su participación en sociedades filiales. También sube 1 punto el impuesto de patrimonio para patrimonios de más de 10 millones de euros y sube 3 puntos el IRPF para rentas del capital de más de 200.000 euros. Asimismo, sube 2 puntos el IRPF para rentas del trabajo de más de 300.000 euros –en España hay unos 112.000 contribuyentes que declaran más de 100.000 euros en el IRPF– y se establece una tributación mínima del 15% para las SOCIMIS, las sociedades con carácter mercantil y anónimas con un capital social mínimo de 5 millones de euros. En España hay unas cien sociedades de ese tipo, con inversiones en el mercado inmobiliario y una capitalización bursátil cercana a los 27.000 millones de euros.

No hay datos sobre el aumento de la recaudación prevista pero sí trascendió que los nuevos presupuestos tienen un 10,3% más de inversión que los anteriores, incluyendo el adelanto de los 27.000 millones del plan de ayuda europeo.

¿Estamos ante una reforma fiscal a fondo? No lo parece. Hacer una reforma fiscal estructural supone coger los cuatro grandes impuestos –en realidad los dos primeros– y ver qué se hace con el IRPF y con el IVA. También, por supuesto, con los impuestos especiales (gasolinas, tabacos, etcétera) y de sociedades (por beneficios de las empresas), pero en mucha menor medida, porque donde está realmente el dinero del Estado es en el IRPF –a gran distancia– y después en el IVA. Las medidas acordadas entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias están contenidas en el acuerdo de Gobierno pero son todavía muchas las incógnitas para poder hacer una valoración definitiva.

Nadia Calviño, la vicepresidenta económica, no suele hablar abiertamente de la reforma fiscal pero tampoco oculta que cuando se recupere “un crecimiento robusto”, deberá retomarse “la senda de la consolidación fiscal” y atajar “el déficit estructural” que sigue arrastrándose desde el pasado. Será ella quien dé la cara en Bruselas por las cuentas españolas pero de puertas adentro, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han querido tener todo el protagonismo. Nada sorprendente en un país que a menudo anda sin rumbo.

Las promesas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son propias de la Arcadia feliz, ese país imaginario, creado y descrito por diversos poetas y artistas, sobre todo del Renacimiento y el Romanticismo. La realidad es bien distinta: España tiene los peores resultados en la pandemia, su deuda pública está fuera de control, del mismo modo que el déficit público, y todo ello no le da mucha consistencia a unos presupuestos tan expansivos, sustentados por subidas de impuestos en plena recesión, pero no por una reforma fiscal estructural. Hay millones de parados y mucha gente ya no tiene para comer... Esa es la realidad que describió esta misma mañana –con testimonios de personas de carne y hueso– la cadena Ser, nada sospechosa de ser hostil con la izquierda. @J_L_Gomez