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Pedro Sánchez aguantó con la madera de resistente que viste de suyo

El debate en Atresmedia se fue volcando hacia la izquierda por la actitud de la izquierda y por la violencia de la derecha. Pablo Iglesias terminó con un minuto de oro que hará historia.

Pedro Sánchez aguantó con la madera de resistente que viste de suyo
Debate electoral en Atresmedia. / Mundiario
Debate electoral en Atresmedia. / Mundiario

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Carlos Raya

Carlos Raya

El autor, CARLOS RAYA, es colaborador de MUNDIARIO. Es licenciado en Sociología por la UNED. Es especialista universitario en Seguridad y Yihadismo por el Instituto General Gutiérrez Mellado, diplomado de Estudios Avanzados de la Sociedad de la Información por la Universidad de A Coruña (USC), especialista universitario en Propiedad Intelectual por la UNED y doctorando en Sociología de la Propiedad Intelectual por la USC. @mundiario

El segundo debate electoral por momentos fue un galimatías. Un sin dios. Como diría Manquiña: hubo andanadas de hostias. Y la mayor parte en una misma dirección. Si el lunes fueron a por Pedro, el martes el fuego cruzado de la derecha fue brutal. Tan brutal como inútil para ellos. Al fin le hicieron un favor. Tanta crispación y agresividad te hacen santo y mártir, porque hace falta paciencia. Hablamos de mala educación, falta de respeto, incluso de insultos. Ahí Pablo Iglesias dio una lección magistral de altura política y saber estar. Ejemplo que ofendió abiertamente a Casado.

Porque sí, Casado estaba allí, aún más gris e insignificante, más hundido en la impotencia de los clichés reiterados. Pero se superó hasta la autoinmolación moral cuando se atrevió a preguntarle a Pedro si indultaría a los violadores de la manada. Inconcebible tanta miseria. Una ofensa muy grande contra las mujeres españolas. Y no lo hizo una vez, sino varias. Mala forma de liquidar sus últimos vestigios de credibilidad. Un personaje que apunta a su final inmediato una vez pasadas las elecciones. O no, porque gracias a Vox puede ser presidente. No lo olvidemos.

Pero aún más que el suicidio del PP, llamó la atención la pasada de histerismo de Rivera, acelerón que al fin se revolvió contra él mismo y acabó literalmente despeinado como la niña del exorcista. Ese sudor en su frente y los gestos nerviosos decían que sabía que todo iba a peor. El brillo del primer debate desapareció para siempre con el rollo de papel higiénico. Sin palabras... Hasta que volvió a sacar la  fotografía y también se superó. Y una nueva pirueta en el aire y más Torra y más insultos y ataques que iban creciendo en proporción a su angustia de mal perdedor.

En la otra esquina del cuadrilátero, Iglesias impertérrito y consecuente con su ideología, hablando de su programa y de los problemas de la gente. Hizo un debate ejemplar y limpio. Sin duda sabe moverse en el medio televisivo y terminó con un minuto de oro que hará historia.

Pedro aguantó con la madera de resistente que viste de suyo. Esta vez repartiendo estopa a derecha y ultraderecha, sin medias tintas. Se defendió. No se amilanó y con muy mala leche supo sacar partido del nerviosismo de Rivera y de la tristeza de Casado. Sánchez tomó la batuta y ya no la soltó. El debate se fue volcando hacia la izquierda por la actitud de la izquierda y por la violencia de la derecha. Entiendo que Pedro se reservó en el primer debate para tomar por sorpresa a sus adversarios. Y lo consiguió. Sencillamente brillante en las formas y en los contenidos. Para decirlo claramente: el presidente Sánchez arrasó.

Posiblemente el debate más claro de la historia de la democracia, precisamente porque quedó a la vista la naturaleza profunda de cada candidato y de cada partido. Y ahora sí que somos libres de votar entre todos ellos, porque conocerlos es valorarlos y valorarlos es nuestro derecho. ¡Ya veremos qué pasa! @mundiario