Sánchez advierte de “días largos” en las zonas inundadas mientras Grazalema queda evacuada
La cadena de borrascas que atraviesa el sur de España ha provocado una de las situaciones hidrometeorológicas más complejas de los últimos años. Más de 8.000 personas han sido desalojadas de forma preventiva, centenares de carreteras permanecen cortadas y los embalses, muchos de ellos cerca de su capacidad máxima, obligan a desembalses controlados que elevan el riesgo de nuevas inundaciones río abajo.
Las lluvias acumuladas —con registros que en algunos puntos superan los 600 litros por metro cuadrado en apenas dos días— han generado crecidas históricas en cauces como el Guadalquivir o el Guadalete, mientras las conexiones ferroviarias y el tráfico viario han sufrido interrupciones generalizadas. En este contexto, la emergencia no responde a un episodio aislado, sino a un “tren de borrascas” que prolongará la inestabilidad meteorológica durante varios días.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó las áreas más castigadas tras sobrevolar en helicóptero la provincia de Cádiz y desplazarse posteriormente al puesto de mando avanzado instalado en San Roque. Desde allí, subrayó la coordinación entre administraciones y confirmó el despliegue de más de 10.000 efectivos estatales en labores de emergencia, asistencia y prevención.
Su mensaje central fue una advertencia: “vienen días largos”, en referencia a la llegada de nuevas borrascas que podrían agravar la situación. Sánchez insistió en que las medidas de evacuación y restricción de movilidad buscan salvaguardar vidas y pidió a la población confiar en las recomendaciones de los servicios de emergencias y actuar con prudencia ante los riesgos aún activos.
Grazalema, símbolo de la emergencia: un pueblo convertido en “fantasma”
La localidad gaditana de Grazalema se ha convertido en la imagen más visible de la crisis. Sus aproximadamente 1.600 habitantes han sido evacuados por el riesgo de desprendimientos y deslizamientos del terreno, derivados de la saturación del subsuelo tras lluvias excepcionales. La acumulación de agua en el acuífero kárstico sobre el que se asienta el municipio ha elevado la presión interna del terreno, generando filtraciones en viviendas y la posibilidad de colapsos estructurales.
Las precipitaciones registradas en la zona —entre las más altas del país— han provocado que el nivel freático ascienda hasta niveles inusuales, haciendo emerger el agua por conductos subterráneos y aumentando el peso del terreno, un fenómeno que incrementa la probabilidad de derrumbes en zonas de ladera. La evacuación total del municipio ilustra la magnitud del episodio meteorológico y la prioridad de las autoridades por evitar víctimas.
La evolución de los principales cauces sigue siendo la principal preocupación operativa. El Guadalquivir, el Genil y otros ríos andaluces mantienen niveles elevados que podrían incrementarse con las nuevas precipitaciones previstas, especialmente debido a que los embalses ya se encuentran cerca de su capacidad máxima y continúan liberando agua para garantizar la seguridad de las presas.
Los técnicos advierten de que, aunque la lluvia disminuya temporalmente, el riesgo de inundaciones puede mantenerse durante días por la acumulación de caudales y los desembalses progresivos. Esta dinámica explica que las autoridades mantengan los planes de emergencia activos y no descarten nuevas evacuaciones si se cumplen los pronósticos meteorológicos más adversos. @mundiario