Sáhara: El tiempo va en contra de Marruecos y los últimos hechos exigen un cambio

Juan Carlos I, con el Rey de Marruecos, su anfitrión.
Juan Carlos I, con el Rey de Marruecos.

Un informe emitido el pasado mes por el Departamento de Estado norteamericano critica duramente las violaciones de derechos humanos cometidas actualmente en el Sáhara Occidental.

Sáhara: El tiempo va en contra de Marruecos y los últimos hechos exigen un cambio

El pasado 18 de octubre, el monarca marroquí pronunció un discurso con motivo de la apertura de la nueva sesión legislativa, en el cual hizo mención de la difícil situación que se está presentando en el Sáhara Occidental. También instó a que los distintos actores políticos del país actúen en defensa de los intereses de la nación.

Cierto es que el tono del discurso del rey sobre la cuestión del Sáhara fue realmente alarmante; ello se debe a la pésima diplomacia marroquí desde hace poco más de dos años a la hora de defender la unidad territorial y los intereses nacionales. El pasado mes de abril pudimos observar una postura tajante por parte de Estados Unidos, instando a un inminente control del cumplimiento de los derechos humanos bajo la supervisión del MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental). Esta repentina e inesperada reacción de Estados Unidos, un país que históricamente siempre ha sido amigo y aliado de Marruecos, nos ha demostrado una vez más que nuestro país carece de una visión de futuro y las decisiones no se toman sino bajo presión o en momentos críticos.

En estos últimos años, se ha percibido claramente que la hoja de la ruta del Estado marroquí se está dirigiendo por muy mal camino. Por otra parte, no vemos una implicación directa de los actores políticos marroquíes a menos de que se trate de una amenaza inminente que ponga en peligro la seguridad y la integridad del país. Ello significa que Marruecos no reacciona ni actúa sino hasta verse obligado a defender el país.

Cambio de estrategia

El discurso del rey se puede interpretar de muchas maneras; personalmente pienso que es una manera de reconocer la derrota de la diplomacia marroquí y la necesidad de cambiar de estrategia para recuperar la confianza del pueblo saharaui, así como seguir manteniendo su soberanía sobre el Sáhara Occidental.

La falta de visión de Marruecos hace que el proceso apenas avance e incluso nos podamos plantear un claro “retroceso” desde el comienzo del conflicto. El manejo de la situación en el Sáhara Occidental en estos dos últimos años, está demostrando que el país está perdiendo credibilidad ante la comunidad internacional.

Por otra parte, apenas se aprecia un avance en el plan de autonomía planteado por Marruecos hace varios años (2007), y se observa una clara negligencia en cuanto a la gestión de las políticas relacionadas con la cuestión del Sáhara Occidental. Ello podría deberse a un excesivo optimismo por parte de los responsables pertinentes, llegando a pensar que con plantear un plan de autonomía era más que suficiente para dar por solucionado el conflicto. Hubiera sido más interesante impulsar los mecanismos necesarios para implantar dicha autonomía en la región, dando mayor credibilidad a la postura oficial marroquí entre los miembros de la Comunidad Internacional. De este modo, Marruecos podría mejorar su imagen ante países influyentes y ganar así más apoyos.

El Frente Polisario

Mientras Marruecos mantiene una postura estable, el Frente Polisario ha redoblado sus esfuerzos para conseguir más aliados y apoyos a su postura. En estos dos últimos años, dio con el punto débil de Marruecos: los derechos humanos. Con ello se refieren a la falta de visión de las autoridades marroquíes a la hora de actuar frente a manifestaciones independentistas, llegando a atacar en ocasiones de forma violenta a los manifestantes. Todo ello ha permitido que el Frente Polisario, así como sus aliados, denuncien abusos a los derechos humanos por parte de las autoridades marroquíes en el seno del Sáhara Occidental. Y, a raíz de ello, han nacido reconocidos activistas, tales como Aminatou Haidar -que con su carisma y su labia ha conseguido persuadir a muchos seguidores-, logrando que muchos países europeos se solidarizaran con la libertad del pueblo saharaui, apoyando así la versión oficial del Frente Polisario.

Consecuentemente, Haidar se convirtió en el icono de la libertad del pueblo saharaui, llegando así a considerarla una heroína, seguida y respetada por todo el mundo, especialmente por los simpatizantes del Frente Polisario.

La detención de Ali Anouzia
Refiriéndonos a un tema más actual, cabe mencionar la detención del periodista Ali Anouzla, editor jefe del portal electrónico independiente Lakome y crítico con la política marroquí en el conflicto del Sáhara, tras ser acusado de apología al terrorismo por colgar en su web un enlace a un vídeo de Al Qaeda titulado: "Marruecos, reino de corrupción y despotismo". Su detención alimentó la crítica de organizaciones internacionales, y el propio Departamento de Estado de EE UU expresó preocupación por el asunto, refiriéndose a la importancia de la libertad de expresión y de prensa e instando a Marruecos a tratar el caso de forma justa y transparente.
Así pues, y a pesar de que el periodista ya ha sido liberado, la imagen de Marruecos ha quedado dañada como un país que reprime la libertad de expresión y ahoga las voces de aquellos que podrían estar apoyando la postura independentista. Un punto más que ha favorecido el debilitamiento de la postura marroquí en la cuestión del Sáhara Occidental. Y es que este caso le brindó al Frente Polisario otro argumento en contra de una “abusiva” política de Marruecos en materia de derechos humanos.

 

Un informe emitido el pasado mes por el propio Departamento de Estado norteamericano critica duramente las violaciones de derechos humanos cometidas actualmente en el Sáhara Occidental, especialmente contra aquellos que abogan por la independencia. Ello supuso un duro golpe para Marruecos, demostrando una vez más que los responsables marroquíes sólo reaccionan bajo presión para defender la postura oficial del país. Todos estos factores deberían ayudarnos a aprender de nuestros errores y a emprender nuevas estrategias, adaptándose a esta nueva era. El tiempo va en contra de Marruecos y los últimos hechos exigen un cambio radical antes de que una nueva crisis acabe dando por completo la razón al Frente Polisario.

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