La Rusia de Putin invade a Ucrania: puntos claves de la guerra en Europa del Este

Vladímir Putin, presidente de Rusia. / RR SS.
Vladímir Putin, presidente de Rusia. / RR SS.
Putin se apodera del territorio ucraniano mientras los líderes occidentales imponen sanciones. Varios muertos y ataques desde todo los frentes. Explicamos qué pasa en Ucrania.
La Rusia de Putin invade a Ucrania: puntos claves de la guerra en Europa del Este

La Rusia gobernada por Vladímir Putin ha invadido Ucrania. El ataque venía preparándose desde hace meses con el avance de las tropas rusas en los diferentes flacos de la frontera ucraniana tanto con Rusia como con Bielorrusia. El lunes, el mandatario ya había anunciado que enviaría tropas a las regiones rebeldes de Donetsk y Luhansk, tras reconocer la independencia de ambas, pero la decisión solo era una excusa para algo mayor.

Putin dice que no quiere conquistar Ucrania, pero todas sus acciones están dirigidas a esto. Durante la mañana, el presidente ruso aseguró que llevarían a cabo una "operación militar especial" en el suelo ucraniano, en el ocaso del día nos encontramos con desalojos masivos, miedo de millones de personas, heridos, muertos y la tibia respuesta de los líderes occidentales. 

Putin, el autócrata de todas las Rusias

El mandatario se refugia en la idea de defender las regiones separatistas del Donbás que Rusia reconoce como independientes ubicadas al este de Ucrania. Bajo esta excusa comenzó un ataque armado contra Ucrania, uno que se venía gestando desde hace meses tal como avisaba la inteligencia estadounidense.

Putin aseguró que con dicha incursión buscaban conseguir la "desmilitarización y desnazificación de Ucrania". Su decisión fue tomada después de haber recibido una petición de ayuda de los líderes de Donetsk y Luhansk, las provincias prorrusas del este de ucraniano. Putin aseguró que el ataque tiene como “objetivo defender a las personas que durante ocho años sufren persecución y genocidio por parte del régimen de Kiev".

 

Igualmente, el mandatario solicitó al ejercito ucraniano abandonar las armas y permitir el avance de las tropas rusas, a la vez que amenazó a terceros Estados de  no interferir debido a que la “respuesta de Rusia será inmediata y lo llevará a consecuencias como nunca antes ha experimentado en su historia. Estamos listos para cualquier giro de los acontecimientos".

Desde el lunes varios analistas ya advertían las intenciones del mandatario ruso al reconocer la independencia de las dos provincias separatistas. Para el Kremlin hay razones históricas y de seguridad para invadir Ucrania. No solo es su “patío trasero”, por lo que no le conviene tener a la OTAN husmeando tan cerca, también es un país que perteneció a la extinta Unión Soviética con fuertes lazos con lo que es ahora la Federación de Rusia.

Durante uno de sus discursos, el mandatario ya lo expresaba así: “Permítanme enfatizar una vez más que Ucrania para nosotros no es solo un país vecino. Es una parte integral de nuestra propia historia, cultura, espacio espiritual”. Durante dicha alocución, también acusó a Ucrania de ser un títere de EE UU y que los ucranianos sufrían por la corrupción del Gobierno.

 

Ucrania bajo ataque

Los ucranianos abandonan su país como pueden, mientras los miembros de su Ejército hacen frente a las tropas rusas sin muchas posibilidades de salir victoriosos. Varias ciudades han sido bombardeadas, un aeropuerto ha sido tomado y el presidente Volodímir Zelenski acusa a Rusia de querer tomar la central de Chernóbil, famosa por el accidente de 1986, para acciones desconocidas y peligrosas.

Zelenski ha solicitado a sus soldados acabar con todas las tropas que pueden y ofreció a cualquier ciudadano armamento para defenderse. Rompió relaciones diplomáticas con Rusia y anuncia una invasión sin precedentes. Durante una comparecencia en la televisión, el mandatario también avisó que este es “el inicio de una gran guerra en el continente europeo".

 

El conflicto con Ucrania comenzó realmente en 2014. Ocho años después, Rusia aprovecha la revuelta de Donetsk y Luhansk para avanzar en su invasión. Faltó que Putin instalara a sus tropas en las fronteras ucranianas en noviembre de 2021 y en los próximos meses continuara sus avances llevando artillería pesada y más tropas por gran parte de la frontera de Ucrania, incluyendo la que comparte con Bielorrusia.

El 15 de febrero, Putin mintió descaradamente, afirmando que retiraría sus tropas gradualmente de la frontera cuando terminaran las practicas militares que llevaba a cabo con el ejército bielorruso. Incluso, el ministro de Defensa ruso llegó a decir que ya estaban retirando sus tropas, algo que nunca certificó EE UU en sus informaciones y mucho menos la UE.

¿Cómo se llegó al conflicto?

En 1991, Ucrania botó de forma abrumadora para salir de la Unión Soviética, comenzando con una caída en cascada que dio lugar a la existencia de la actual Rusia. Con el paso de los años, la OTAN fue instalándose alrededor de Moscú, algo que desagrada bastante a Putin. En 2004 primero fueron las ex repúblicas bálticas soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania, las que cayeron seducidas ante el proyecto que representa la organización. Mientras que en 2008, la alianza dejó saber su intención de incluir a Ucrania entre sus filas, algo que desencadenó la furia del Kremlin.

¿Hay prorrusos en Ucrania? Claro que los hay. En realidad, en este país hay personas que se sienten identificadas con los ideales rusos, incluso en el este hay una población que habla mayormente en ruso. Al oeste del país, hay personas que se sienten más identificadas con sus raíces europeas, generando un conflicto de pertenencia que al final decide la persona que está al mando (el presidente) que decide con quién aliarse o no. Entre 2010 y 2014 Ucrania y Rusia mantuvieron buenas relaciones, gracias principalmente a la presidencia de Víktor Yanukóvich, quien muchos llegaron a tachar como un ‘títere’ de Putin. En 2014 inició la crisis de Crimea al mismo tiempo que Yanukóvich huía del país por el descontento social que generaba. Ahora se busca por alta traición, pero vive protegido en Rusia.

 

Desde aquel año, cuando Yanukóvich se negó a firmar un tratado con la UE y huyó de su país por tratar de favorecer siempre a Putin, Rusia y Ucrania no han tenido ni un solo momento de paz. La tensión entre ambas naciones alcanzó otro nivel cuando finalmente Rusia anexó ilegalmente la península de Crimea, entonces Europa y EE UU respondieron con tibias sanciones que parecen no haber hecho ni cosquillas a Putin.

Durante el 2021, Putin lo dejó claro: no quiere a la OTAN rondando su patio trasero. Lejos de retroceder, la OTAN, la UE y EE UU han respondido alegando que Ucrania es un país soberano, por tanto, puede decidir con quién negociar.

Irónico es recordar que en 1962 ocurrió algo similar, solo que los protagonistas y el contexto eran diferente. Nos trasladamos hasta América en plana Guerra Fría, cuando EE UU se enteró de la existencia de misiles nucleares de la Unión Soviética en Cuba y causó un incidente internacional que duró entre el 15 y 28 de octubre de aquel año, cuando los soviéticos decidieron desmantelar los misiles. Ahora es Rusia el que acusa a EE UU de expandirse a su alrededor consiguiendo que las ex repúblicas soviéticas vayan poco a poco sumándose a la alianza.  

 

¿Cuál será la respuesta de las grandes potencias? China parece no querer involucrarse, EE UU está molesto pero no se atreve de dar el gran paso, al igual que los 27 y muchos otros países democráticos que defienden tibiamente la soberanía de Ucrania, pero más allá de sanciones económicas, parece que Ucrania estará solo hasta que la clase política actúe.

Putin "tiene ambiciones mucho mayores que Ucrania, lo que quiere es restablecer la antigua Unión Soviética", dijo el presidente Joe Biden, poco antes de culminar este artículo. La cuestión es, ¿no lo está logrando? y ¿qué están haciendo los grandes líderes occidentales para evitarlo? @mundiario

 

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