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Rivera quería ser el líder de la derecha y terminó reflotando a Pablo Casado, del PP

Pablo Casado saca pecho y habla de que comienza la reconstrucción del PP. Mientras, Albert Rivera carga con la mochila de haberse mezclado con la extrema derecha, algo que le afean sus socios en Europa, con Emmanuel Macron a la cabeza. ¿Volverá a cambiar de estrategia Ciudadanos?

Rivera quería ser el líder de la derecha y terminó reflotando a Pablo Casado, del PP
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. / RR SS.
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. / RR SS.

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Mario Gontade

Mario Gontade

El autor, MARIO GONTADE, es analista de la actualidad. @mundiario

Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, quería ser el líder de la derecha –y de la Oposición– y terminó reflotando a Pablo Casado, presidente del PP. De hecho, para lo que ha servido Ciudadanos es para reflotar el poder del PP, sin que apenas lograse alcaldías de peso en España; menos aún en muchas partes del Estado, donde Ciudadanos es marginal, como en Galicia o en el País Vasco, las dos comunidades donde serán las próximas elecciones, con un horizonte sombrío para el partido de Rivera.

Con los populares, el partido de Rivera se limita a tener los consistorios de Palencia, Granada y Badajoz; los dos últimos en régimen de alternancia con sus aliados. No es de extrañar que en estas circunstancias Pablo Casado saque pecho y hable de que comienza la reconstrucción del PP. Mientras, Vox renuncia a la visibilidad a cambio de conquistar poder local en la sombra, gracias también a Ciudadanos, que cargará ya para siempre con la mochila de ser avalista –e incluso socio– de la extrema derecha.

Albert Rivera no logró ser el líder de la derecha, al afianzarse Pablo Casado, y ahora corre el riesgo de perder su papel liberal en Europa, ya que el presidente de Francia, el liberal Emmanuel Macron, cuestiona su alianza con Albert Rivera tras pactar Ciudadanos con Vox y, por el contrario, sintoniza cada vez más con el líder socialista español Pedro Sánchez. Tanto es así que el partido de Macron pedirá explicaciones a los eurodiputados de Ciudadanos por su aproximación a Vox. Mientras, Albert Rivera es objeto de severas llamadas de atención dentro y fuera de Ciudadanos, al tiempo que disgusta a sus patrocinadores.

Como a río revuelto, ganancia de pescadores, el PP recuperó grandes ciudades gracias al tripartito con Vox y Ciudadanos, su muleta principal. Lo ha resumido bien la ya ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en su despedida: “Nunca el PP ha tenido menos votos que hoy. Qué paradoja”.

En definitiva, los pactos le dan a la derecha tradicional española cierto poder local y el PP recupera Madrid y Zaragoza. El popular José Luis Martínez-Almeida  fue elegido alcalde de Madrid con los votos de Ciudadanos y Vox. También hubo algunas sorpresas: Ciudadanos gobernará Melilla y Granada, y el PSOE se hizo con Burgos, Huesca y Tenerife. Por su lado, el PSC se suma a un pacto contra Albiol y gobernará Badalona. El trago más agridulce fue para Ada Colau, que vuelve a ser alcaldesa de Barcelona pero de aquella manera. La exactivista salvó el puesto al precio de tener que apoyarse en Manuel Valls, el candidato de la coalición de Ciudadanos. @mundiario