Los Reyes, Felipe VI y Letizia, reciben al sultán de Omán en el Palacio Real

Felipe VI y Letizia, Reyes de España, reciben al sultán de Omán / @CasaReal.
Felipe VI y Letizia estrechan lazos con Haitham bin Tariq en una visita de Estado que refuerza el papel de España en el Golfo.

La alfombra roja del Palacio Real ha vuelto a desplegarse para un visitante ilustre. Con un sol otoñal bañando la Plaza de la Armería y el sonido solemne de los himnos nacionales, los Reyes Felipe VI y Letizia recibieron este martes con honores militares al sultán de Omán, Haitham Bin Tariq al Busaid. No se trata solo de un gesto protocolario: la escena simboliza el intento de España por consolidar su posición diplomática en una región estratégica donde la energía, la inversión y la estabilidad geopolítica se entrelazan como pocos lugares del planeta.

La visita de Estado, pospuesta en mayo por el fallecimiento de un familiar del mandatario omaní, marca la primera ocasión en que Haitham bin Tariq pisa suelo español desde que accedió al trono en 2020. Y no es casualidad que lo haga ahora. En un contexto global en el que el Golfo Pérsico se ha convertido en un polo de poder político y financiero, España busca estrechar vínculos con un socio que combina discreción diplomática y una creciente proyección internacional.

Durante la jornada, el sultán fue recibido no solo por los Reyes, sino también por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y las presidencias del Congreso y del Senado. A ellos se sumaron el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y una delegación de ministros omaníes. La cita en el Palacio Real dio paso a un discurso en el Senado y a un almuerzo oficial en el Palacio de La Zarzuela, antes de una cena de gala en la que tanto Felipe VI como el sultán tomaron la palabra.

La Moncloa subraya que la visita se enmarca en “las relaciones de amistad y cooperación que mantienen ambos países”, pero entre líneas, el mensaje va más allá del protocolo: España aspira a situarse como puente entre Europa y el Golfo en materia de energía, tecnología y diplomacia.

Un acercamiento sellado con gestos simbólicos

La visita viene precedida por un gesto que no pasó desapercibido: la amnistía concedida por el sultán a la ciudadana española Fàtima Ofkir, condenada a cadena perpetua por tráfico de drogas en 2018. El perdón, anunciado durante el Ramadán, fue interpretado en Madrid como una señal de buena voluntad y un paso previo hacia un nuevo ciclo de entendimiento bilateral.

En paralelo, el Gobierno español ha concedido al sultán el Collar de la Orden de Isabel la Católica, la máxima distinción civil otorgada a personalidades extranjeras que contribuyen a fortalecer las relaciones con España. Ocho ministros omaníes también han sido distinguidos con esta orden, mientras que la alcaldesa en funciones de Madrid, Inma Sanz, entregó al mandatario la Llave de Oro de la ciudad, un honor reservado a las visitas de Estado más relevantes.

Más que una visita: un mensaje político y económico

Omán es, quizá, uno de los países del Golfo menos mediáticos, pero su discreción lo ha convertido en un actor clave en la mediación regional. España, por su parte, busca diversificar sus alianzas energéticas tras la crisis del gas argelino y el cambio de paradigma geopolítico derivado de las guerras en Ucrania y Oriente Medio. En ese tablero, Mascate se perfila como un interlocutor fiable y moderado.

La reunión prevista para este miércoles entre el sultán y Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa pondrá el foco en la cooperación económica, la inversión y las energías renovables, sectores en los que empresas españolas ya tienen presencia en Omán. Según fuentes diplomáticas, se espera que el encuentro sirva para consolidar acuerdos bilaterales en infraestructuras y transición energética.

El regreso de las visitas de Estado

La estancia del sultán de Omán no solo tiene relevancia bilateral: simboliza el retorno de las visitas de Estado a España, interrumpidas desde 2023, cuando el presidente colombiano Gustavo Petro fue el último jefe de Estado en pisar el Palacio Real. Desde entonces, la agenda diplomática española había estado dominada por crisis internas y prioridades europeas.

Ahora, la visita omaní ofrece un respiro ceremonial, pero también una oportunidad de mostrar al mundo que España quiere volver a ocupar un lugar central en el tablero internacional. Con honores militares, gestos de cortesía y una cena de gala de por medio, el Palacio Real ha sido, una vez más, el escenario donde la diplomacia y la monarquía se dan la mano para proyectar una imagen de país sólido, abierto y dispuesto a mirar más allá de sus fronteras. @mundiario