Un revolcón previsible

Mapa de las elecciones en Madrid. Telemadrid.
Mapa de las elecciones en Madrid. / Telemadrid.
Nunca unas elecciones autonómicas han obligado a tanto como las madrileñas del pasado 4 de mayo. Ojalá sea para bien de todos.
Un revolcón previsible

No estoy seguro del futuro próximo de dos de las formaciones políticas que, per se, no han llegado a cuajar con sus planteamientos en la nada fácil propuesta para el despegue de Galicia: Ciudadanos y Podemos (esta ha tenido que envolverse en los ropajes de otras organizaciones para tratar de dar extensión a su propia estructura). Pero a ambos partidos -Ciudadanos y Podemos- les va a costar muy mucho dar un paso adelante para consolidar lo que de ellas queda: Podemos, con la pérdida de su cabeza más visible, Pablo Iglesias, y Ciudadanos, con una recomposición obligada por los peores resultados obtenidos nunca en Cataluña y Madrid.

Esta situación incide en la creencia de que en España se camina firmemente hacia el bipartidismo -izquierda y derecha- toda vez que Vox no parece estar en la mejor disposición para transitar en solitario por las vías de la política encarrilada desde una ideología de difícil digestión y Más Madrid (Más País) tampoco genera expectativas suficientes para, en este momento, pensar en dar el salto a todo el territorio español.

El bipartidismo, por tanto, se conforma en base al PSOE y el PP, fundamentalmente. Como casi siempre.

Un PP que se refuerza por la victoria incuestionable en la Comunidad de Madrid, que habrá de ser refrendada en el plazo de dos años con unas nuevas elecciones autonómicas, para las cuales el gobierno de la señora Isabel Díaz Ayuso deberá modificar sustancialmente su quehacer en solitario (no necesita a Vox más allá del cumplimiento de determinadas normas o reglamentos de orden administrativo) si, verdaderamente, es consciente del mucho voto prestado recogido en caladeros ajenos. 

Y un PSOE constreñido en Madrid por las reglas emanadas de un partido que no se entiende a la perfección con los socialistas madrileños, con flecos por adecuar en Cataluña, Valencia y Andalucía- además de otras comunidades autónomas como Extremadura, Castilla-La Mancha, Asturias y la misma Galicia, donde las aguas no bajan en favor de la figura de su secretario general- y con puertas abiertas en Euskadi, Navarra, Aragón y las Baleares y Canarias, además de ofrecer explicaciones convincentes sobre las directrices emanadas de la dirección socialista nacional que condujeron al partido en las elecciones de Madrid a un  más que rotundo fracaso con la importante pérdida de escaños en la asamblea de Madrid y verse superado en votos por Más Madrid.

Las madrileñas han sido, sin duda, unas elecciones que, además de aupar a la candidata popular a la presidencia de la Comunidad, han certificado aquello que muchos veían venir: el soufflé que pierde consistencia y se desinfla, para que todo vuelva a ser como antes del nacimiento de los "nuevos" partidos. Una cuestión que obliga a replanteamientos entre los populares y los socialistas. Los primeros, por qué puede derivarse de la amplísima victoria de  Ayuso y su papel futuro en el partido, y entre los socialistas la necesaria cura de humildad, el reconocimiento de su verdadero papel en la sociedad española y el entendimiento de su liderazgo en medio de tantos frentes abiertos.

Nunca unas elecciones autonómicas han obligado a tanto como las madrileñas del pasado 4 de mayo. Ojalá sea para bien de todos. @mundiario

    

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