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MUNDIARIO

Las reválidas, suspendidas por ahora, trampa que marca a los 12 años el futuro de un estudiante

Si viviera en nuestros días, el mal estudiante que fue Don Santiago Ramón y Cajal (luego Premio Nobel) habría tenido serias dificultades para superar las reválidas de la LOMCE.

Las reválidas, suspendidas por ahora, trampa que marca a los 12 años el futuro de un estudiante
Méndez Vigo, ministro de Educación
Méndez Vigo, ministro de Educación

He de reconocer que en este asunto de las reválidas no tenía yo las ideas muy claras, sin duda influenciado por la propia experiencia que comparto con las personas de mi edad que estudiaron el bachillerato por el Plan de 1958 y que, además del examen de ingreso (que se podía suspender y había que repetir hasta superarlo) pasamos, sucesivamente la de 4º, la de 6º; el PREU y la prueba de madurez y, en mi caso incluso, un examen de ingreso en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Mis dudas sobre la conveniencia o no de mantenerlas nacía de dos experiencias cercanas: Hace unas semanas, en un colegio público de Vigo, donde estudian nietos de un amigo, se produjo una insólita situación, provocada por el fracaso escolar de parte de sus alumnos. Ello llevó a un sector de los padres a proponer a los maestros que “bajaran el nivel”, a lo que los profesores se negaron apoyados por otra parte de los padres. Parece que lo lógico sería que se aplicaran programas de refuerzo en su caso para los que lo necesitaran, aparte de que los citados padres condescendientes se preocuparan un poco más de hacer estudiar a sus hijos, pues la inteligencia media de sus alumnos es, según los docentes, semejante. La diferencia estriba en que unos estudian más que otros; de ahí que los padres de los más trabajadores se opusieran a que la bajada de nivel los perjudicara. Y ese parece ser uno de los problemas.

Por otro lado, en mi experiencia como profesor universitario, me he sentido más de una vez desolado ante las carencias con que llegan algunos alumnos, teóricamente con una nota media alta, pero que no entienden expresiones comunes como “clave del arco”, “sin solución de continuidad” “o enjugar”, por no hablar ya de su desconocimiento en materias esenciales como historia o geografía. Por no citar más. Quizá yo tenga ciertos prejuicios y denote necesidades de mejora porque las cosas que mejor sé en la vida, aquellas de las que estoy más seguro, son las que aprendí en la escuela primaria y el bachillerato.12932937_10209357498324561_8870443761854684453_n [640x480]
Clase.

 

Reformas y fracasos

Las sucesivas leyes de reforma y contrarreforma de la Educación no parecen haber sido capaces de resolver un dato escalofriante, el elevado porcentaje de abandono o fracaso escolar que lamentablemente presiden nuestro sistema educativo y que se acerca al 25 por ciento, aparte de nuestra mala posición en cuanto al nivel de comprensión de nuestros estudiantes comparado con otros países de Europa en materias esenciales.

Pero conviene no perder de vista que tampoco las diversas fases de la Educación pueden devenir en una sucesión de obstáculos y que se coloquen trabas que arrojen fuera del sistema a quienes no son capaces de alcanzar las metas que se les ponen, en un momento dado, como si la vida fuera un concurso. Don Santiago Ramón y Cajal no fue un estudiante tan aplicado como el sabio insigne que alcanzó a ser. No todos maduran al mismo tiempo, y en la vida hay muchos giros y virajes. Yo mismo, que hice el bachillerato por Ciencias, curse una carrera de Letras o Ciencias Sociales más propiamente, y mi oficio largos años se desenvolvió en ese territorio. La gente madura y cambia de distinto modo a lo largo de la vida.

Dos amigas entrañables, profesoras jubiladas de enseñanza media, se han abierto los ojos al analizar conmigo punto por punto la LOMCE y sus efectos y riesgos, derivados, en gran medida, de las famosas reválidas, tan denostadas estos días. Algo no ha funcionado bien si la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa es la cuarta reforma global de la estructura del sistema educativo desde la Ley General de Educación de 1970. 

Marcha atrás provisional

Aunque el Gobierno ha dado marcha atrás, tengo mis dudas de que se haya cambiado lo que suele llamarse “el espíritu de la ley”, que a mi entender persiste, pese a al acuciada paralización de las famosas reválidas. Su diferencia con las de nuestro tiempo son notables, porque da la sensación de que van a condicionar el futuro de quienes se quiere arrojar del sistema. Un chaval o una chica pueden cambiar o madurar a lo largo de su vida, y parece poco lógico que a los 12 años ya le marquemos el futuro y lo mandemos a la formación profesional sin darle muchas opciones de poder seguir estudiando, si pone voluntad en ello, claro.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), más del 80% de los docentes son contrarios a este modelo de evaluaciones externas que son las reválidas. También se han manifestado en contra los directores de FEDADI, la federación de directores de instituto de enseñanza pública.

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Caricatura de un aula.

 

¿Es negativa y criticable toda la LOMCE?: Para evitar la actual dispersión en el conjunto de las comunidades, el Gobierno central fije los contenidos de las materias troncales de primaria, secundaria y bachiller (Biología y Geología; Física y Química, Geografía e Historia; Lengua; Matemáticas; Idioma extranjero). En las otras (Educación física, Plástica, Música, etc.), se fijan los criterios de evaluación, y las autonomías, el temario concreto en este caso. Delicado asunto que puede chocar con transferencias transferidas. Pero se marginan conocimientos esenciales para la cultura de una persona que aspire a serlo, como la propia filosofía y el latín (tan útil y necesario para abogados, científicos y médicos para entender los brocardos romanos, el nombre de las plantas o el de las enfermedades y remedios)

Cara o cruz en un examen

En cuanto a las reválidas, el cambio es importante, los currículos de los alumnos pierden valor determinante de lo aprendido en clase en favor de las evaluaciones externas. Si el alumno no superara las reválidas de ESO y el bachillerato no podría seguir estudiando. Las pruebas externas podrán ser aplicadas y calificadas por profesorado que no pertenezca a la función pública, en contra de lo que ocurre ahora.

Hay otros riesgos, como el de marcar todavía más la diferencia entre determinados colegios privados elitista y el sistema general público, a lo que se añade el perfil de la especialización prevista, de modo que unos orientarán a sus alumnos hacia la formación profesional y otros a la enseñanza superior. Por no decir que desaparece el compromiso del Estado de garantizar a todos los estudiantes plaza en la escuela pública durante la educación obligatoria. En ese sentido, la ley dice que se tendrá en cuenta “la demanda social” a la hora de planificar la oferta.

Tras replegar, al menos aparentemente velas, las cosas siguen sin estar claras del todo, si nos atenemos a las explicaciones dadas en el Congreso por el titular de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, para desarrollar el anuncio de Rajoy de dejar en suspenso las reválidas, disfrazando la necesidad de virtud, al afirmar que muestra la voluntad del gobierno de alcanzar el “Pacto por la Educación”.

De momento, las reválidas se suspenden: en 4º de la ESO se realizarán los exámenes pero no tendrá validez académica, por lo que el alumno pasa Bachillerato independientemente del resultado, y en 2º de Bachillerato no será necesario aprobar la reválida para obtener el título. La LOMCE ya establecía que este año, el primero de su aplicación, quienes aprobaran 2º de Bachillerato, obtendrían el título, aprobada o suspendida la reválida, pero a partir de 2018, la prueba sería vinculante. Pero las reválidas van a seguir porque, según el ministro: "el sistema que no se evalúa, se devalúa, pero sólo contará para acceder a la Universidad y puntuará igual que la Selectividad actual”. Es una pena que no se disponga sistema semejante para evaluar a políticos y diputados.

Sostiene ahora el ministro que las reválidas más que reválidas serán una especie de diagnóstico sobre el nivel de los alumnos; pero lo contradicen los docentes afirmando que el nivel se evalúa de manera continuada a lo largo de un curso y no en un examen a cara o cruz, donde juegan, como todos los que hemos sido estudiantes, muchos otros factores.

Las reválidas no desaparecen, se suspenden sus efectos, que quede claro, hasta que el Gobierno consiga firmar con el resto de los partidos el famoso “Pacto por la Educación”. O sea, que ya se verá.