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El renacido BNG de Pontón, a punto de volver a Madrid

Tener voz propia en Madrid le otorgaría al Bloque una visibilidad mediática que le viene al pelo en la larga precampaña hacia las elecciones gallegas de 2020. La elección del candidato o candidata a ese ansiado escaño es una cuestión delicada, de vital importancia.
El renacido BNG de Pontón, a punto de volver a Madrid
Ana Pontón. / BNG
Ana Pontón. / BNG

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Fernando González Macías

Fernando González Macías

El autor, FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS, es articulista y columnista de MUNDIARIO. Periodista y analista político, fue jefe de redacción del diario La Región de Ourense, coordinador del gabinete de comunicación de la Xunta, redactor jefe de los servicios informativos de TVG y director regional de COPE, Onda Cero y Punto Radio. @mundiario

En la sede central del Benegá, en Santiago, se respira un indisimulado optimismo. Hay motivo. Entra dentro de lo probable que el nacionalismo gallego vuelva a tener presencia en el Congreso de los diputados después del 10-N. Alguna encuesta pública y los estudios demoscópicos de consumo interno le otorgan al menos un escaño. Para obtenerlo bastaría mejorar en apenas unos cientos de votos los resultados de abril. Y soplan vientos favorables gracias, en gran medida a la creciente fragmentación del espacio rupturista y a la vuelta a casa de una parte significativa de los que se fueron tras la traumática asamblea de Amio de 2012. A eso hay que unir el desengaño sufrido por un sector de votantes tradicionalmente nacionalistas al comprobar que su voto a la primera En Marea y después a Unidas Podemos no sirvió para que Galicia tuviese un discurso propio en Madrid ni para condicionar un gobierno de auténtico cambio dispuesto a asumir una "agenda gallega."

Ni Ana Pontón ni nadie de su equipo dan por hecho que el Bloque conseguirá volver a sentarse en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Nada de confiarse. Queda mucho trabajo por delante. Sin embargo, confían que en esta ocasión puede venir en su ayuda el efecto del voto útil. Les viene al pelo que quienes aún dudan votar Bloque o inclinarse por otra lista del mismo espectro ideológico tengan claro que, al menos en A Coruña y Pontevedra, podrían no estar tirando el voto si al final eligen la papeleta frentista. También creen poder captar a una parte de los abstencionistas, empezando por aquellos que pensaban quedarse en casa porque su opción preferente no concurre a estos comicios ni pide expresamente el voto para otra candidatura afín.

Si al final el Benegá retorna a la escena política estatal, Pontón habrá obrado su segundo prodigio. El primero fue derrotar a las encuestas que en las autonómicas de 2016 pronosticaban una debacle que condenaría a los frentistas a una posición testimonial en el Parlamento gallego y presumiblemente pondría fin al casi recién estrenado liderazgo orgánico de la veterana parlamentaria. Aquello fue lo que se dice una remontada épica. Una hazaña política que sorprendió a propios y extraños y dándole a la formación nacionalista el oxígeno que necesitaba para salir de una interminable crisis que se llevó por delante a dirigentes como Guillerme Vázquez y el mismísimo Xavier Vence.

Tener voz propia en Madrid le otorgaría al Bloque una visibilidad mediática que le viene al pelo en la larga precampaña hacia las elecciones gallegas de 2020. La elección del candidato o candidata a ese ansiado escaño es una cuestión delicada, de vital importancia. En eso, dicen, la dirección tiene las ideas claras, pero ha de someterse al visto bueno de la militancia. Lo ideal sería una figura de confianza de Pontón y los suyos y que además concite amplios apoyos por sí misma. Se piensa en alguien que, teniendo tirón electoral propio, sin embargo no produzca rechazo entre el electorado de simpatía nacionalista/galleguista que últimamente apostaba por las fórmulas de confluencia y similares. Un perfil de acreditado peso político que incluso merezca respeto en las antípodas del Benegá. Eso, una especie de mirlo blanco que, logrado el despegue, ayude al nacionalismo gallego remontar de nuevo el vuelo. @mundiario