Las relación entre la Casa Blanca y los medios está en el punto máximo de ruptura
Cinco meses dentro de la presidencia de Donald Trump, las relaciones entre la Casa Blanca y los medios de comunicación penden de un hilo.
La Casa Blanca se enfrenta a críticas diarias de los medios de comunicación por su decisión de reducir la frecuencia de las sesiones de prensa y mantener fuera de la cámara algunas de esas sesiones, algo que priva al público de la posibilidad de ver a los funcionarios del gobierno contestando preguntas.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca se ha vuelto extremadamente crítica con los medios de comunicación, por lo que los funcionarios de la administración describen como informes sesgados y sensacionalistas realizados por periodistas de gran prestigio.
En el medio está un equipo de comunicaciones con escaso personal que ha pasado más de un mes buscando sin éxito personal nuevo para ayudar a aliviar parte de la presión. Hasta ahora, toda esa búsqueda ha revelado que el personal de la Casa Blanca no está interesado en el trabajo, y las personas que sí están interesadas en el trabajo no son buscadas por la Casa Blanca.
En medio de este caos, la oficina de prensa ha optado por una estrategia ad hoc destinada a atormentar a los medios de comunicación utilizando un lenguaje más fuerte y negativo.
El resultado es una relación tóxica entre la administración, que cree que la prensa debe ser menos adversaria, y los medios de comunicación, que cree que su trabajo es criticar lo que se hace mal. Ambas partes creen que el otro lado está actuando de mala fe, y ambos están perdiendo el respeto hacia el otro. Esta disfuncional relación está ocupando cada vez más el tiempo de cada uno, creando una distracción de los temas de mayor preocupación para el público en general.
No hay ninguna garantía de que un nuevo secretario de prensa, se habla de sustituir a Sean Spicer, alivie la actual presión sobre las relaciones de la Casa Blanca con los medios de comunicación, o bien, que lleve a la coherencia en la información de prensa diaria. El Presidente Trump y altos funcionarios de la Casa Blanca han sentido durante mucho tiempo que muchos reporteros en la sala de información están más interesados en la tribuna o en los enfrentamientos con el secretario de prensa que en aprender nueva información o perseguir una historia.
Y por su parte varias organizaciones de medios de comunicación y reporteros han respondido a estos movimientos acusando a la Casa Blanca de erosionar los largos estándares de rendición de cuentas y transparencia. Este es a fin de cuentas, otro de los frentes abiertos en los que Trump tendrá que combatir, y el perjudicado puede ser el ciudadano que está mal informado.