Rajoy traslada a las urnas el cáliz del futuro próximo de Cataluña

Mariano Rajoy, presidente de Gobierno. / Twitter
Mariano Rajoy, presidente de Gobierno. / Twitter.

El Gobierno hace acopio de responsabilidad al destituir a los cabecillas de la rebelión y de 'finura' democrática al devolver cuanto antes al pueblo la sentencia soberana de las urnas.

Rajoy traslada a las urnas el cáliz del futuro próximo de Cataluña

Totalmente de acuerdo con las contundentes medidas que, desde ya, aplicará el Gobierno en Cataluña. ¡Qué menos que destituir al Ejecutivo en pleno de Puigdemont, disolver el Parlament y otros significativos organismos independentistas! Tras la última y definitiva gran farsa de la proclamación de la República catalana, el paciente Rajoy no tenía otra salida, y tampoco sus ocasionales aliados. La sorpresa ha sido que, además, convoque elecciones autonómicas en fecha tan próxima, el 21 de diciembre, una decisión que congratula a casi todos, sobre todo al PSOE y a Ciudadanos, que las reclamaban casi desde el inicio del conflicto. A botepronto, la no suspensión de la autonomía y la celebración de comicios en el menor plazo posible tiene una lectura positiva que, sin duda, recibirá el elogio de la opinión pública dentro y fuera de España. El Gobierno hace acopio de responsabilidad al destituir a los cabecillas de la rebelión y de 'finura' democrática al devolver cuanto antes al pueblo la sentencia soberana de las urnas.

Ahora bien, en este propósito también cabe alguna que otra interpretación suspicaz. Este Gobierno es lento, pero no tonto, y no se le escapa que poner en orden constitucional una Administración trufada de independentistas en todos los escalones es una tarea ímproba para la que se necesitaría un tiempo imposible y la utilización de más recursos de los que en principio se disponen. Y si es así, ¿para qué esperar entonces a agotar el plazo de seis meses, según el acuerdo alcanzado con socialistas y ‘ciudadanos’? ¿para qué arriesgar más allá del grave compromiso de empuñar lo imprescindible el timón de una comunidad partida en dos, en la que los rebeldes, aunque derrotados, sembrarán de minas cualquier acción? Aún más: ¿cuáles son las perspectivas electorales del PP en Cataluña?

Rajoy ha sido astuto al sortear un periodo que, sin duda, le supondría un gran desgaste y, para mayor gloria, entrega al electorado catalán el cáliz del futuro inmediato. Restituye la legalidad y los ciudadanos eligen. Eficacia porque no le quedaba otra y supuesto temple democrático. Sí, pero.., ¿con qué garantías? ¿Y si otra vez las urnas las carga el diablo? ¿De aquí al 21 de diciembre estarán inhabilitados todos los demonios que ahora pueblan la política catalana? ¿Podrá obrar la Justicia con la rapidez que el caso requiere y en consonancia con los graves delitos cometidos? ¿De aquí al 21 de diciembre habrá calado en una ciudadanía manipulada durante años el concepto de una España real que la salva del despotismo? Moneda al aire y que Dios reparta suerte. Cataluña y España la van a necesitar.

Ahora vamos a ver cómo los destituidos y, en pocas horas, encausados dirigentes de la asonada abandonan las instituciones que han deshonrado. No parece que vaya a ser fácil. Aquí ya nada lo es.

Rajoy traslada a las urnas el cáliz del futuro próximo de Cataluña
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