La ultraderecha centra el acalorado debate electoral de El País y la SER
Las elecciones europeas, que inicialmente parecían rutinarias, han cobrado una importancia inesperada. Esta tensión se reflejó en el primer debate con todos los candidatos, organizado por El País y la Cadena SER, que resultó mucho más intenso de lo anticipado. El eje central del debate fue la defensa de los valores europeos y el riesgo de que un significativo avance de la extrema derecha los ponga en peligro.
Dolors Montserrat, candidata del PP, intentó redirigir el debate hacia la política nacional, mencionando desde el inicio a Carles Puigdemont para acusar al PSOE de aliarse con un prófugo de la justicia. En contraste, Teresa Ribera (PSOE), Estrella Galán (Sumar) e Irene Montero (Podemos) se centraron en el peligro de que la extrema derecha obtenga poder en Europa, enfrentándose directamente con Jorge Buxadé (Vox). Las candidatas llegaron a calificar a Buxadé de "fascista" y "racista" cuando este asoció la inmigración con delincuencia e inseguridad, generando el momento más tenso del debate.
La unidad de las candidatas de izquierda frente a la extrema derecha fue evidente en este tema, aunque también abordaron sus diferencias en otros asuntos sin enfrentamientos significativos entre ellas. La tensión también se manifestó entre el PP y Vox, especialmente cuando Buxadé acusó a Montserrat de votar frecuentemente con los socialistas europeos, instándola a una mayor unidad entre la derecha y la ultraderecha. Mientras tanto, Jordi Cañas, candidato de Ciudadanos, intentaba mantener el foco en temas europeos, recordando repetidamente a Montserrat que las elecciones del domingo no deciden si Pedro Sánchez sigue en La Moncloa o si llega Alberto Núñez Feijóo, sino los eurodiputados que determinarán las políticas europeas de los próximos cinco años.
Ribera destacó desde el principio el marco en el que el PSOE ha enfocado esta campaña: el impacto de la ultraderecha en la política europea. Según la candidata socialista, una alianza entre la ultraderecha y la derecha tradicional podría revertir los avances conseguidos, como los fondos de recuperación que han supuesto 140.000 millones de euros para España, y llevar a políticas de austeridad y mayor control migratorio.
Galán, de Sumar, también centró su atención en la ultraderecha, pidiendo un mayor apoyo para su grupo para influir a los socialistas y evitar acuerdos como el pacto de migración europeo, criticado por su partido. Montero, de Podemos, centró su discurso en los conflictos en Gaza y Ucrania, criticando el enfoque bélico de Europa y advirtiendo sobre los recortes que podrían derivarse del gasto en armamento.
Montserrat, por su parte, insistía en temas nacionales, cuestionando a Ribera sobre posibles aumentos del IVA y atacando los pactos del PSOE con Puigdemont. Buxadé, con un tono agresivo, captó la atención al vincular la inmigración con la delincuencia, lo que provocó una fuerte reacción de las candidatas progresistas, que defendieron la necesidad de frenar a la extrema derecha en Europa.
El debate subió de tono, mostrando la alta tensión y las profundas diferencias entre los partidos en vísperas de unas elecciones que podrían tener un impacto significativo. A falta de cinco días para los comicios, los candidatos son plenamente conscientes de lo que está en juego y se esforzaron por movilizar a los votantes para evitar una alta abstención. @mundiario